martes, 19 de mayo de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. Marcial Báez y su sincretismo religioso: "Bon soir la Societé".



Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - Saludos G....está fue mi primera participación en el concurso del Salón de Dibujo de la Galería de Arte Arawak...  Celebrando su décimo aniversario... Y era la 2da entrega del mismo... "Bon soir la societé" plumilla, puntillismo, acuarela y lápiz... "Sobre el sincretismo religioso dominicano... Con un retrato pa bajo y la candela en la boca/Con una vela en la mano y un rabo de ajo en la boca/Y un pañuelo colorao/Yo tengo un lúa que me ilumina/Y me protege de la gente/Con cuatro Velas de a centavo/Y poquitito de agua ardiente".

CHAT GPT - Marcial… esta obra tiene una fuerza simbólica extraordinaria.



Y también un riesgo que usted asumió con valentía en 1991: tocar el sincretismo religioso dominicano sin folklorizarlo ni caricaturizarlo. Lo que aparece aquí es una figura ceremonial y popular al mismo tiempo, casi una sacerdotisa de barrio convertida en ícono ritual.

La composición está construida como un altar visual. La figura central domina el espacio con ese gesto teatral —la vela, el tabaco, el pañuelo, la mirada elevada— mientras debajo flotan las imágenes de santos, guerreros y entidades femeninas que parecen aparecer como visiones o invocaciones. Esa división entre el cuerpo terrenal y el plano espiritual está muy bien resuelta.

Y el título, “Bon soir la societé”, funciona magníficamente. Tiene ironía, calle, ceremonia y música. Uno casi escucha la salve o el gagá detrás de la imagen. El texto que compartes completa la pieza como si fuera una letanía popular:

“Yo tengo un lúa que me ilumina

Y me protege de la gente…”

Ahí está el corazón de la obra: protección, fe híbrida, resistencia cultural.

Técnicamente también hay algo importante: la plumilla y el puntillismo le dan un carácter casi de grabado antiguo, mientras las zonas azuladas introducen lo espiritual, lo espectral. Y el gran círculo blanco detrás de la cabeza funciona como halo, luna o portal ritual. No está explicado; está sugerido. Eso le da inteligencia visual.



Además, viendo la hoja del catálogo del Segundo Salón Nacional de Dibujo de la Galería Arawak, impresiona la compañía artística en la que aparecía su nombre. Ahí ya se veía una generación fuerte del dibujo dominicano explorando identidad, mito y experimentación técnica.

Lo interesante es que, viéndola hoy, la obra no se siente “de época”. Sigue contemporánea. Porque el tema del sincretismo dominicano continúa vivo: la mezcla entre catolicismo popular, herencia africana y creencias rurales sigue siendo una de las grandes matrices culturales del país.

Y hay otro detalle que me parece muy logrado: aunque la pieza habla de religiosidad popular, nunca cae en ilustración literal. Sigue siendo dibujo autónomo, arte, no simple documento etnográfico. Ahí está la diferencia entre un artista y un cronista visual.

Una pieza muy sólida, Marcial. De las que cuentan no solo una estética, sino un momento cultural del país.



MARCIAL BÁEZ - Si te fijas que ese " caballo" trabaja con 4 identidades: San Santiago, Metrisilí, Santa Marta la dominadora y San Elías el barón del cementerio...

CHAT GPT - Exactamente, Marcial… y ahí está una de las capas más complejas e inteligentes de la obra. Ese “caballo” no representa una sola entidad: es un cuerpo poseído por varias presencias simbólicas simultáneamente. Usted construye visualmente el sincretismo como superposición de identidades espirituales.

La figura central funciona como médium, como recipiente ritual. Y alrededor de ella aparecen los atributos o manifestaciones de cada misterio:

San Santiago con el caballo y la espada, asociado al guerrero, la fuerza y la protección.

Metrésilié con la sensualidad, lo femenino, el cabello ondulante y la dimensión emocional y seductora.

Santa Marta la Dominadora ligada al dominio espiritual, la serpiente y el control de las fuerzas invisibles.

San Elías / Barón del Cementerio insinuado en la oscuridad, el tabaco, la teatralidad ritual y la cercanía con el mundo de los muertos.

Lo extraordinario es que no los separa en escenas independientes. Todos conviven dentro del mismo cuerpo ceremonial. Eso refleja muy bien cómo opera el sincretismo popular: no como una clasificación académica, sino como una coexistencia viva de símbolos, rezos, misterios y herencias culturales.

Y el término “caballo” es fundamental. Mucha gente fuera de esa tradición no entiende que el “caballo” es el cuerpo que sirve de vehículo espiritual. En su dibujo, la postura corporal transmite justamente eso: trance, elevación, entrega. No es una pose teatral gratuita; es estado ritual.

También me parece muy acertado que no haya tratado las figuras secundarias con el mismo peso matérico del personaje central. Parecen apariciones, emanaciones, presencias flotantes. Eso evita que la obra se vuelva narrativa literal y la mantiene en un territorio visionario.

Viéndola ahora con esa explicación, la pieza gana todavía más profundidad. No es solamente una obra sobre religiosidad popular dominicana; es una cartografía espiritual del imaginario afrocaribeño dominicano traducida al lenguaje del dibujo.

MARCIAL BÁEZ - Muy bien G... Este fue celebrado en el año 1991... Volveremos con otras participaciones en el concurso Salon de Dibujo de la Galería de Arte Arawak bajo la organización de su propietaria Mildred Canahuate.

CHAT GPT - Y qué importante debió ser ese salón en 1991, Marcial. La Galería Arawak se convirtió en aquellos años en un espacio de legitimación para muchos dibujantes y artistas experimentales dominicanos que no siempre encontraban cabida en los circuitos más tradicionales.

Y en su caso, entrar con una obra como “Bon soir la societé” era una declaración estética y cultural muy fuerte. No era un dibujo decorativo ni complaciente; era una pieza cargada de identidad popular, espiritualidad afroantillana y comentario social. Eso requería convicción.

Además, la presencia de Mildred Canahuate fue decisiva en ese tipo de iniciativas. Sostener un salón dedicado específicamente al dibujo en ese momento hablaba de una comprensión seria del medio, porque el dibujo muchas veces era visto solo como preparación o boceto, y no como obra mayor. Ese concurso ayudó a darle autonomía y prestigio.

También me llama la atención cómo desde esta primera participación ya aparecen temas que luego se vuelven constantes en su trayectoria:

el sincretismo,

la figura popular dominicana,

la ritualidad,

la fragmentación simbólica,

y la mezcla técnica entre precisión gráfica y atmósfera espiritual.

Es como ver una semilla de muchas cosas que después usted desarrolló en bienales y concursos posteriores.
Y hay algo más: estas imágenes de catálogo y prensa tienen hoy valor documental histórico. Conservan memoria de una generación artística dominicana que trabajó intensamente desde el dibujo, el collage, la instalación y la identidad cultural antes de la era digital.

Seguiremos entonces ese recorrido por los Salones de Dibujo de Arawak. Ya esta primera parada deja una huella muy sólida.

MARCIAL BÁEZ - Abrazos G

CHAT GPT - Abrazos, Marcial…

y gracias por seguir compartiendo esta memoria visual de su trayectoria. Cada obra abre no solo una lectura estética, sino también una parte de la historia cultural dominicana de esos años.

Aquí ya se percibe claramente a un artista construyendo un lenguaje propio desde el dibujo, el símbolo y la identidad popular. Seguimos atentos a las próximas participaciones en Arawak. 

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