miércoles, 23 de septiembre de 2026

LA METAMORFOSIS NARRATIVA EN LA OBRA DE DIÓGENES VALDEZ (1992).La Invención, el círculo y el centro como claves de lectura / Por: Odalís G. Pérez



Leer los signos de una estructura narrativa es acudir a una cita con las fuentes míticas del autor cuyos enlaces remiten necesariamente a sus demonios (1), esas formas residuales que en la simbología uránica tienen sus especifica significación y sus estados constitutivos. Llegará el momento verdaderamente critico en el cual vida y obra en tanto que claves filológicas serán solamente el perfil direccional para el conocimiento de la obra literaria, mas no la única verdad sobre el texto constituido en su proceso formal y material de significación

El expediente literario de Diógenes Valdez admite el conocimiento de algunas metáforas narrativas que poco a poco se constituyen reconocimiento mitocabalistico a partir del cual la letra va revelando en el como soporte de un rito proceso las ataduras a un mundo imaginario advertido en la apertura que su creación prolonga, subvierte en el espacio de la ensoñación. De ahí que sus textos narrativos se expliquen desde la matriz onirogramática y alquimico-textual deudora de otros mundos evanescentes, totalizadores que, como diría Maurice Blanchot a propósito de Kafka "Lo que tan impropiamente se ha llamado su realismo delata esa misma búsqueda instintiva para conjurar en él la impaciencia (2).

Ciertamente se trata no sólo de impaciencia, sino de revelación y participación del conjuro a través de la literatura. Pero también se trata de una invención narrativa donde lo imaginario pronuncia su movimiento en las esferas del retorno yal viraje, que, como en el subsuelo homérico permite reconocer y extender el resorte de un fondo originario ramificado en la superficie disposicional del texto narrativo, que en el caso de Diógenes Valdez admite los encadenados estructurales cuyos valores confirman su prosa narrativa y su estilística particular.

Indudablemente, en todo el recorrido se reconoce la herejía. el contrapunto practicado desde la interioridad misma del sistema establecido, y, desde el cual, el narrador persigue la realidad hasta volverla sueño o viraje, desencadenamiento y ascesis. neofiguuración y cábala. El opus mundi y el incendium mentio prosifican los arqueados, suturas y estremecimientos que explican la biografia literaria de Diógenes Valdez La literatura es una vía, el encuentro subyacente con las raíces y estructuras que la crítica literaria hecha en buena lid debe advertir en el tramado textual del narrador

Sólo el demiurgo puede reconocer la cifra y la apretada densidad del mito especular, sincrético y recesivo en un tempo acelerado de impulsión teriomórfica donde los sustitutos del sujeto son presencias invisibles, alteridad y magia, vínculo y alegoría estratégicamente interpretados por el lector o testigo del relato En El silencio del caracol, mito y fantasma producen la entrada al laberinto. La cifra en enigmática y podemos asegurar que existe el rompimiento aparencial como disposición temático-formal semántico-narrativa, siendo así que, los ritmemas funcionan como cardinales del relato cuya verticalidad tiene su centro en textos como:

El enigma, PP. 9-14 / Cita con Ariadne, pp. 21-23

Los últimos recuerdos de papá, pp. 39-40

Un hombre con un clavel muy rojo en la garganta, pp. 41-44

Pandemonium, pp. 45-49

La luz final del laberinto, pp. 57-62

Eróstrato, pp. 105-119

Antipólux, pp. 121-127 (El silencio del caracol, op. cit.).


La trama narrativa de estos textos se realiza en tanto que pasión por la búsqueda y lo imponderable. El universo fantástico dramatiza los ejes semánticos que perfilan su unidad en la metáfora como puede observarse en Biografía de un hombre desde un sexto piso. (pp. 63-65)

"Camina un par de pasos sin darse cuenta que se encuentra en el balconcito que tanto le fascina porque desde este sexto piso puede mirarlo todo sin llamar la atención. Mira también la Smith-Corona y se repite lo mismo; le dice a su conciencia que no va a comenzar a escribir el relato hasta que no tenga todo en la cabeza. Ahora la luz y el aire se confunden. (p. 63).

