jueves, 11 de octubre de 2012




Prólogo

Diógenes Valdez

El cuento, en su transito hacia la modernidad-es decir, hacia su etapa actual-, tal como si fuese en un vía crucis, ha tenido que detenerse en diversa estaciones. En ocasiones, estas paradas han durado años, pero cada una de ellas ha salido reforzado en sus estructuras literarias, y ostensiblemente hermoseado.

Hay que consentir que entre una estación y otra han existido lugares de reposo que han dado la impresión de que le cuento se ha detenido en su evolución.

Olvidando el periplo que ha vivido el género desde su pretendido lugar de origen (india, Irán) hacia las otras regiones de mundo, el cuento literario se ha metamorfoseado de su forma folklórica a la expresión rural o criollista, a la modalidad, en el que el espacio donde acontece el hecho es el interior del personaje. Es decir, el genero ha obtenido dimensiones cada vez mas amplias en su camino hacia la expresividad literaria, pasando del reducido espacio de las tertulias verbales a las paginas del libro como expresión que reflejaba las condiciones de las clases sociales mas desamparadas- en la mayoría de los casos los campesinos y los marginados de los suburbios citadinos-, ampliado su espectro geográfico al incluir al proletariado y gran parte de la clase media obrera, hasta alcanzar la gran conquista que es el mundo psíquico de los personajes, debido a la inclusión del denominado “monologo interior”, aporte que se debe al intelecto del escritor James Joyce.

La otra gran conquista del cuento moderno es el final abierto, en contra posición al cerrado, en el que el desenlace se acomoda a una personal percepción del lector.

Los cuentos de la escritora Blanca Kais Barinas, recogidos en el volumen “El compromiso”, tienen la novedosa particularidad de que- aun siendo rurales- incorporan el espacio psíquico, con la adición del monologo interior y el final abierto. Por tanto, son cuentos modernos en todo el sentido del vocablo.

Y continúan siendo modernos cuando-en cada uno de los textos que componen la referida colección-se analiza la manera en que se expresan los personajes. Todos ellos-o casi todos-se manifiesta de la manera más correcta y solo el espacio geográfico permite adivinar que aquellos hombres y mujeres viven al margen de lao adelantos tecnológicos, a los cuales puede acceder el ciudadano que tiene su hábitat en las grandes metrópolis.

Con este libro, su autora ha querido dejar constancia de una vivencias que le resultaron muy cara en determinada época de su vida. Esa felicidad bucólica que proporciona el estar en contacto con la naturaleza se puede advertir en muchos de os textos que integran “el compromiso” a pesar de que en casi todos el aire de tragedia parece envolver a los personajes.

Hay cuentos d la autora Blanca Kais barinas de una belleza inefable, como el titulado “Lluvia Oquendo”, o como “El regreso”, cuya brevedad es como una herida abierta en la memoria.

La finalidad del prologuista difiera mucho de la de un crítico literario. El primero no tiene la obligación de hacer juicios de valor que de antemano condicionen al futuro lector. Sin embargo, resulta difícil mantenerse imparcial ante la lectura de textos que, en ocasiones, por su brevedad, se asemejan a relámpagos que con su luz intensa y fugaz iluminan oscuras zonas de la conciencia.

Y el lector tiene también la oportunidad de aprender mucho de la sabiduría tradicional del hombre del campo y mucho más. De su psicología, como de aquella costumbre de no dar nunca su nombre verdadero, porque el campo es terreno fértil para la creencia de que a través del nombre las fuerzas negativas puedan hacer mucho daño.

En suma, hay un gran acierto de parte de la autora, cuya voz literaria se une a los narradores que-con ímpetu-se abren paso como relevo de aquellos escritores que desde hace tiempo se han mantenido sobre pedestales ganados en base a un trabajo constante y de indiscutible claridad.

