miércoles, 24 de febrero de 2021

ESTRUCTURA FISICA DE LAL ISLA DE SANTO DOMINGO / WILLY LEGWELLER.

 


Los Caracteres morfológicos de las Antillas son un caso único pues casi todos sus relieves altos y bajos están en forma de arcos, la mayoría de los cuales son convexos hacia el norte, con excepción de la isla de santo domingo y algunas islas más al Este que tienen tendencias convexas hacia el Sur.

Estas combaduras se ven en las estructuras físicas de las Antillas tanto en sus sierras y se sus cordilleras como en las fosas submarinas cerca de ellas, como la Fosa de Bartlett, y la agrupación misa de estas islas también está en forma de arcos.

El eje central de las Antillas es el núcleo montañoso de la República Dominicana, que se prolonga hacia el este hasta Higuey y hacia el Oeste hasta la vecina República de Haití.

Este espinazo rocoso, llamado aquí Cordillera Central, se denomina en Haití Macizo del Norte y Cadena de San Nicolás, principia en las costas orientales de Higuey con colinas bajas., aumentándose gradualmente su altura hasta llegar al Pico Trujillo (Hoy Duarte), y perdiendo elevación poco a poco en su extensión hacia el este.

La Cordillera Central tiene una sólida estructura varias ramificaciones hacia el Sur; la de Sierra Prieta que llega casi a Villa Mella en el Distrito de Santo domingo; el martillo rocoso que reata en la común de San Cristóbal con el Monte Resoli; y la hilera de lomas y montañas que llegan hasta la desembocadura del rio Ocoa en la bahía del mismo nombre. Pero la  prolongación más importante de la cordillera central hacia el sur está en el empate con la sierra de Neyba que se efectúa por la Montaña Negra en territorio de Haití.

Al pie de la sierra de Neyba está la Cuenca del Lago Enriquillo, y paralelamente a ella se alza  otra cordillera, la de Bahoruco. Este sistema montañoso se prolonga también hacia el oeste hasta  el Cabo Tiburón en el Canal de los Vientos.

La Sierra de Neyba tiene hacia el Este una prolongación de lomas, en forma de martillo, que se llama la Sierra de Martín García, y que se extiende desde el cauce del Río Yaque del Sur hasta Punta de Mart n García, entre Bahía de Ocoa.

Al Norte de la isla, paralelamente a la Cordillera Central y separada de ella por el fértil valle del Cibao, está la Cordillera Septentrional. Esta arruga de la corteza terrestre principia en el Morro de Monte Cristi y termina en Samaná.

Ninguna de estas tres cordilleras tiene aspecto uniforme, por el contrario; tienen siluetas sumamente dentadas y accidentadas. Entre estas cadenas montañosas hay valles profundos y picos abruptos, seguidos de sistemas secundarios de lomas y colina más o menos altas.

Una estructura orográfica, si es tan montañosa como la de aquí, tiene que tener por Ley Natural todas las ventajas de un perfecto sistema hidrográfico. La República Dominicana goza en efecto de una maravillosa distribución de aguas naturales, con excepción de dos regiones, una en Monte Cristi y la otra en las provincias de Azua y Barahona, donde las aguas naturales se pierden por filtración y también por evaporación.

Estudios Mineralógicos en la República Dominicana. Willy Legweller. 1949. Sociedad Dominicana de Bibliófilos Inc. 1981.


UNA MIRADA AL PRESENTE . 1991. / Marcial Báez

 


 “¿De dónde vienes? ¿Cuánto tiempo permaneces aquí abajo?¿Para hacer qué? ¿Los tilos exhalan un aroma inmortal”. Ina Seidel.

 Al paso de los días la sumatoria de los problemas que aquejan a la sociedad en que vivimos se va haciendo incontable, la presión aumenta y los que conforman la mayoría, van cambiando su existencia hacia la difícil trayectoria de la crisis, convertida en una vivencia del siglo XVIII o más atrás.