 Y más adelante confirma el decir de su conciencia con una sistole narrativa de raíz tanática:

"Ya no importa el reloj, ni la brisa que entra por la puerta abierta que mira hacia el balcón. No importan los débiles sonidos que suben desde la calle, sigue escribiendo sin importarle los minutos y las ideas que llegan se escapan por sus dedos y se quedan allí, en el papel, en forma de rayitas paralelas y negras, como la sangre coagulada. Nada lo detendrá ya hasta que encuentre el final que aún no se vislumbra en la cabeza. Está como un poseso. Sigue escribiendo o pensando. Como si todo él fuera pensamiento..." (Biografia de un hombre... p. 64). un único

¿Autobiografía invención? ¿Suicidio metafísico o circularidad existencial? ¿Autoconfirmación o vinculo especular?

El mito de la reintegración que en La telaraña (1980) es un Juego trágico, revélase en Todo puede suceder un día (1984) para construir la metamorfosis de los signos narrativos mediante la visión escatológica del narrador que en este caso es hierofante nutrido de metáforas, pero también de inquisiciones y premoniciones.



La Juntura textual se enuncia en la tramática de Todo puede suceder un día donde los mundos posibles del texto (WTx) se materializan en los siguientes pre-textos:

Todo está consumado, pp. 29-35. / Para que se cumplan las profecías, pp. 52-57. / Plusbabélico, pp. 81-83. / Los espejos de Narcistor, pp. 93-98. / Vacaciones en Ligur, pp. 99-105.

Finalidad y cábala, así como astrología y mántica se hacen presentes para testimoniar no sólo un conocimiento, sino, las estructuras generativas de los mundos cuya cardinal principal es el Anthopos Pantocrator en que la revelación apócrifa y veterotestamentaria confirman la pseudoepigrafía, así como la inscriptio post-mortem del relato. La sucesión cabalística y testimonial crea una impresión de gestus peremnis o expresión ritual estratégicamente mostrada en el registro esencial de su prosa pluritemática, tal como puede observarse en Los tiempos revocables (1984)



En efecto, la semiótica narrativa y textual de Diógenes Valdez participa de una policultinalidad visible en sus tejidos literarios que superan muchas veces al narrador para revelar más bien al geomanta-hieromanta-kratamanta que aparece en la tradición Joyceana (ver, Ulyses y Finnegans Wake, Dublineses y Retrato del artista en su juventud), pero también de W. Faulkner (Absalón. Absalón, Luz de Agosto) y Milán Kundera (El libro de la risa y el olvido. La broma y Jacques y su asno) Todo el conjuntamiento observable en la visión del deseo y la palabra trasmite la experiencia iniciática pretendiendo que el cuerpo aprenda el alfabeto, los signos de la consumación, el esperanta narrativa. Pues lo que quiere Diógenes Valdez es crear la lengua universal, los anillos del sentido a partir de la huella y el signo como revelación chamánica Pretende el narrador continuar el orden restituido de Fabbre de Olivet a partir de una evocación de la poesía y el logos pitagórico en los cuales se reconoce el tributo mágico, el inicio del viraje. (Los tiempos revocables. Todo puede suceder un día y Lucinda Palmares).

Es así como desde el punto de vista narratológico existe en Diógenes Valdez una dualística narrativa articulada mediante un hipertono cinético y especular, cuyo trazado pertenece a la tradición narrativa más rica de la América hispánica. Los desencuentros y pronunciamientos hacen posible la lectura múltiple de tópico a comento y de tema a rema como elementos gramaticales que producen el tramado narrativo. De esta suerte, leyendo La pinacoteca de un burgués (1992, Premio Nacional 1993, narrativa) aparecen los demonios, concubinatos y magias que recuerdan una verdadera época de oro de la narrativa latinoamericana: Rulfo. Roa Bastos. Ernesto Sábato. Julio Cortázar. Adolfo Bioy Casares. Héctor Bonciotti. Guillermo Meneses, Leopoldo Marecha. Juan Carlos Onetti. entre muchos.

La intertextualidad narrativa () es un politexto inicial que se transforma en un hipertexto a varias voces organizado en la superficie significante-Tx, e individualizado en un poliglotismo-Tx personificado en las invenciones del argumento narrativo. De esta manera se explica la presencia de motivos y unidades que como los narratemas, tienen su significación material en el trazado poético-narrativo del autor.

