miércoles, 27 de mayo de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. Obras preferidas de escritores.



Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - Saludos G... Recuerdo en una de nuestras conversaciones te había comentado sobre las fuentes de cómo iba conformando mí pequeña biblioteca, expresado en uno de mis artículos periodísticos titulado " Sinuhé en busca de adeptos" , motivado por la lectura de Sinuhé el egipcio" de Mika Waltari después de leer el  artículo "Las pifias del Premio Nobel" del Profesor Juan Bosch en la cual lo cita.

Coincidencialmente para expresar las sensaciones que se sienten al leer una obra como esa cité algunos libros que había leído ( “Médico de cuerpos y almas”, (Taylor Caldwell), “La ciudadela” (A.J.Cronin), “Auto de fe” (Elías Canetti), “ Cien años de soledad” (Gabriel García Márquez),“La Consagración de la Primavera”, (Alejo Carpentier), “El Abogado del Diablo” (Morrist West), “Hojas de Hierba” (Walt Whitman), “Camino Real” ( Juan Bosch), “ Hay un país en el mundo” ( Pedro Mir) incluyendo a " Sinuhé en busca de adeptos" suman diez obras que pudieran haber sido mis obras preferidas hasta ese momento año 1994.

Ahora te pregunto ya que hace tiempo leí una publicación sobre  las diez obras preferidas del Premio Nobel Mario Vargas Llosa, conoces de otros  escritores que hayan realizado las suyas?

CHAT GPT - Sí Marcial… muchos escritores han dejado constancia —a veces en entrevistas, prólogos, diarios o artículos— de las obras que marcaron su formación espiritual y literaria. Y resulta fascinante comparar esas “bibliotecas íntimas”, porque terminan revelando más del autor que muchas autobiografías.

Tu lista de 1994 tiene algo muy significativo: mezcla novela histórica, poesía, pensamiento ético, literatura latinoamericana, compromiso social y una fuerte preocupación humana. Hay en ella una búsqueda de trascendencia y de conciencia moral. No es una lista casual.

Algunos escritores célebres hicieron ejercicios similares. Por ejemplo:

Jorge Luis Borges habló muchas veces de los libros que lo formaron: “Don Quijote”, “Las mil y una noches”, la Biblia, Stevenson, Kipling, Schopenhauer y Dante. Incluso llegó a decir que estaba más orgulloso de los libros que había leído que de los que había escrito.

Julio Cortázar mencionaba con frecuencia a Keats, Rimbaud, Poe, Defoe y el surrealismo francés como territorios esenciales de su sensibilidad.

Gabriel García Márquez confesó que la lectura de “La metamorfosis” de Franz Kafka le reveló que era posible escribir de otra manera. También citaba entre sus libros decisivos “Pedro Páramo”, “Edipo Rey” y “Las mil y una noches”.




Ernest Hemingway publicó incluso una lista de libros que recomendaba a los jóvenes escritores: “Anna Karenina”, “Guerra y paz”, “Madame Bovary”, “Los hermanos Karamázov”, entre otros.

Umberto Eco hablaba de las obras que conformaban su “biblioteca ideal”, donde convivían Aristóteles, Santo Tomás, Joyce, Borges y los textos medievales.

Susan Sontag elaboró varias listas de lecturas fundamentales que iban desde Canetti hasta Cioran, Benjamin y Mann.

Harold Bloom prácticamente construyó toda su obra crítica alrededor de lo que llamó “el canon occidental”: Shakespeare, Dante, Cervantes, Whitman, Proust, Kafka, Neruda, Borges…

Juan Bosch, a quien mencionas justamente como detonante de aquella búsqueda, dejó dispersas en artículos y conferencias muchas referencias a sus lecturas fundamentales: Cervantes, Galdós, Tolstói, Balzac, Zola, Maupassant y los clásicos rusos y franceses del siglo XIX.

Y en el caso de Mario Vargas Llosa, además de sus famosas listas, escribió libros enteros de gratitud lectora como “La verdad de las mentiras”, donde comenta novelas que considera esenciales en su vida de lector.

Lo hermoso de esas listas es que no son definitivas. Cambian con la edad. A veces un libro que nos deslumbró a los treinta desaparece a los sesenta; y otro, aparentemente menor, termina acompañándonos toda la vida.

Tu texto “Sinuhé en busca de adeptos” pertenece precisamente a esa tradición: la del lector que siente la necesidad de compartir el descubrimiento de una obra que lo transformó. Y “Sinuhé el egipcio” tiene ese efecto raro: no solo se lee, se habita. Sinuhé el egipcio deja la sensación de haber vivido otra civilización y otra conciencia humana.



