sábado, 4 de marzo de 2017

CIUDAD TÉCNICA LOYOLA





Paseo Visual, Educativo, Espiritual, Científico, Artístico, Deportivo, Medio Ambiental, Comunicacional…

Por Marcial Báez

Abstraer el concepto de ciudad a una institución educativa parecería muy ambicioso, pero si hacemos un recorrido por el Instituto Politécnico Loyola, dirigido actualmente por el R.P. José Rafael Núñez Mármol S.J. (el Padre Chepe), que próximamente cumplirá 65 años aportando al desarrollo de nuestro país, con una población de aproximadamente 15,000 estudiantes en aula distribuidos en sus diferentes áreas de enseñanza: Inicial, Primaria, Secundaria Técnica, Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola (Ingenierías: Eléctrica, Redes y Telecomunicaciones, Agroempresarial e Industrial), Educación Continuada, Estudios Generales, Escuela de Idiomas, Licenciatura en Educación. Dos capillas, Consultorios (Medicina/Odontología|), Pastoral Espiritual, Biblioteca, Librería, Panadería, Talleres: Mecánica, Electricidad, Ebanistería, ABC de IMCA, Finca Experimental, Laboratorios y  la emisora Magis  98.3 FM “Educativa y Romántica”, me darían la razón.

En el área de artística, mi competencia, el Instituto Politécnico Loyola aunque no tiene las mismas directrices de los centros importantes del arte: Centro León Jiménez, Centro Cultual Perelló y Centro Mirador se coloca a la altura de los mismos, constituyéndose en un aporte sui generis al Arte y la Cultura Nacional, por que cuenta en sus instalaciones con dos Auditorios, una Galería de Arte, un Museo de Sacapuntas, un Pabellón de Biología y el Arboretum donde en sus jardines se observa la colección más amplia de plantas endémicas de nuestro flora.

En el Instituto Politécnico Loyola se realizan un amplio abanico de actividades artísticas, exposiciones de dibujo, pintura y escultura, individuales y colectivas, revistas musicales, teatro, corales, ballet y danza folclóricas, recitales de piano tanto propias de la institución, como locales, nacionales e internacionales. También sus giras históricas culturales permiten a los estudiantes y docentes recorrer todo el país.

Para expresar estas ideas necesariamente tenemos que tener una experiencia vivencial dentro de esta Ciudad Técnica Loyola, como docente en el área artística observando y despertando el talento a los cientos de estudiantes que pertenecen al Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola por los trabajos  de sus prácticas en el área del dibujo, la fotografía, afiches y reciclaje; así como las exposiciones de los libros realizados por los estudiantes del bachillerato como trabajos de práctica en los géneros de poesía, cuentos, novela y ensayo por más de una década.

Algo que me llamó la atención y que debería ser una lectura obligada fue lo que descubrí en el área de docentes de Nuestra Biblioteca San Francisco Javier SJ donde inmediatamente mi vista se detuvo en los títulos, los autores creándome la sensación de no tener mi edad, deseando que el tiempo se detuviera para abarcar en un tris, la colección Austral compuesta por 1,147 obras; compendio de historia, política, ciencia, evolución, del ser humano, claridad neural, sapiencias de escritores que sus conocimientos nos permiten vislumbrar el genio creador que sólo poseen los elegidos.

El Instituto Politécnico Loyola en su sistemático crecimiento a través de los años, ha ido creando nuevas aéreas de estudios y  mimeografía, tanto en el arte como en la ciencia y en la naturaleza  reafirmando su prestigio de una institución que forma de manera integral a sus estudiantes y cuya impresionante estructura manifiesta el crecimiento constante en responsabilidad, capacidad y confianza, que en la celebración de los “80 años de la presencia  Jesuita en la República Dominicana” le permite exhibir un sinnúmero de hitos Históricos: La creación de una Escuela Técnica Popular, los primores graduandos: Gerardo Peralta Lebrón (Perito de Motores diésel / 1956) y siete Agrónomos y doce Industriales (1958) el Arboretum (Único en su género en la Región del Caribe), Un Nuevo Instituto Técnico Superior ( Decreto 83-89), Las primeras mujeres (1984), Nace el Instituto de Estudios Superiores Loyola (IEESL/ Resolución 26-2008), Oficina de Extensión y Servicios (Vinculación con la comunidad / 2009), Primeros Ingenieros (32 graduandos 1014) y la Refundación Institucional, por  lo cual  se convierte en un excelente Centro Educativo para ser emulado y visitado por otros, así como por la ciudadanía en general.

El Instituto Politécnico Loyola continúa  irrigando al país de profesionales integrales en el camino del Magis Ignaciano: “El ser para los demás”; yo lo tengo bien claro y sé que la mayoría de los sancristobalenses, también; la Ciudad Técnica Loyola es merecedora de ser reconocida como Patrimonio Nacional.

UNA RESPUESTA / Marcial Báez




Para contestarte esta reciente entrega, busqué en mi interior... un buen rato pasó y no encontraba respuesta, imágenes, signos, colores, sensaciones se alejaban de mi intelecto, no me permitían coordinar las ideas y pensando en todo lo que según tú, despertó en ti; estaba sorprendido. No me gustaría perdieras la magia en nuestro posible... ¿Encuentro?¿Lo deseas verdaderamente?

Se me hacía difícil construir los párrafos para cada línea que mis ojos leían. Sí... sólo encontré una respuesta para ti, un número que te acercara más... y más a mí... ¿Lo deseas?