 Retornamos al uso de las planchas de carbón, lámparas de gas, tinacos y muy pronto a los animales de carga,  si permitimos que la telaraña de unos pocos nos haga olvidar lo que somos y lo que nos corresponde.

 Adentrarnos en lo que nos hará tomar una real conciencia de las cosas, de los semejantes ¿y por qué no? Demostrar la capacidad de ser algo más que simples gobernados.

 Sin olvidar el agravante que nos traga, detenemos a descubrir el enigma de Georgios Seferis: “¿Dónde recoger los mil pedazos del ser humano?”, para determinar a partir de la decisión que nos permitirá llegar más allá de lo palpable.

 Descorrer el velo de la ignorancia a una realidad que nos muestra sin pérdida de tiempo, el canalizar nuestros sentimientos edificando una personalidad basamentada en la unidad del esfuerzo común.

 Entender que la vida se desliza siguiendo el recuento de lo presente; que preguntarse el porqué de lo que representamos es ganancia de energía; enfrentar la situación es desdoblarse a la satisfacción de saber dόnde nos encontramos y para qué.

 Descubrir cada una de las cualidades componentes, dispersas en los demás, es suficiente para tomar la vía exitosa hacia el fin determinado.

 La oportunidad al desarrollo del despertar interno cuesta, el momento actual es el propio. Están ganando terreno e indiscutiblemente nuestro. Desde el inicio de la historia han usufructuado el Poder hasta disgregarlo y todavía hoy, repartirlo como los pétalos de la margarita...

 Ya es hora. ¡Despertemos! La necesidad de acción nos espera, en esta oportunidad el arma que dará en el clavo es el conocimiento humano, el cual debemos multiplicar y diseminar como la Trinitaria de los tiempos modernos, lo científico debe tener un espacio especial en este proceso de socialización actualizada, el resultado nos dará la razón.

 Aprenderemos a vivir... la igualdad será el estandarte, cada quien desempeñará el papel que le corresponda (ni más, ni menos), recogeremos el fruto al vencer lo primitivo, moldeando los impulsos naturales, filtrando actividades positivas que en definitiva nos harán sentir más humanos y comprenderemos que la integración es necesaria para minimizar la fuerza de los que apelando a los sorprendentes cambios nos quieren mantener sometidos en esta tierra de Dios?...República Dominicana.

* El Sol. Santo Domingo, R. D., Viernes 18 de octubre de 1991. Págs. 6 y 7.

 


martes, 23 de febrero de 2021

LOS DOMINICANOS (1870). RAMON GONZALEZ TABLAS.

 



Fragmento.

El dominicano campesino, que compone como las nueve décimas parte de la población, goza de una vida holgada, merced a su frugalidad nunca bien ponderada y a su país feraz hasta lo portentoso. Alegre y satisfecho en un tosco bohío, en medio de un bosque, cultiva únicamente unas pocas varas en cuadro de terreno, dejando baldío lo muchísimo más que a su disposición tiene. En aquella al parecer miserable posesión que se llama conuco, encuentra cuanto necesita para cubrir todas las atenciones domésticas. Si al   cabeza de una numerosa familia se le ve siempre descalzo y mal pergeñado, no hay por eso que juzgarle pobre, y mucho menos desdichado. Nada necesita, porque el da en que entrevea una nueva necesidad, roturara cuatro varas más de su campiña y quedara satisfecho.

Gustan aquellos indígenas de vivir con sus parientes en lo más recóndito de los montes, cuya costumbre será quizás importada de la costa de África, o tal vez adquirida por el aborrecimiento a las continuas guerras y trastornos políticos por lo que ha pasado el país.

A pesar de esta vida solitaria y que podría llamarse montaraz, el campesino dominicano es dulce afable, manso y hospitalario; usa siempre de un lenguaje afectuoso y cotes con todos los desconocidos forasteros que llegan a su albergue, aunque jamás los haya visto, aunque crea que jamás los volverá a ver.