Es realmente importante que entre los integrantes de ese relevo se distingan voces femeninas. Blanca Kais Barinas, con este aporte, suma su voz a la de las mujeres escritoras en condición de igualdad, aunque de antemano se que no existe una literatura “Machista” o “feminista”, solo existe la buena o la mala literatura, y la de esta escritora sancristobera pertenece a la primera categoría.

Saludamos con vehemencia la aparición dentro del panorama de las letras nacionales de este libro titulado “el compromiso” y a su autora. Este libro es un nuevo aporte literario que acaba de nacer y por dicho acontecimiento todos debemos regocijarnos.

Perfil mítico-rural en Blanca Kais Barinas

Orlando Alcántara

La narrativa de Blanca Kais Barinas en el cuento “El compromiso”, mención de honor en Casa de Teatro 2000, decanta en perfil mítico-rural al presentar un trozo de la cotidianidad campesina salpicada por la singularidad de un crimen doble por motivos pasionales. Este ultimo hecho no es mas que un simple leit motiv en todo el andamiaje verbal de silencios entrecortados, sugestivas inferencias y la expresión decidida de una escritora que domina el decir narrativo con verdadera sagacidad de quien cincela le mármol.

Blanquita es su adjetivación afirmativa destaca lo viril en todo momento de unos hombres decisoriamente míticos que se mueven acorde al ritmo tradicional del cuento de conflicto, nudo y desenlace; pero que son todo lo contrario de los personajes de Juan Rulfo en Pedro Paramo. Estos hombres no son fantasmas. Son más que reales. Están por encima de toda demarcación limitatoria. Son hombres de aliento mítico, acaso legendarios viviendo vidas cotidianas n el campo testigo inexorable de su compromiso. Hasta ese pedazo narrativo y feliz de la siembra, del convite en que todos participan con optimismo, es una excusa para presentarnos a estos dos hombres. José y Juan, como símbolos alegóricos del ego y el alter ego. Son disimiles y en su otra edad se encuentran el uno al otro plenamente. Ni aun al saber que ha habido un crimen, ninguno de los dos se perturba no ve menguada su amistad simbiótica. Así vemos que detrás de esta complicidad incólume se esconde el mito. Un mito acuciante y estremecedor cuando vemos que de por medio hay dos cadáveres, el del adultero que se identifica con nombre y apellido y el de la mujer de José que en todo el texto aparece como un auténtico fantasma de Juan Rulfo.

Lo que más me atrae de este cuento es la economía de recursos. Blanquita se torna parca desde el primer momento y con sobriedad pasmosa da pinceladas aquí allá que despiertan el alma. Entre esas cadencias verbales tenemos la siguiente sentencia:

“la mañana ya estaba totalmente presente, ruidosa, activa”.

Esta forma de expresarse entrecortado y grave me acuerda en cierto modo el verbo de Juan Ramón Jiménez en Platero y yo. Blanquita, por tu parte, es menos sentenciosas, menos hermética, mas prodiga. La limpieza verbal en Blanquita es una preocupación que presenciamos en todo el relato y da vida y agilidad a toda la trama.

Es una lectura concienzuda podemos desentrañar una capacidad metapoética en Blanca Kais Barinas. Su cuento se aproxima en algo a la Meta-Poesía; pues hay muchos giros soslayados en ese silencio entre José y Juan sugestivos matices a todo lo largo de la narración de la autora. Estos elementos son materia prima para la Metapoesía y se dan con naturalidad en Blanquita. Por eso avizoro un entronque futuro entre la actual narrativa de Blanca Kais Barinas, así como de su poesía recogida en el poemario “Las manos del tiempo”, y un quehacer cónsono con los cánones estecitos y éticos de la Meta-Poesía. Esperamos que mi pronóstico no se vea truncado. Mientras mas se acerque Blanquita a los textos metapoéticos por excelencia, más su pluma se adentrara por esos meandros de lo que no es Poesía Pura, Ni poesía de Vanguardia, sino, más bien, Metapoesía.



