PALABRAS DE INTRODUCCIÓN
Durante décadas, gentes de la comunidad se han
dedicado a proteger las Cuevas del Pomier hasta verlas reconocidas en Patrimonio
Nacional Dominicano. Durante esa larga lucha, los guías y comunitarios han
recorrido toda la zona acompañando a investiga-dores, científicos, aficionados
y turistas que han despertado interés por la riqueza y la trascendencia de este
patrimonio.
Poco a poco, esta gente, constituida en la
Fundación Cuevas del Pomier y en la Asociación de Guías del Pomier, ha recuperado
material arqueológico vinculado a la cultura taína, no solo en el Pomier, sino
también en comunidades aledañas. En ese sentido el material más interesante lo
constituye las popularmente llamadas piedras de rayo, utilizadas por los
campesinos de la zona en quehaceres domésticos, pero que en realidad son
piedras pulimentadas, llamadas por la arqueología hachas petaloides creadas por
hombres y mujeres que poblaron la zona norte de San Cristóbal durante la
prehistoria.
Debemos acotar que parte del material que nos
ocupa ha sido colectado en prospecciones de superficie de una zona
sistemática-mente alterada por tres factores a tomar en cuenta:
a) La minería, que desde la década del 60 (antes
de ser reserva y aún después), ha causado destrozos insalvables en toda la
zona;
b) El proceso de habilitación. A inicios de la
década del dos mil, Pomier fue objeto de la habilitación de Cueva No 1 para
fines de visitación.
c) La extracción de murcielaguina. Ninguna
Cueva de Pomier ha escapado a esta perniciosa práctica, ni siquiera después de
ser reserva,2
Un área protegida adquiere la categoría de
“reserva antropológica" por las evidencias que el hombre de la prehistoria
ha dejado en ella como prueba de su presencia en el pasado remoto.
Ese es el caso de las Cuevas del Pomier.
Tanto para la gente de la comunidad como para
los investiga-dores, el poblador primitivo de Pomier es de sumo interés, en
aras de profundizar sus conocimientos y reflexionar así sobre cuestiones como:
¿Cuál fue el o los pobladores primitivos que habitaron o frecuentaron las
Cuevas del Pomier? ¿Quiénes plasmaron sus extraordinarios murales pictográficos
y tallaron sus impresionantes petroglifos? ¿Serán sus miles de manifestaciones
rupestres de un solo grupo cultural o de varios? ¿Desde cuándo el hombre
primitivo se refugió en estas cavernas, desde cuándo decidió pintarlas, por qué
y para qué?
Hasta el momento no contamos con respuestas
precisas para todas estas interrogantes. Para todos es sabida la riqueza y
trascendencia del arte rupestre de Pomier. Pero no contamos con mues-tras
arqueológicas de aspectos líticos ni cerámicos, lo que evidencia la necesidad
de estudios sistemáticos y comparativos de sus diversos aspectos culturales. La
ausencia de informes al respecto dificulta considerablemente el conocimiento
del patrimonio y el empoderamiento de las comunidades vinculadas al mismo.
Un estudio sobre los restos de carbón vegetal en los sedimentos estratigráficos de Pomier, arrojaría valiosas informaciones sobre la flora prehistórica, así como el régimen alimenticio de especies incluso extintas. Por igual los estudios palinológicos podrían revelarnos claramente la flora existente muchos miles de años en estado fósil y su posible vinculación con la fauna y el hombre de la prehistoria. De igual manera los estudios geológicos podrían arrojar valiosas informaciones sobre el proceso de formación no solo de las cuevas, sino de la región que las comprende.
Todo esto contribuiría significativamente con el conocimiento del hombre que las habitó y creó el intrigante arte rupestre sobre sus paredes. Salvando así sus aspectos culturales de la pérdida irremisible que podría provocar la minería industrial e intensiva de grandes empresas instaladas alrededor de la reserva, incluso violando en ocasiones el área de amortiguamiento y poniendo en riesgo permanentemente la zona arqueológica, hídrica y biológica de Pomier.
La Fundación Cuevas del Pomier se propone, con
el presente informe, contribuir con la valoración y ponderación de estas piezas
en sus contextos. Y las mismas habrán de formar parte de un pequeño museo de
carácter comunitario que permita una mejor interacción del visitante con la
reserva desde una perspectiva arqueológica.
La Fundación Cuevas del Pomier y la Asociación
de Guías del Pomier, han recuperado material arqueológico vinculado a la
cultura taína, no solo en el Pomier, sino también en comunidades aledañas. En
ese sentido el material más interesante lo constituye las popularmente llamadas
piedras de rayo, utilizadas por los campesinos de la zona en quehaceres
domésticos, pero que en realidad son piedras pulimentadas, llamadas por la
arqueología "hachas petaloides" creadas por hombres y mujeres que
poblaron la zona norte de San Cristóbal durante la prehistoria
Pintor, escritor y gestor cultural. Nacido en
San Cristóbal en 1976. Se incorpora a los trabajos de investigación,
preservación y difusión de las Cuevas del Pomier en el año 2012. Es integrante
de la Fundación Cuevas del Pomier, de la Asociación de Guías del Pomier y
coordinador del Festival Cultural Indígena. Miembro del Comité Organizador de
la Feria del Libro Sancristobalense. Direc-tor Provincial de Cultura en el
2005, por el Ministerio de Cultura y Director del departamento de Cultura de la
Alcaldía de San Cristóbal (2016-2020). Vicepresidente de la Fundación Literaria
Anibal Montaño (FLAM). Es autor de del libro "Arte Taino en San Cristóbal:
un enfoque contemporáneo" (2014) Edición del Ministerio de Cultura.
Escritor y editor de la revista Pommier, órgano de difusión de la Fundación
Cuevas del Pomier, en sus tres ediciones (2014, 2015 y 2018). La piedra de rayo
y otros líticos del Pomier (2026) es su segundo ensayo sobre cultura taina y
las cuevas del Pomier.
FLAM editores: Composición y cuidado de edición: Ramón Mesa
Corrección de texto: Lcda. Ysabel Florentino Imagen de portada: fotos de
piedras de rayo sobre un detalle de la pintura de Marcial Báez. Imágenes del
interior: Archivo personal




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