Han referido españoles muy veraces, que tuvieron necesidad de viajar solos por el interior de la isla, aun por los sititos mas agrestes, en el interregno desde la anexión hasta la revolución, que jamás llevaron temor de ser vejados, y que cuando tuvieron que pedir hospitalidad por un noche, siempre habían sido recibidos con suma consideración, aunque fueran los dueños de la vivienda de aquellos que jamás iban a las poblaciones, ni sabían nada de lo que pasaba por el resto dl mundo.

Por esa afición al asilamiento, hay pocos pueblos en la parte española y sobe todo muy poco numerosos.

Los dominicanos habitantes de ciudades o villas difieren poco en lo general de los campesinos. Visten mas decentemente, y siendo un poco más ilustrados, son más sagaces y de más peligroso trato; pues parece que todo lo que ganan en luces lo emplean en doblez y falsía.

Esta gente de villas y ciudades son los únicos que se ocupan de política, pues los del campo van siempre ciegamente donde los llevan los jefes de las conspiraciones y van comúnmente engañados y contra su voluntad; pero la organización de la republica obligaba a todo ciudadano a ser soldado, tenía que empuñar el fusil cuando la patria le llamase, y siempre los motines se hacían a nombre de la pobre patria, que con ellos quedaba cada vez peor parada.

A los dominicanos hay que considerarlos en casi continua guerra, desde que se hicieron independientes de Haití, y poco puede decirse de su organización social sin que tropecemos con la militar. Con respecto a esta, no tenían ejército permanente; todos los ciudadanos formaban agrupaciones a semejanza de nuestros batallones de las antiguas milicias provinciales; todos abandonaban sus familias y labores para ingresar al ejército, siempre que la independencia se hallaba amenazada por las invasiones, casi periódicas, de los haitianos, o lo reclamaba el orden interior; y al regresar al seno de sus familias, de sus de disueltos los cuerpos a que pertenecían, en más de una ocasión hallaban su número disminuido por la muerte y perdido el fruto de muchos días de trabajo por falta de brazos que se empleasen en su cuidado.

Montado el servicio militar por el sistema, ya se comprenderá que semejantes tropas de pésimas condiciones. Sin otra instrucción que sabe malamente cargar y disparar; sin otro armamento  que el que cada cual puede facilitarse, a excepción de algún otro caso muy raro, en que el gobierno podía repetir para muchos miles de hombres, algunos cientos de fusiles que regularmenete sirvieron a otras naciones, y fueron desechados por inútiles. El soldado de dominicano no conoce el uniforme, se presenta como estaba en sus tareas, que generalmente es destrozado, descalzo y por todo morrión un mal pañuelo atado a la cabeza. Mucho menos conoce el uso del correaje ni de la mochila; gata una especie de esportilla, que llama macuto, que con una cuerda a modo de asa, cuelga del hombro izquierdo. En aquella esencie de zurrón o morral, lleva todo su ajuar de campaña; el tabaco, la carne, los plátanos, alguna prenda de ropa, si por casualidad tiene, y los cartuchos; todo va allí revuelto.

Los jefes dominicanos, son por lo general personas de valor muy acreditado en sus guerras y discordias civiles. La cualidad más relevante en el país es el valor. Queda más orgulloso un individuo a quien se hace el elogio de decirle que es hombre de machete, que si se celebrase por cualquier otra cualidad.

 

Historia de la Dominación y Última Guerra de España en Santo Domingo. / Dr. Ramón González Tablas. 1870. Capitulo III. Los Dominicanos. Pág. 37. Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Inc. 1974.


jueves, 11 de febrero de 2021

SUBRAYANDO LOS CULTIVOS DEL CONUCO / CARL ORTWIN SAUER

 



Los campos estaban principalmente dedicados al cultivo de plantas de raíz que proporcionaban almidón para la dieta aborigen. Todas se reproducían de manera vegetativa, principalmente por corte de tallos, como el caso de la yuca y el boniato. Todas eran cultígenas y dependían del hombre para su propagación. LA mayor parte de nuestra información procede de la Española. Las primeras noticias se encuentran en el Diario de Colon y son por ello de especial importancia. Como el Almirante había estado en la costa de África y había visito allí  raíces de  uso similar, pero no conocía las plantas  que las producían, las llamo ¨niames¨ (escrito de varias maneras), nombre por el que conocía los verdaderos ñames (Dioscoreas) de África. En general, se refirió a la yuca con el nombre de ñame, pero también al camote o boniano.