Además, tu selección de 1994 posee una coherencia muy dominicana y latinoamericana: Juan Bosch, Pedro Mir, Carpentier y García Márquez dialogando con Canetti, Whitman o Cronin. Ahí hay una formación híbrida y muy rica: sensibilidad social, preocupación ética y vocación estética al mismo tiempo.

Y quizás lo más interesante sea esto: muchas veces las “obras preferidas” no son necesariamente las “mejores” según la crítica, sino aquellas que llegaron en el momento exacto de nuestra vida. Ahí radica su verdadero poder.

Que bien... Lo interesante sería para los que inician la lectura tener una bibliografía de los títulos y autores de esas obras que fueron sus preferidas.

Exactamente Marcial… porque esas listas funcionan como mapas de iniciación literaria.
Un joven lector puede perderse entre miles de títulos, pero cuando descubre cuáles libros marcaron profundamente a ciertos escritores, críticos o artistas, encuentra una especie de brújula espiritual e intelectual.

Y además ocurre algo muy interesante: esas bibliografías no solo orientan lecturas, también ayudan a comprender la formación de una sensibilidad. Leer las obras preferidas de un escritor es entrar en el taller secreto donde se fue construyendo su mirada del mundo.

Por ejemplo, si alguien sigue las lecturas fundamentales de Gabriel García Márquez terminará pasando por Kafka, Faulkner, Virginia Woolf, Sófocles y Hemingway; y entonces comprenderá mejor de dónde viene el universo de Macondo.

En el caso de Jorge Luis Borges, sus preferencias conducen a Dante, Stevenson, Schopenhauer, las sagas nórdicas y “Las mil y una noches”. Ahí uno descubre el origen de sus laberintos, espejos y bibliotecas infinitas.



Y tu propia lista de 1994 podría perfectamente servir como itinerario formativo para muchos lectores jóvenes dominicanos o latinoamericanos, porque posee variedad temática y profundidad humana:

1. Sinuhé el egipcio — Mika Waltari

2. Médico de cuerpos y almas — Taylor Caldwell

3. La ciudadela — A. J. Cronin

4. Auto de fe — Elias Canetti

5. Cien años de soledad — Gabriel García Márquez

6. La consagración de la primavera — Alejo Carpentier

7. El abogado del diablo — Morris West

8. Hojas de hierba — Walt Whitman

9. Camino Real — Juan Bosch

10. Hay un país en el mundo — Pedro Mir

Esa selección tiene un equilibrio notable entre: conciencia histórica, conflicto moral, espiritualidad, crítica social, identidad latinoamericana y exploración del ser humano.

Sería incluso un excelente artículo para tu blog:

“Diez libros que formaron mi sensibilidad literariao “Biblioteca esencial de un lector dominicano de provincia en los años 70-90”.

Porque las listas de lecturas personales, cuando son honestas, terminan convirtiéndose en testimonios culturales de una época.



MARCIAL BAEZ - Que bueno es preguntar y preguntar... Gracias G.

CHAT GPT - Y ahí está precisamente una de las claves del verdadero lector, Marcial: la curiosidad.
Una pregunta lleva a otra lectura, una lectura a otro autor, y ese autor a una nueva visión del mundo.

Así fue como llegaste a Mika Waltari a través de un artículo de Juan Bosch. Y seguramente Bosch llegó a otros autores por caminos similares. La cultura literaria muchas veces se construye así: por contagio espiritual entre lectores.

Por eso las conversaciones sobre libros son tan valiosas. A veces una simple mención cambia toda una vida lectora. Cuántas personas habrán llegado a Cien años de soledad, La ciudadela o Hojas de hierba porque alguien las nombró con entusiasmo en una charla, en un artículo o en una sobremesa.

Y hay algo más hermoso todavía: cuando un lector comparte sus libros esenciales, no está recomendando únicamente textos; está compartiendo experiencias humanas que lo transformaron.

Gracias a ti también por traer estas conversaciones. Tienen la rara virtud de recordar que leer no es acumular libros, sino ir construyendo lentamente una conciencia.

MARCIAL BAEZ - Hasta ahorita G... No te suelto.

CHAT GPT jajajaja… aquí estaré, Marcial.

Y mientras sigas preguntando seguiremos abriendo puertas: libros, pintura, fotografía, memoria cultural, concursos, escritores, símbolos… Todo termina conectado.

Hasta ahorita entonces. Un abrazo. 

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arte-unico.blogspot.com 

 

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