PALABRAS D E LA AUTORA

Tres Lugares guardan mis vivencias; San Cristóbal, tierra de mis raíces, donde realice gran parte d e mi educación y lugar de mi actual y larga permanencia; santo domingo, donde viví mis primeros años y parte de mi vida adulta; y Hato Mayor, lugar del que guardo imperecederos recuerdos y el que mayor huellas ha dejado en mi vida.

Llego allí con pocos años cuando mi padre, roñando el medio siglo, decide hacer realidad su sueño de siempre, y dejando atrás su vida citadina, se traslada a lo que era entonces una remota región del Este del país, adquiriendo una propiedad rural, donde estableció su residencia.

Nadie entendió nunca como dejaba atrás una existencia que parecía realizada, para vivir en un entorno donde la vía de acceso era en ese entonces un camino vecinal, que solamente podía transitarse en vehículos d motor en los tiempos de sequía.

Agradezco a mi padre el mágico regalo que dio a mi infancia y, por ende, a mi vida, al poner a mi alcance desde pequeña ese mundo ya casi perdido que eran los campos de mi país, un lugar en varias ocasione fuera d mi hogar, y refugio que dio a mi espíritu las experiencias más profundas y duraderas.

A esas vivencias se deben estos cuentos, pues sin haber conocido y compartido todo aquellos, no hubiera podido escribirlos.



Lluvia Oquendo

Lluvia Oquendo llegó al poblado con la infancia a rastras y una madre que parecía estar en otro mundo. Nadie recordaba quien las trajo, pero quien fuera los abandonó; así que se quedaron en el viejo bohío al final del camino. No se sabía nada de ellas, porque nunca hablaron de sus vidas, detenidas en un silencio lejano.

Fue el tabaquero, que de tanto andar por los caminos se enteraba de muchas cosas, quien contó que la madre era de la frontera, que una crecida del río se llevó a su familia, quedándole sólo un hermano, quien con el tiempo se perdió no se sabe donde. Que rodando de casa en casa la embarazaron a la fuerza, y de esa manera nació Lluvia Oquendo. También dijo que el nombre de la niña se debía a que nació bajo la lluvia sin límites.

Con este pasado en su pequeño cuerpo, Lluvia Oquendo se hizo parte de ese entorno, siempre igual en el dolor y el hambre: Cuando, sin esperarlo, su madre muere mas del cansancio que de enfermedad, siguen pasando por el rancho esas sombras raudas que no dejan rastro; y así Lluvia Oquendo se hace una mujer rotunda y silenciosa, familiar para todos en el poblado.

Duerme todo el día, porque amanece recostada en la pared del bohío, en la vieja silla de guano. Conoce todos los secretos de la noche, pero nunca ha salido una palabra de su boca para contarlos. Cuando alguien le deja un cigarrillo, fuma con lentitud y deleite, mientras piensa que todo cuanto ve es su destino para siempre.

Protegida por la oscuridad casi adivinó a José Valerio acercarse. Lo vio todo, porque cada noche vive la espera de que se detenga ante su puerta; por eso sabe el más mínimo detalle del hecho.

José Valerio caminaba mirando el suelo, tratando de ver el trillo que va al lado del camino. Silbaba quedamente y su paso era lento y cuidadoso: vio la sombra detrás de él y el brazo alzado y contundente que se abatió sobre su espalda una y otra vez sin darle tiempo a nada. El cuerpo se curvó hacia atrás y después hacia delante, antes de caer. Luego, la sombra huyó veloz, tropezando con las piernas.

Lluvia Oquendo se revolvió en su asiento espantada, con un grito detenido a la fuerza, y entonces los ojos del hombre se posaron en ella. Sintió un pavor inmenso ante esa mirada que se convirtió en una expresión amenazante, reconociendo a quien se decía había cobrado a buen precio cada muerte misteriosa ocurrida en esos lugares.

Con un escalofrío que le recorrió la espalda, se supo condenada. Se sumergió en el terror y se vio habitando el miedo cada noche, esperando la mortal estocada que hiciera eterno su silencio.