La yuca es insuperada y quizás inigualada en su rendimiento de almidón. Las Casas, que se había dedicado a su plantación comercia, dice que en muchos casos mil montones  (menos de media hectárea de tierra cultivada) podían producir entre ciento cincuenta y ciento setenta y cinco cargas de pan de cazabe, siendo cada carga de dos arrobas; es decir, más de 40 kg, y que una carga era suficiente amento para una persona durante un mes. Las raíces venenosas se rallaban para dejar escurrir perfectamente el zumo, y luego se cocinaban en una especie de panes planos, en un  procedimiento común a toda la zona tropical americana. Este pan es sabroso y nutritivo, y puede guardarse sin que se deteriore durante meses, incluso en un clima cálido y húmedo. La yuca dulce no venenosa se preparaba hirviéndola directamente, y a veces  asándola. Ambas especies todavía se cultivan mucho. La planta es indiferente a terrenos ácidos y en cierta medida alcalina, y algunas formas son notablemente resistentes a la sequía. Todavía comparte con el plátano el primer lugar en cuanto al suministro de alimentos en buena parte del Caribe y en otras partes  de los trópicos americanos. El comercio moderno, organizado para la cosecha, el almacenamiento y el procesamiento masivos, la han relegado.

El segundo ligar en importancia lo ocupaba el camote. De rendimiento menor que el de la yuca, tiene la ventaja de producir una cosecha al cabo de cuatro meses, cubriendo el suelo con sus tallos y hojas, y además, las de tener un sabor distinto del de la yuca y suministrar hojas que, según Las Casas, se asemejan una vez cocida a la espinaca. Las especies azucaradas se llamaban ¨batatas¨; las que no eran dulces, ¨aje¨ (aje, axe, asse). Los españoles aprendieron pronto a estimar la batata por su dulzura y a prepararla en conserva como se hace hasta hoy.

Otras plantas menores cultivadas por sus raíces han sido descritas por Oviedo y citadas con frecuencia en la literatura moderna. Todavía pueden encontrase aquí y allá como cultivos menores, La yautía (Xanthosoma) sigue siendo popular en Puerto rico. El ararú (Maranta), el llerén (Calathea allouia), el yampé (Discorea trifida) y la caña de raíz comestible se encuentran corrientemente hoy en los huertos familiares. El cacahuate o maní fue conocido por primera vez por los europeos en las Antillas, y formaba parte de la combinación de cultivos del conuco.

Acerca del maíz, escribe; ¨es un grano  de muy alto rendimiento, del tamaño del lupino (el lupino blanco cultivado del Mediterráneo) redondo como un chícharo (cicer) y da una harina en polvo muy fina (tenuissimo polline); se muele como el trigo (frumentum) y da un pan de buen sabor; muchos mascan las semillas cuando quieren alimentarse. Esta afirmación puede referirse a granos tostados, como en el comentario de Oviedo. Coma describe un maíz grande y de granos redondos que se molía en haría y se cocía en panes. Esto indica un maíz harinoso, igual que la alba endosperma de Pedro Mártir. Ambas descripciones concuerdan con un tipo de maíz utilizado para molerlo o asarlo.

Los frijoles y la cucurbitácea que generalmente se cultivan junto con el maíz son mencionados simplemente en cuanto a su presencia.

Los indígenas utilizaban ampliamente recipientes de calabaza, probablemente Crescentia. La Cucúrbita moschata, que es la que con más probabilidad se hallaba presente, tiene un nombre arahuaco: auyama, que fue, sin embargo, agregado al español vernáculo en Tierra Firme.

Miscelánea de plantas de jardín.