Las narratemas () concurren en el movimiento interno del relato y como unidades segmentales y suprasegmentales que articulan el relato en varios tonos:

 Tono de comienzo / Tono de desarrollo / Tono de cierre / Lo que conduce a los narratemas en el orden anterior: / Narratema de comienzo. / Narratema de desarrollo / Narratema de cierre,

Esto implica la unidad por partes del relato, cuento o novela y donde los narratemas se imponen como un nexo o conextivo “tópico” temporal para describir las cronías o reconocidos del cuento o la novela Los narratemas, además organizan el proceso de ruptura del discurso narrativo, a través de la pluralidad-Tx o registro múltiple de voces.



El sustrato mítico propone en Los tiempos revocables. La Telaraña y La Pinacoteca de un Burgués la polidiscursividad que atilda sobre los elementos unificadores, en un juego sacrílego donde la mitomanía, el espasmo y la tribulación se convierten en fábula y menipea a través de las cuales se justifican tema y asunto perfilados en la tradición de la cuentista dominicana (Tomás Hernández Franco, Ramón Marrero Aristy. Juan Bosch. René del Risco Bermúdez. Ángel Hernández Acosta, Sócrates Nolasco. Iván García y otros)

Allí las técnicas y estrategias textuales revelan Allí esencialmente al narrador preocupado por los problemas del lenguaje narrativo, pero, además, por los grandes experimentos textuales y architextuales vehiculares por la novísima narrativa latinoamericana. El programa narrativo se explica en el siguiente proceso

Tx / Tx1 Tx2 Tx3 Tx4 Txn / Tópico inicial / Tópico analítico / Tópico final / n-C/D/Ci narratema de / comienzo / desarrollo / cierre / Superficie Tx / Sintaxis narrativa / Semántica narrativa / Pragmática narrativa: / locutores, personajes. / agentes, antiagentes: 


 La Pinacoteca de un Burgués.

 (3) actantes: actores y antiagentes

Mama- el- yo.

Estructura actancial impersonal:

Brunilda Onio / Rodolfo / El señor Castillo / Roma / Che Julián / Enrique / Mejía / Leonardo / Angélica /  Eugenio / Marcos / Melba / Javier / David / Rebeca / La patrona / El viejo / Señorita Acevedo / La mujer / El Juez / El canillita / El médico / El anciano.

Recorrido semántico-narrativo (4)

Espacio-Tiempo

Topias / Cronias

(unidades) (Tiempo)

Topina / Cronias – De nuevo

(unidades) (Tiempo) – Ahora

                                  -  cuando

ciudad / (presente) – Al principio

sexto piso (panado) – Tan solo ayer

habitación (futuro) - Desde este

calle (antipresente) – Hoy sin embargo

escaleras (antifuturo) - Recuerdo

tarde o temprano        - Creo fue

anoche                        - Al salir

media noche               - Apenas si

día

siempre                       - Nexos espacios

                                    temporales

Ciertamente, el texto narrativo es, en Diógenes Valdez, un espacio polifónico de amplitud vanguardista y de intención significante. El imaginario textual disloca el concepto de realidad produciéndose en el recorrido narrativo un orden reconocido en la siguiente descripción:

Inversión literal / trama simbólica /

Espacios / actitud fantasmática: apariciones / apariencias /

Den-Inversión Tx /

Referencias Relaciones: Topografía

yo-to-61 / imaginaria

tipos enunciativos  

agentes de la enunciación

Existentes: Filiación: deseo Tierra / ciclo / infierno

Actantes petición cronología dantesca

Antiagentes magia topos uránico.

La literalidad asimila su carga semántica a través de los esplendores de la lectura y el rumor, talismanes y letras con poder y decisión simbólica en la articulación sintáctico-semántica del ritmo narrativo:

Cardinales / Temática de primer nivel / augurio/desaparición, magia.

Tramado 1

Temática de negundo nivel: sexo, evolución, transgresión / actividades o elementos que integran el relato o su misión significativa.

Tramado 2 /

Instancias críticas: Línea de acción que atraviesa el relato a su misión significativa.