Entonces, Lluvia Oquendo-empujada por el miedo y sabiendo que ya José Valerio no se detendría ante su puerta-dejo su pasado en las paredes del bohío, echo su presente en un bulto cualquiera y- tomando un camino sin futro-se fue como vino.

DOMINGO MORENO JIMENES, legado cultural de su obra en san Cristóbal (1950-1963) / Gracita Barinas, Douglas Hasbún y Odalís Pérez.


Prólogo / Manuel Mora serrano

Fragmento

Este no es un libro habitual, y lo que se cuenta, tampoco lo es. Hasta ahora, aunque Domingo Moreno Jimenes vivió en Sabaneta, el solar de su madre y sus familiares maternos y donde encontró el amor y procreo su familia.; en el Seibo, de donde era oriunda su abuela paterna, Emilia Arriaga; en San Pedro de Macorís y en Santiago, lugares donde tuvo participación activa en el despertar cultural a principios de la dictadura de Trujillo; si embargo, más que en su natal santo domingo, fue en uno de los antiguos municipios mas próximo, San Cristóbal, donde echo raíces mas profundas, porque allí tuvo algo de la seguridad económica que nunca disfruto, aunque su madre , María Josefa, fuera la primera hija de un Presidente de la República y nieta del segundo del país (nos referimos a Juan Isidro Jimenes y a Manuela Jimenes; habiendo llegado a ser el primero un prospero comerciante en Monte Cristi), sin embargo, no existen monografías como El legado cultural de Domingo Moreno Jimenes y el Instituto de la Poesía en San Cristóbal de la autoría de doña Gracita Barinas, Odalís Pérez y el Ing, Douglas Habún José, en las cuales se haya colocado una lupa para examinar su impronta en otro lugar determinado.

Este es un libro inspirador. Es decir, que debería motivar a los estudiosos de la poesía y la vida d Domingo Moreno Jimenes a seguir las pautas trazadas por doña Gracita Barinas, en cuya casa hemos evocado tantas veces al eta y sus ocurrencias, y a quien felicitamos por el rescate que ha hecho y que el lector apreciara; felicitación que hacemos extensiva a Douglas Hasbún José, investigador acucioso, trabajador tenaz, como ingeniero al fin constructor de cosas, por su paciencia y su rigor para estructurar este volumen que revela facetas y detalles inéditos de un personaje emblemático de nuestra cultura y de un poeta tan de cuerpo entero, que de él podría decirse sencillamente en su epitafio: aquí reposa para siempre Domingo Moreno Jimenes, que sólo fue poeta. Únicamente Poeta. (Santo Domingo, 9 abril2008).


Doña Gracita Barinas nació e 28 de noviembre del 1914 en San Cristóbal. Tenía 22 años cuando conoció a Domingo Moreno Jimenes en la ciudad de Salcedo. En 1937 se casó llegando a procrear dos hijas Naya y Solange Pereyra.

Es graduada de maestra de economía doméstica en el año 1944. Hizo cursos con el Dr. Max Henríquez Ureña, de letras antillanas y de Estudios sociales en la UCMM. Fue maestra en la Escuela Dominicana de Económica Doméstica.

Fue secretaria del Instituto de la Poesía Osvaldo Bazil, desde el año 1950 hasta el 1986, un poco antes de morir Domingo Moreno Jimenes. Fue presidenta del Ateneo Dominicano de San Cristóbal. En el año 1973.

Ha recibido en vida numerosos homenajes, entre los mas importantes se destacan: Mujer ilustre, por el Consejo Internacional de mujeres en 1969; Premio Anacaona de oro otorgado por la Secretaría de Estado de la mujer en 1988; Medalla al Merito Nacional en el Trabajo Comunitario, en el 2003 por la Presidencia de la República.

Fue declarada Hija meritoria del Municipio, en el 1986, por el Ayuntamiento Municipal de San Cristóbal y por el Consejo de Mujeres.

La biblioteca del Colegio Adventista de San Cristóbal, fundada en 1982, lleva su nombre en reconocimiento a su labor educativa. Fue presidenta del Instituto Duartiano, filial San Cristóbal 1979.