En el desembarco del 12 de octubre aparecieron loros, algodón hilado en bolas y lanzas como presentes. Colon se refirió repetidas veces al algodón en la Bahamas, Cuba y La Española.

Así fueron rápidamente descubiertos el tabaco y la bixa. La bixa o bija proporcionaba la pintura rja para el cuerpo que posiblemente dio origen a la definición de los indios rojos.

El algodón, la bija y el tabaco no se plantaban en s montones de los conucos, y no existen descripciones de donde o como se cultivaba.

El algodón, importante en todas partes, era cultivado más extensivamente en la provincia de Xaragua y en Jamaica. Repetidamente se registra que crece salvaje, lo que pareciera indicar que escapaba del cultivo.

Un colorante vegetal negro utilizado para penarse el cuerpo se extraía del fruto comestible de la jagua (Genipa), elegante árbol de madera dura que todavía se común alrededor de las zonas habitadas.

La cohoba (Piptadenia peregrina), utilizada como polvo narcótico inhalable, mezclada con tabaco, fue a no dudar introducida desde Sudamérica.

El elemento más extraño son las manzanillas, nombre latinoamericano que en la actualidad se usa popularmente para designar una variedad de plantas sin relación entre si y cuyos frutos, si existen, pueden no tener semana alguna con la manzana.

Las Casas dice claramente que, a diferencia de Tierra Firme, en la Española no había ¨huertas¨; hasta la piña, en su opinión, la habían traído los españoles de Puerto Rico.

Los caribes isleños cultivaban piñas para hacer vino, que no utilizaba en el norte. Los ajíes, pimientos o chiles, eran el condimento corriente; Las Casas describe dos tipos domésticos y un tercero silvestre. Uno de los ajíes cultivados era rojo, alargado y en forma de dedo; el segundo era redondo como una cereza y más picante; el silvestre tenia frutos pequeños.

Para las muchísimas plantas de cultivo que no encajaban en los montones de los conucos se necesitaban otros lugares. El tabaco debe hacer sido cultivado en canteros especiales. Árboles y arbustos se cuidaban cerca de las casas, y a falta de mejor nombre, les llamό plantas de jardín.

Aun cuando los indios fueron eliminados muy pronto, sus plantas han sobrevivido; el calabacero con sus frutos enormes, los arbustos de bija, el algodón de tallo leñoso y el mamey.

Las plantas de jardín de la población constituyen un registro ignorado de pasadas condiciones y conexiones culturales.

Descubrimiento y Dominación Española del Caribe.1966. Capítulo III. Situación Aborigen de las islas. Pág.87.Socidad Dominicana de Bibliófilos. 1994.

 

 


domingo, 7 de febrero de 2021

INSTRUCCIÓN PÚBLICA (1906). JOSÉ RAMÓN LÓPEZ.




La instrucción pública gratuita esa profusamente difundida en la población urbana del país y comienza a penetrar en la rural.

Los ayuntamientos costean la instrucción primaria. El estado la secundaria y la superior.

Todavía la República no ha escogido un plan definitivo de enseñanza o que, por lo menos, parezca destinado a durar mucho tiempo.

El estado intelectual del país al independizarse era muy deficiente. Sucedieron después frecuentes guerras civiles, trastornos de todo género que ocupaban por completo el espíritu de un pueblo sin práctica y sin conocimientos de gobierno.

Durante ese lapso, la instrucción adelantó muy poco. En todo el país no contaba con más que un Apóstol esclarecido, Monseñor de Meriño, actual Arzobispo de Santo domingo, y su múltiple labor civilizadora le  restaba tempo que el exigía la enseñanza. Después lego el eminente educacionista Eugenio María de Hostos y, delicado exclusivamente a la labor educativa, creo las escuelas normales y de ellas se está proveyendo el país de numeroso elemento para el profesorado.

No parece definitivo el plan de enseñanza vigente ahora porque la proporción entre el elemento intelectual formado y el procedente de la institución primaria, es excesivo. Se forma un gran exceso de intelectuales.