Desnudo mi corazón a ti, para que sientas lo que me estás narrando al final de la hoja... ¡Acepto todas las consecuencias!


EL BURRO Y EL INTERNET



Por: AGUSTÍN PEROZO BARINAS

Como isleños, es natural que pensemos que somos el ombligo del mundo. Y con esta idea muy fija en nuestra psiquis confiamos pensar que somos capaces de mejorar todo lo que nos llega de allende los mares. 

Un ejemplo muy básico es el termostato colocado en los vehículos de combustión interna para mantener continua la temperatura. Los fabricantes de vehículos de motor han invertido millones de dólares para desarrollar este dispositivo, sin embargo, los mecánicos criollos 'recomiendan removerlo' y de hecho lo remueven, porque 'eso no se necesita aquí'. 

Tenemos ejemplos más complejos que certifican nuestra capacidad para modificar, en diversas áreas, proyectos importados y que al 'aplatanarlos' obtenemos resultados distintos, no necesariamente los mejores. 

Parece tenemos algo del profesor Pangloss, quien se especializaba en metafisicoteologicocosmonigología, consejero de Cándido en la corta novela de Voltaire. Al presente se agrava esta cualidad con las redes sociales y la creciente proliferación de programas de panel y de opinión, esto sumado a las columnas de articulistas, ideólogos y opinólogos de toda especie. El afán por protagonismo a menudo expone a nuestros nativos sabelotodo al hazmerreír. La Internet, avance tecnológico que suponía que la cultura, el conocimiento y la información ya no serían patrimonio exclusivo de instituciones académicas, se ha convertido en culto a la superficialidad, al síndrome del inmediatismo y la mediocridad. 

Arthur Schopenhauer advirtió: "El flujo constante hacia nosotros de los pensamientos ajenos puede desterrar o suprimir los nuestros y ciertamente, a la larga, paralizaría el poder de pensar. Esta inclinación en una multiplicidad de teorizadores es un tipo de succión al vacío de la pobreza de sus propias mentes que, forzosamente, atrae el pensamiento de los demás. Es imprudente leer y conceptuar sobre un tema antes que lo hayamos pensado por nosotros mismos. Cuando leemos, otra persona piensa por nosotros, y sencillamente repetimos sus procesos mentales. Así sucede que si una persona gasta casi todo el día leyendo sin experimentar por sí mismo, gradualmente perderá su capacidad de pensamiento propio". Esto puede aplicarse a los seguidores de 6 y 8 horas diarias al facebook, tweeter y demás ventanas virtuales. Osho lo resume: "El conocimiento es abstracto, la sabiduría es terrenal; el conocimiento es sólo palabras, la sabiduría es la experiencia". Esto no es empirismo irrebatible. Más bien, es retomar la vida misma como fuente de aprendizaje.

¿Podremos superar esta cultura huera? No, en el futuro cercano. Ya es un hábito muy arraigado estar conectados a las redes hasta 6 horas por día, intercambiando o descargando informaciones de cuestionado valor para el intelecto. O leer las obras trascendentales de manera ligera, muchas veces tan sólo sus reducciones a meros compendios. Así tenemos en nuestro país lo que Nietzsche describió como 'la cultura del hombre común' que está pariendo ingenieros, licenciados y doctores que en realidad no han superado niveles técnicos si los presentáramos en centros académicos de países desarrollados. Claro, excepciones aplican. 

La imprenta de Johannes Gutenberg en 1440 impulsó una revolución cultural en Europa. Universalizó la ciencia y el saber. De la misma manera que, guardando la distancia entre las épocas, la Internet ha revolucionado la dinámica social y tecnológica del siglo XX hacia adelante. El alto poder de procesamiento de datos, la enorme cantidad de información disponible al instante, más la interconectividad global, potencian nuestras capacidades intelectuales, pero existe el riesgo de mayor enajenación. 

Hasta finales de la década de los noventa, en el siglo pasado, identificábamos la imagen del burro con una persona torpe o, sencillamente 'bruta'. Si el proceso de alienación continúa tan aceleradamente con las redes sociales y el mundo virtual, el jumento, que se conduce por instinto, rebasará al homo sapiens virtualis en desarrollo de las capacidades mentales. El comportamiento insustancial que evidencia la gente conlleva adversas consecuencias sociales y medioambientales. No podemos concluir que estamos ante una producción en masa de burros pues, con tal temeraria aseveración, faltaríamos el respeto a tan noble animal. 

Los sinónimos que relacionábamos al rucio ya no se aplican a este cuadrúpedo. Los está asumiendo el homo sapiens virtualis. Un listado que encarnaría la sandez en que se torna el potencial humano sería como sigue: necio, ignorante, inculto, rudo, adoquín, tonto, imbécil, idiota, zote, corto, zopenco, terco, obstinado, obcecado, zoquete, zafio, rudo, tosco, ordinario, cabezota, indelicado, ceporro, bobo, estúpido, alcornoque, papanatas, grosero, zote, ceporro, cenutrio, obtuso, mentecato, lerdo, memo, leño, cretino, acémila, burdo, entre otros. 


El borrico está logrando superar esos adjetivos tan injustamente endilgados, y nos los cede. Una frase como: "Es peor un ejército de inteligentes comandados por un burro, que un ejército de burros comandados por un inteligente", podría modificarse intercambiando el vocablo 'burro' por el de 'inteligente', pues burro ya no será el pollino.