Douglas Hasbún José nació el 29 de julio del 1952 en Barahona y desde los 4 años se crió en San Cristóbal. Estudió Ingeniería Electromecánica en la UASD en 1982, con maestrías en Planificación (INTEC, 1986) y Administración Pública (UCMM, 1988). Posee un Diplomado en Políticas y Derecho Social (UCE,INTEC)1994.

En sus años juveniles fue un activo promotor cultural y deportivo en Sn Cristóbal, siendo fundador de varias organizaciones en este campo.

Ha escrito ensayos para la Secretaría de Estado de Educación: La innovación según las Grandes Carencias de la Educación (1992). Diagnóstico de la Educación Técnico Profesional en la república Dominicana (1994); Impacto del Mantenimiento Escolar en las Escuelas Dominicanas (1998).

El legado cultural de Domingo Moreno Jimenes y el Instituto de la Poesía en San Cristóbal es su primera obra literaria publicada como coautor.

Ha recibido varios homenajes siendo los más importantes: Hijo Distinguido por el ayuntamiento Municipal de San Cristóbal en el año2007, Hijo meritorio por la Gobernación Provincial en el año1975.


Odalís G. Pérez nació en San Cristóbal el 11 de agosto del año 1952. Es crítico de literario e investigador. Conocido por sus trabajos y estudios en el área de humanidades. Es doctoro en Filología y Semiótica de la Universidad de Bucarest, Rumania.

Publicaciones; las ideas Literarias en la república Dominicana (1993). Semiótica de la Prensa(1999), La ideología Rota (2002), Nacionalismo y Cultura en república dominicana(20003), La identidad negada (2003), Principios de Estética y Educación Artística (2005), El espacio de los signos (2005), Literatura Dominicana y memoria Cultural(2005), Sócrates barinas Coiscou: El tiempo de la poesía y la memoria (2006), Matices del Caribe, Arte Surgente del siglo XXI (2007), Como poeta ha publicado Habitácula (1987), La pirámide en el hombro del Dios()1988) y Papeles Prohibidos (2006) y Territorios (2006).

Se ha dedicado a la enseñanza de las ideas, el arte y las letras dominicanas, siendo profesor de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Sato Domingo. Ha trabajado en programas de maestría en la UASD, INTEC, en los Departamentos de Comunicación. Letras y Filosofía. Ha colaborado en diarios y revistas del país con publicaciones sobre aspectos de historia intelectual y cultural de la República Dominicana, el Caribe y Latinoamericana.

COSAS PARA PENSAR / RAFAEL NINA VASQUEZ



Lo nuevo para un mundo nuevo

Geraldo Martínez

Director Recursos Humanos

Instituto Cultural Dominico-Americano

Su santidad el papa Juan Pablo convocó en el Vaticano a as mentes mas privilegiadas del mundo en todas las áreas con una sola idea en lamente o mejor dicho, una sola pregunta… es el fin del segundo milenio y el subsecuente tercer milenio un mero cambio de fechas en el calendario o por el contrario se trata de algo mas profundo ¿un “cambio epocal”?

La respuesta de consenso entre filósofos, teológicos, físicos cuánticos, ingenieros genéticos, economistas muy realmente contundente: estamos ante un verdadero cambio “epocal” o de paradigmas.

Este cambio epocal está ya desde sus albores implicando nuevos estilos de vida, nuevos problemas en el campo de las ciencias como en el de la ética, implica también una nueva percepción para tratar de entender este mundo viejo y nuevo.

Es por esto que me siento particularmente feliz de poder participar del alumbramiento de este nuevo sueño… “Cosas para pensar” de Rafael Nina.

Este esfuerzo es un genero relativamente “nuevo” para esta generación pues las “Cosas para pensar se han escrito en formas de Epístolas.

En Epístola (Viva Horacio, viva Pablo) Rafael Nina puede hacer para el lector un “scanner” de su alma compartiendo sus “reflexiones frente a un espejo” o “cartas a la vida””.