Pero, por ahora, el mal es un bien. En circunstancias normales el exceso de intelectuales se convertirá en clase parasitaria, o tendría que emigrar del país. En las circunstancias actuales, siendo necesaria una constante expansión de la enseñanza, hasta llevarla a los lugares más apartados del país, todos los profesores pueden encontrar empleo a sus aptitudes. No es, pues, presumible que ene estos años se desequilibre la proporción establecida en el desarrollo de los diferentes grados de intelectualidad.

En las escuelas públicas gratuitas el método es uniforme. En las privadas la enseñanza es libe, así como el método que prefieran.

La Dirección de la enseñanza, su inspección, su administración, su autoridad, están confiadas:

Al ministro de Justicia e Instrucción Pública;

A la Junta Directiva e Instrucción Pública, con su asiento en la ciudad capital;

Al Director general de enseñanza Norma;

A las Juntas Provinciales de Estudios, establecidas en las ciudades cabeceras de provincia o de Distrito, y subordinadas a la Junta Digresiva de Estudios;

A las Comisiones locales de estudios, que funcionan en las Comunes que no son capitales de Provincia o de Distrito, Comisiones que dependen de las Juntas Provinciales.

A los inspectores de escuelas, nombrados por las Juntas Provinciales en cada cabecera en que ellas residen.

La enseñanza superior y técnica la difunden el Instituto Profesional, la Escuela de Bachilleres y el seminario Conciliar, establecidos en la capital, y las Escuelas Normales y Colegios Superiores que funcionan en toda las cabeceras de Provincias y de Distritos.

Las Escuelas Normales dispensan la enseñanza y expiden títulos de maestro de segunda enseñanza y maestro normal (el equivalente al bachillerato).

La Escuela de bachilleres expide títulos de Bachiller.

El Seminario Conciliar, fundado en 848, prepara para la carrera eclesiástica y para la obtención, mediante el examen correspondiente, del título de Bachiller.

El Instituto Profesional enseña y expide títulos de Licenciado para las carreras de abogado, medico, farmacéutico, cirujano dentista y agrimensor.

Las Escuelas Normales tienen cursos prácticos y cursos teóricos y expiden, a los alumnos que terminan los últimos, títulos de maestros de segunda enseñanza y de maestros normales.

La instrucción primaria la costean los Municipios. La secundaria y la superior son costeadas por el estado, siendo su principal recurso una parte del impuesto de patentes de comercio y de industrias.

El Número de alumnos en las escuelas de la República pasa de siete mil, numero relativamente escaso  si se tiene en cuenta la población del país; pero hay que tener en cuenta que aquella es muy rala, está diseminada de tal manera que no hay veinticinco habitantes por kilómetro cuadrado, de manera que si bien es posible, y se realiza, proporcionar instrucción a todos los niños urbanos, muchos, de los rurales que viven muy lejos de las ciudades carecen de ella todavía, y sόlo reciben la educación doméstica, de excelentes virtudes que ha permitido que la población analfabeta jamás se señale como autora de crímenes horrorosos, ni como notable transgresora del código moral.

LA REPUBLICA DOMINICANA. 1906. Pág. 77. José Ramón López. Sociedad Dominicana de Bibliófilos Inc. 1996.

 


martes, 2 de febrero de 2021

AMBAR. ESTUDIOS MINERALOGICOS (1949). WILLY LEGWELLER

 



El primer descubridor de ámbar en la isla de Santo Domingo fue nada menos que el propio Almirante Don Cristóbal Colón, quien en una de sus cartas habla del hallazgo de este material en el país.

De su nombre griego ¨eketron¨ viene el moderno de ¨electricidad¨, por el motivo de que esta resina fósil adquiere con el frotamiento la propiedad de atraer los cuerpos ligeros, como lo hace un imán.

El geólogo Wiliam M. Gabb menciona el ámbar en su estudio sobre Santo Domingo, pero en términos tan vagos que se comprende que no ha dispuesto de suficiente tempo para hacer un estudio exacto sobre este tan interesante producto de la naturaleza.