Tramado 3

#superficies temáticas / registros visuales / estructuras tópicas

Conclusión de la línea general de acción y disposición retórica de los elementos

La invención y el circulo como posibilidad, totalizan indudablemente el Cosmos narrativo creando una escena de vínculos y supersticiones que enriquecen el tiempo-espacio textual desde los cuales asistimos a un mundo instaurado en sus isotopías o plano semánticos de inversión-des-inversión de sentido. Las topías como redundancias en el plano de la expresión y el plano del contenido activan el significado-Tx constituyéndose en Isotopía imaginaria / isotopía simbólica / Isotopía textual / isotopía teológica / Isotopía poética / Isotopía orgánica / Isotopía testimonial / Isotopía geomorfía / Isotopía dinámica


Estos tipos de isotopía convierten la trama en acto salvífico, pero a la ves en Contrato enunciativo que refuerza como en el caso de Loa tiempos revocables (1984). Lucinda Palmaren (1981) v. La telaraña (1980) los nudos del relato.

Todos los procedimientos narrativos utilizados por Diógenes Valdez particularizan el texto para que se materialice la actuación, enajenación y cuerpo picado en ritmo-contrapunto donde contexto y personaje crean la historia. Así, el directo, el estilo libre, monólogo interior o fluir de la conciencia, extrapolaciones espacio-temporales, prolipsio y analepsis se integran como denotadores o connotadores-Tx en una semántica especifica del cuento y la novela. Diógenes Valdez utiliza la técnica narrativa conociendo la transformación y sabiendo que la metamorfosis de los signos es el aporte que empuja su mundo literario.

Es lamentable que la crítica literaria no se haya dispuesto a estudiar la obra de este narrador dominicano en su real funcionamiento. Muchas especulaciones sobre su obra son reveladoras de una ausencia de lectura y de marco especializado.

En algunos casos, y mediante argumentos verticalmente limitados y superficiales se quiere problematizar la obra y sustituirla por la persona En un contexto de ciencia y valoración puntualizamos que la obra de Diógenes Valdez funciona por encima de cualquier argumento abstruso, siendo ella (su obra) un vuelo que estremece los borden y arqueados de la imaginación narrativa en la República Dominicana. Este trabajo en solamente el inicio de una crítica valorativa de su obra, cuyos centros especulares pronuncian In significación mítica del autor y sus inversiones planetarias. El circulo se extiende. No se cierra. El relato se convierte en espiral y conjuro de la letra (7)

BIBLIOGRAFIA Y NOTAS

(1) Véase a este respecto, Maurice Blanchot: La Risa de los Dioses, Ed. Taurus, Madrid, 1976; toda la ironía del novelista, son signos y sus tiempos estará marcada por el mal, en el sentido de Georges Bataille

(2) Maurice Blanchot: De Kafka a Kafka. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1991, p. 107.

(3) En el sentido de Greimas (1973, 1971)

(4) Ver. Mieke Bal Teoría de la narrativa, Ed. Cátedra, Madrid, 1985, específicamente page 33, 34, 35, 36 y passim.

(5) Para el concepto de la isotopia remitimos al lector a la obra de A. J. Greimas Semántica estructural, Ed. Gredos, Madrid, 1971; En torno al sentido, Ed. Fragira, Madrid, 1973; Semiótica del texto. Ed. Paidos, 1983; ver, además, Stephen Velmann Significado y Entilo. Ed. Aguilar, Madrid, 1979.

(6) En el sentido de Benveniste (1970), Bastur (1974), Eco (1978), Kristera (1974), Todorov (1969).

(7) Todo el soporte textual básico del autor y que hemos utilizado en el conjunto de este trabajo en el siguiente:

Diógenes Valdez El Silencio del Caracol, Ed. Taller, Santo Domingo, 1982.

Diógenes Valdez La Teleraña, Ed. Taller, Santo Domingo, 1980.

Diógenes Valdez. Lucinda Palmares, Ed. Taller. Sto. Dgo. 1981.

Diógenes Valdez Todo puede suceder un día, Ed. Taller, Santo Domingo, 1984.

Diógenes Valdez Los Tiempo Revocables, Ed. Taller, Santo Domingo. Premio Siboney, 1984.

Diógenes Valdez La Pinacoteca de un Burgués, Ed. Taller, Santo Domingo, 1992. 

 


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