Sera fácil para el lector compartir sin pretensiones, sin ambigüedades; sus anhelos, sus sueños y sus temores.

Sentiremos su necesidad de “calma” y nos pondremos nostálgicos con sus añoranzas al tiempo de caer en los brazos de la “mujer que amo”.

En fin, podremos disfrutar de un concepto inusual, sencillo y puro.

Estoy seguro de que el joven que todos tenemos o deberíamos tener dentro se identificara con estas paginas y se complacerá ante la imposibilidad de permanecer inerte y no meditar en cosas para pensar de Rafael Nina Vásquez.



Rafael Nina Vásquez nació en santo domingo el día 31 de octubre del 1975, licenciado en derecho, egresado de la UASD en el año de 1997. Ha vivido toda su viuda en la ciudad de San Cristóbal, República Dominicana. Su cosmovisión d ela vida le ha llevado a estudiar ciencias de la naturaleza muy disimiles como la agronomía, la psicología (ésta la estudió en Estados Unidos siendo apenas un adolescente), el derecho y los idiomas. Profesor de ingles en el Instituto Cultural Dominico Americano, fue por un tiempo profesor de traducción jurídica en la Universidad Eugenio María e Hostos y de ambas asignaturas (ingles y francés elemental) en el colegio Mahatma Gandhi de Santo Domingo. Ejerce la profesión de abogado en su propia oficina.

Como organizar una sociedad perfecta

Rafael Nina Vásquez

Creo que lo primero y esto lo digo con mi modesto parecer y con mi escasa formación política i social, es cambiar la mente de cada uno de sus miembros, llegando por lo menos que la mayoría lo consiga, el logro será pleno. El campesino no piensa en el campo y el empresario únicamente piensa en como amasar fortunas mientras que los profesionales libres tienen el objetivo del prestigio y de la fama. Los niños quieren (y en verdad viendo los ejemplos actuales lo son) ser adultos a destiempo y los adultos quieren aparentar que ya no son adultos. Los pobres se muere mor ser rico y los ricos por presumir frente a los pobres. De nada valen los buenos líderes ni los buenos gobiernos si al conglomerado que se dirigen es un barco a la deriva. Los intelectuales, que normalmente son aquellos que tienen más principios, no hacen política mientras que los brutos y oportunistas presumen de tener buena fe y dar todo por el pueblo. Es un asunto de conciencia: nadie procura el bien común sino el propio. El trabajo nuestro como miembros activos de la sociedad es procurar entre los hombres mas probos aquellos cuyos elevados sentimientos les hagan sentir la satisfacción propia en el trabajar por la comunidad.

lunes, 8 de octubre de 2012

ESTUDIANTES ACADEMIA DE ARTE AYUNTAMIENTO MUNICIPAL DE SAN CRITOBAL EN EL CENTRO MIRADOR SANTO DOMINGO.





LA LOMA DE MIRANDA




Ligia Minaya

Denver, Colorado

"Para definirte Patria, / nombraré las cordilleras, / los ríos,/ las montañas,/ las cañadas y el rocío que sutil se cuela en las mañanas./ Para definirte Patria/ simplemente despertaré /por el olor de la tierra mojada,/ el canto del gallo/ determinará nuestras madrugadas,/ el aroma del café colado me llevará al surco/ donde la semilla parirá/ el sustento de las almas. / Para definirte Patria, / miraré el horizonte/ reuniré las piezas esenciales/ de esta larga caminata, /exclamando/ con todo el respirar/ de mi cuerpo: Eres como un altar,/ tallado en centenarias caobas,/ bañadas por un haz de luz,/ determinada por el seno principal/ de la idea pura,/ detenida en la cúspide/ de una región, de soles/ de lunas". (Poema de Marcial Báez)

Si se entrega la Loma de Miranda ya no tendremos Patria definida. Habrá una cordillera rota, una loma destrozada, ríos secos, desaparecerá el rocío, el olor a tierra mojada se volverá candente, el canto del gallo dormirá para siempre, el aroma del café se tornará ausente, las amapolas florecidas se morirán de angustia, los pinares altos y hermosos perecerán de rodillas, el surco donde nacen las semillas se enterrará en lo oscuro, las caobas con sus cúspides de soles y lunas ya serán otras cosas, y como dice Marcial Báez en su poema, también morirá "el respirar el cuerpo".