 El señor Clyde P. Ross de la comisión geológica americana en el año 1919, se refiere en su informe a la buena calidad del ámbar dominicano. Dice que en los cascajos delos ríos de la frontera Noroeste de la Cordillera Central se han encontrado pedazos de ámbar, y que en las inmediaciones de Tamboril, en la cordillera septentrional, hay capas de arcillad pizarrosas y arenosas que contienen capitas de lignitas y ámbar.

En las provincias del Cibao, desde Altamira hasta Canaca, en ambos lados de la Cordillera septentrional, se encuentra ámbar en más irregulares, de color azuloso, amarillo, verdoso, lechoso, rojo, y raras veces de un tono anaranjado muy brillante. Dentro de esta resina fósil se hallan tracios de carbón, pedazos de hojas y ramas, y no pocas veces insectos como mosquitos, hormigas, abejas, etc. Y una vez vi un lagartijo, y también gotas de agua en el ámbar. Además es frecuente encontrar ámbar de color indefinido, cambiante de azuloso verdoso a amarillo, según le entra la luz por un lado o por otro, y este tornasol se debe indudablemente a la presencia de hidrocarburos en la resina, en forma de gas natural, del que hable ya en el capítulo correspondiente.

Donde se puede ver el ámbar ¨in situ¨ es en las barras del Rio Gurabo al norte de la ciudad de Santiago fe  los Caballeros y en las bancas de casi todos los arroyos al Norte y Noroeste de Peña Tamboril, en la vertiente sur del cordillera septentrional.

Existen en estos ligares estratos miocenos y eocenos de arcilla arenosa, color azul, justamente debajo de las cuales hay finas capas de lignitas leñosas, y debajo de estas se ven las masas irregulares de ámbar. Parece que al formarse la capa sedimentaria sobre un bosque derribado, la presión causo que se exprimiera y se filtrara la resina, carbonizando la madera.

Estas barrancas sufren severas erosiones, por las cuales el ámbar muchas veces es arrastrado hasta lejos.

En el lugar llamado La Tarana, e la vertiente sur de la loma el Serrazo, hay un túnel derrumbado, el cual fue abierto por una compañía americana en busca de ámbar. Debido a los derrumbes producidos por la filtración de agua a traves de los estratos, ya no se puede entrar en esta galería para hacer los estudios necesarios. Se dice que la compañía obtuvo buenos resultados en su búsqueda y que llegaron a exportar algunas cantidades de ámbar.

Es curioso ir por la noche por estos campos, pues se nota un olor balsámico en el aire, inexplicable, pues no es de flores, más bien se parece al incienso oriental. Al entrar en un bohío cualquiera, está la solución del problema: la llama con que se alumbran, es ámbar encendido en un platillo.

También por la parte norte de la Cordillera septentrional, por la común de Luperón, apare cambar. Desde Mamey, Marmolejos, Unijica, El Higo, Martin Alonso y Sabana de Blanco, en toda esta zona hay abundancia de ámbar, pero en pedazos no tan grandes como cerca de Peña (Tamboril), donde los pedazos de 5 libras y más no son raros.

Del ámbar se aprovecha todos los pedazos grandes y limpios para obras de arte; los pequeños para la destilación del ácido succínico; y el carbón de ámbar para la fabricación de lacas, tintas, etc.

Además de los insectos fósiles dentro del ámbar se ha llegado a conocer la entomología prehistórica.

La transportación de este material, ámbar, es tarea fácil, pues cerca de todos los lograres de sus criaderos hay carreteras.

En Peña, (Tamboril) hay un taller para industrializar el ámbar, fabricando preciosos objetos de arte y exportando la mayor parte de ellos.

Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Pág. 185. 1981.

 


domingo, 31 de enero de 2021

DEL REVOLVER EN SANTO DOMINGO



CITA:

La epidemia del revόlver duro mucho tiempo, agravándose cada vez más, por obra de los haitianos, con el doble objeto del negocio y de la política de perturbación de la vida dominicana, a fin de avanzar cada vez más en sus depredaciones. El periódico La Voz de Santiago, No. 67, del 3 de julio de 1881, enumeraba al revólver entre las principales calamidades de aquellos días:

¨Los revólveres, la peor de todas las calamidades, se venden en esta ciudad al precio ínfimo de cinco pesos, y se dan de ñapa cien cápsulas al que los compra¨.

Como los revólveres no sirven sino para matar gente, parece que los haitianos, han declarado libre de derecho esa mercancía, siempre que su introducción sea con ánimo de exportarla para la Partie de LʹEst…¨.

La venta de revólveres se anunciaba mezclándolos, como cosa corriente, entre los objetos de fantasía o de uso diario. E el anuncio de la Casa de José A. López Villanueva, de Puerto Plata, publicado en El Porvenir, de 1 de febrero de 1874, dice sin alterar el orden de los efectos: ¨… esencias, Pomadas, Jabόn y Aceite de la acreditada fabrica Lubin, Revólveres de 12, 9, 7 y 5 milímetros, moderno sistema, Carabinas de caza Mariette cuatro sistemas diferentes, Cajas de cubiertos Cristofe, Capsulas, Cuerdas de guitarra…¨.

El afrentoso uso, casi generalizado, del revólver, existió en el país hasta los comienzos dela Ocupación Militar Norteamericana, en 1916. Refería el santiagués Vicente Tolentino Rojas que un dominicano, en Alemania, llegό a una tienda de armas en busca de un rifle: , dijo, señalando uno de los que se usan en las ccaerías de África. El sorprendido vendedor, que ya sabía la procedencia del comprador, inquirió: ¨Y en su país hay fieras?¨ * Si, le respondió el dominicano: allá hay unas fieras llamadas bolos y coluos¨. Algún da habrá de escribirse la divertida y a la ve trágica historia del revolver en Santo Domingo.

La epidemia del revόlver duro mucho tiempo, agravándose cada vez más, por obra de los haitianos, con el doble objeto del negocio y de la política de perturbación de la vida dominicana, a fin de avanzar cada vez más en sus depredaciones. El periódico La Voz de Santiago, No. 67, del 3 de julio de 1881, enumeraba al revólver entre las principales calamidades de aquellos días:

¨Los revólveres, la peor de todas las calamidades, se venden en esta ciudad al precio ínfimo de cinco pesos, y se dan de ñapa cien cápsulas al que los compra¨.

Como los revólveres no sirven sino para matar gente, parece que los haitianos, han declarado libre de derecho esa mercancía, siempre que su introducción sea con ánimo de exportarla para la Partie de LʹEst…¨.

La venta de revólveres se anunciaba mezclándolos, como cosa corriente, entre los objetos de fantasía o de uso diario. E el anuncio de la Casa de José A. López Villanueva, de Puerto Plata, publicado en El Porvenir, de 1 de febrero de 1874, dice sin alterar el orden de los efectos: ¨… esencias, Pomadas, Jabόn y Aceite de la acreditada fabrica Lubin, Revólveres de 12, 9, 7 y 5 milímetros, moderno sistema, Carabinas de caza Mariette cuatro sistemas diferentes, Cajas de cubiertos Cristofe, Capsulas, Cuerdas de guitarra…¨.

El afrentoso uso, casi generalizado, del revólver, existió en el país hasta los comienzos dela Ocupación Militar Norteamericana, en 1916. Refería el santiagués Vicente Tolentino Rojas que un dominicano, en Alemania, llegό a una tienda de armas en busca de un rifle: , dijo, señalando uno de los que se usan en las cacerías de África. El sorprendido vendedor, que ya sabía la procedencia del comprador, inquirió: ?¨Y en su país hay fieras?¨ * Si, le respondió el dominicano: allá hay unas fieras llamadas bolos y coluos¨. Algún da habrá de escribirse la divertida y a la ve trágica historia del revolver en Santo Domingo.

ESCRITOS. A nuestros amigos de los campos.Pág.161. Ulises Francisco Espaillat. Sociedad Dominicana de Bibliófilos, Inc. 1981.