Entregar La Loma de Miranda a esa compañía minera, en busca de lo que no se la ha perdido, es volver a lo que fue la destrucción por parte de los invasores de gran parte de nuestro país. Es exportar lo nuestro, lo tuyo, lo mío, lo que hemos heredado de la Madre Naturaleza. Destruir a Miranda es herir a golpe de balas, palos y cuchillos lo que somos y lo que queremos seguir siendo. De ser así, Miranda será un espacio contaminado que abarcará todo el país. Nacerán niños con discapacidades, mayores en enfermedades desconocidas, aire irrespirable y un sinfín de negatividades ambientales que ni con los miles de millones que se gane la minera nos devolverá la vida, la Patria querida y hermosa, los árboles que la identifican, sus flores que la bañan de olores exquisitos, sus deliciosas frutas, sus ríos que nos nutren de agua, y sobre todo nos matará a campesinos inclinados ante una tierra fértil.

Las mineras siempre han sido un pecado original. Por ellas ha habido guerras, asaltos, muertes, invasiones, mentiras, falsedades y cuenta la historia cómo esclavizaban a la gente del pueblo para sacar el oro. Ahora, aunque cada vez se utilizan menos las manos, se continúa esclavizando. Hay que ver también cómo las mineras no pagan lo que tienen que pagar, ni por lo que cuesta el trabajo día a día, ni por las enfermedades y las jubilaciones. Y luego dicen que no ganan lo suficiente y por eso no pagan al Estado y hay que esperar por años a que se llenen los bolsillos ¿Y entonces? ¿Para eso hay que entregarle La Loma de Miranda? Pues no, que se vayan a freír tuzas a otra parte.

Diario Libre.com. SAUDADES. 6 0CTUBRE 2012

CUATRO ASPECTOS DE LA LITERATURA DE JUAN BOSCH / DIOGENES VALDEZ




Presentación

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN Y DIVULGACIÓN

A través de la expresión literaria podemos rastrear el alma y la idiosincrasia de un país. Esta expresión, en efecto, ensancha y reafirma la conciencia histórica en sus múltiples dimensiones.

Cuatro aspectos de la literatura de Juan Bosch, el libro que hoy presentamos, es un concertado análisis que nos regala la pluma del laureado escritor Diógenes Valdez. Esta es una valiosísima publicación que el Archivo General de la Nación hace, como un encomiable esfuerzo para enriquecer el acervo histórico y un modo plausible de homenajear a Juan Bosch, en el centenario de su nacimiento.

Juan Bosch, sin duda alguna, es un maestro del pensamiento sociopolítico y de la narración de corto y largo aliento. Con su entereza moral, con su aguda observación del campesino dominicano y su sorprendente dominio de las técnicas del cuento nos lego un patrimonio artístico sin el cual no se puede comprender el devenir literario de la República Dominicana en el siglo XX.

Diógenes Valdez, Premio Nacional de Literatura 2005, con su típica lucidez y su profunda visión de la realidad, nos pone en contacto con el phatos, las raíces, las obsesiones y los hallazgos de la narrativa boschiana.

El interesante libro que hoy presentamos tiene una estructura significativa y dinámica. Nos ofrece tres aspectos sobre los cuentos de Bosch con mejor factura artística; y un cuarto aspecto que versa sobre la biografía y la polémica figura de Judas Iscariote. Valdez establece un salario parangón entre el análisis de Bosch y el hallazgo del Evangelio según Judas correspondiente a la segunda mitad del siglo XX. En realidad, Bosch no solo mostro gran interés por el liderato de figuras históricas que jugaron un papel crucial, como le rey David o Judas Iscariote, sino que se anticipó con relación a análisis psicológico y comparativo de las mismas.

Pero los aspectos que denotan más riquezas expresivas y antropologías conciernen al ámbito de la narrativa, y esto queda bien claro y manifiesto en el ensayo de Valdez. Y en efecto, así deber ser, pues en la República Dominicana nadie como Bosch ha mostrado tanta conciencia del oficio de escritor y dominio de un género tan indomable como el cuento. El escritor, al decir del crítico estadounidense Seymour mentón, que logra dominar las técnicas del centro y hacerse de sus secretos, merece el calificativo de gran escritor: Bosch, no obstante, no se quedo tan solo en el virtuosismo técnico y los planteamientos dramáticos. Supo mostrar, de un modo diáfano y escueto, las miserias y la opresión del hombre dominicano y sus irresolubles conflictos sociales.

Diógenes Valdez comienza su ensayo con su verdadero estudio de carácter comparativo, mostrándonos el tono, las similitudes y el andamiaje rítmico comparativo, mistándonos el tono, las similitudes y el andamiaje rítmico entre el cuento de Juan Bosch ”la mujer” y el de Ray Bradbury “La carretera”. Vale decir todo el libro es significativo desde la primera hasta la ultia pagina, pues encontramos estudios muy atinados y enjundiosos, tales como “Juan Bosh, Isaac Asimov, Phillys Bentley y los “Apuntes sobre el arte de escribir cuentos”; “Los demonios culturales”, “La doble fluencia del tiempo en “La Nochebuena de Encarnación Mendoza”; “Tres enfoque sobre el cuento “Rumbo al puerto de origen”, Aunque quizá el estudio mas profundo, por su variedad mítica y connotativa, sea el que Valdez titula “Las complejidades psicológicas en El Indio Manuel Sicuri”.

Con esta publicación, el Archivo General de la Nación no solo pretende resaltar la sensibilidad y la dimensión humanístico-literaria de Juan Bosch, sino también enriquecer el acervo cultural y conectar a las futuras generaciones con el pensamiento de uno de los hombres que, al igual que su maestro Hostos, transformo la historia social y literaria de nuestro país.


“La mujer” y “La carretera” dos cuentos concebidos en la misma matriz

Fragmento

Como punto en común tenemos que el escenario de ambos textos es rural, aunque el tiempo histórico de cada uno des diferente. En el cuento “La mujer”, la ciencia y la civilización no arecen haber hecho su entrada en el escenario narrativo. En el de Bradbury la tecnología es la que pone fina toda civilización, devolviendo a los personajes a una etapa en la que el tiempo podría concordar con el que viven los personajes de Bosch. A diferencia del maestro dominicano, el cuento “La carretera” comienza con la descripción de un ambiente campestre, dominado por una lluvia vespertina que golpea “suavemente el techo de paja” de una choza, en cuyo interior “una mujer no dejaba de moverse en lluviosa oscuridad, guardando unas espigas entre las rocas de lava. En esa sombra húmeda lloraba un niño”.

El escenario del cuento de Bradbury coincide en muchos aspectos con el de Bosch: en ambos hay un hombre, una mujer, una choza, un niño que llora, rocas de lava, un ambiente rural. Las descripciones del entorno resultan una especie de antítesis, intuyéndose cierta similitud de los contrarios, como si estos fuesen extremos que se tocara.

El cuento de Bosch comienza de la manera siguiente:

La carretera esta muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se le ve vida. El sol la mato; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco, y sigue ahí, sobre el lomo de la carretera.

Este preámbulo o introducción es absolutamente contrario al comienzo del cuento de Bradbury. Veamos:

La lluvia fresca de la tarde había caído sobre el vale, humedeciendo en más los sembrados de las letras. (…)

Aunque contrarios, se puede intuir que ambos inicios mantienen idénticos alientos poéticos. A partir de ese instante comienzan a hacerse más obvias las similitudes.