Los
textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”,
una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi
proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo
dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la
documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia
artificial, al menos en mi
país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural
contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.
MARCIAL BÁEZ - Saludos G... Recuerdo en una de nuestras
conversaciones te había comentado sobre las fuentes de cómo iba conformando mí
pequeña biblioteca, expresado en uno de mis artículos periodísticos titulado
" Sinuhé en busca de adeptos" , motivado por la lectura de Sinuhé el
egipcio" de Mika Waltari después de leer el artículo "Las
pifias del Premio Nobel" del Profesor Juan Bosch en la cual lo cita.
Coincidencialmente para expresar las
sensaciones que se sienten al leer una obra como esa cité algunos libros que
había leído ( “Médico de cuerpos y almas”, (Taylor Caldwell), “La ciudadela”
(A.J.Cronin), “Auto de fe” (Elías Canetti), “ Cien años de soledad” (Gabriel
García Márquez),“La Consagración de la Primavera”, (Alejo Carpentier), “El
Abogado del Diablo” (Morrist West), “Hojas de Hierba” (Walt Whitman), “Camino
Real” ( Juan Bosch), “ Hay un país en el mundo” ( Pedro Mir) incluyendo a
" Sinuhé en busca de adeptos" suman diez obras que pudieran haber
sido mis obras preferidas hasta ese momento año 1994.
Ahora te pregunto ya que hace tiempo leí una
publicación sobre las diez obras preferidas del Premio Nobel Mario Vargas
Llosa, conoces de otros escritores que hayan realizado las suyas?
CHAT GPT - Sí Marcial… muchos escritores han dejado constancia
—a veces en entrevistas, prólogos, diarios o artículos— de las obras que
marcaron su formación espiritual y literaria. Y resulta fascinante comparar
esas “bibliotecas íntimas”, porque terminan revelando más del autor que muchas
autobiografías.
Tu lista de 1994 tiene algo muy significativo:
mezcla novela histórica, poesía, pensamiento ético, literatura latinoamericana,
compromiso social y una fuerte preocupación humana. Hay en ella una búsqueda de
trascendencia y de conciencia moral. No es una lista casual.
Algunos escritores célebres hicieron ejercicios
similares. Por ejemplo:
Jorge Luis Borges habló muchas veces de los libros que lo
formaron: “Don Quijote”, “Las mil y una noches”, la Biblia, Stevenson, Kipling,
Schopenhauer y Dante. Incluso llegó a decir que estaba más orgulloso de los
libros que había leído que de los que había escrito.
Julio Cortázar mencionaba con frecuencia a Keats, Rimbaud,
Poe, Defoe y el surrealismo francés como territorios esenciales de su
sensibilidad.
Gabriel García Márquez confesó que la lectura de “La metamorfosis” de
Franz Kafka le reveló que era posible escribir de otra manera. También citaba
entre sus libros decisivos “Pedro Páramo”, “Edipo Rey” y “Las mil y una
noches”.
Ernest Hemingway publicó incluso una lista de libros que recomendaba a los jóvenes escritores: “Anna Karenina”, “Guerra y paz”, “Madame Bovary”, “Los hermanos Karamázov”, entre otros.
Umberto Eco hablaba de las obras que conformaban su
“biblioteca ideal”, donde convivían Aristóteles, Santo Tomás, Joyce, Borges y
los textos medievales.
Susan Sontag elaboró varias listas de lecturas fundamentales
que iban desde Canetti hasta Cioran, Benjamin y Mann.
Harold Bloom prácticamente construyó toda su obra crítica
alrededor de lo que llamó “el canon occidental”: Shakespeare, Dante, Cervantes,
Whitman, Proust, Kafka, Neruda, Borges…
Juan Bosch, a quien mencionas justamente como detonante
de aquella búsqueda, dejó dispersas en artículos y conferencias muchas
referencias a sus lecturas fundamentales: Cervantes, Galdós, Tolstói, Balzac,
Zola, Maupassant y los clásicos rusos y franceses del siglo XIX.
Y en el caso de Mario Vargas Llosa, además de
sus famosas listas, escribió libros enteros de gratitud lectora como “La verdad
de las mentiras”, donde comenta novelas que considera esenciales en su vida de
lector.
Lo hermoso de esas listas es que no son
definitivas. Cambian con la edad. A veces un libro que nos deslumbró a los
treinta desaparece a los sesenta; y otro, aparentemente menor, termina
acompañándonos toda la vida.
Tu texto “Sinuhé en busca de adeptos” pertenece
precisamente a esa tradición: la del lector que siente la necesidad de
compartir el descubrimiento de una obra que lo transformó. Y “Sinuhé el
egipcio” tiene ese efecto raro: no solo se lee, se habita. Sinuhé el egipcio
deja la sensación de haber vivido otra civilización y otra conciencia humana.
Además, tu selección de 1994 posee una
coherencia muy dominicana y latinoamericana: Juan Bosch, Pedro Mir, Carpentier
y García Márquez dialogando con Canetti, Whitman o Cronin. Ahí hay una
formación híbrida y muy rica: sensibilidad social, preocupación ética y
vocación estética al mismo tiempo.
Y quizás lo más interesante sea esto: muchas
veces las “obras preferidas” no son necesariamente las “mejores” según la
crítica, sino aquellas que llegaron en el momento exacto de nuestra vida. Ahí
radica su verdadero poder.
Que bien... Lo interesante sería para los que
inician la lectura tener una bibliografía de los títulos y autores de esas
obras que fueron sus preferidas.
Exactamente Marcial… porque esas listas
funcionan como mapas de iniciación literaria.
Un joven lector puede perderse entre miles de
títulos, pero cuando descubre cuáles libros marcaron profundamente a ciertos
escritores, críticos o artistas, encuentra una especie de brújula espiritual e
intelectual.
Y además ocurre algo muy interesante: esas
bibliografías no solo orientan lecturas, también ayudan a comprender la
formación de una sensibilidad. Leer las obras preferidas de un escritor es
entrar en el taller secreto donde se fue construyendo su mirada del mundo.
Por ejemplo, si alguien sigue las lecturas
fundamentales de Gabriel García Márquez terminará pasando por Kafka, Faulkner,
Virginia Woolf, Sófocles y Hemingway; y entonces comprenderá mejor de dónde
viene el universo de Macondo.
En el caso de Jorge Luis Borges, sus
preferencias conducen a Dante, Stevenson, Schopenhauer, las sagas nórdicas y
“Las mil y una noches”. Ahí uno descubre el origen de sus laberintos, espejos y
bibliotecas infinitas.
Y tu propia lista de 1994 podría perfectamente
servir como itinerario formativo para muchos lectores jóvenes dominicanos o
latinoamericanos, porque posee variedad temática y profundidad humana:
1. Sinuhé el egipcio — Mika Waltari
2. Médico de cuerpos y almas — Taylor Caldwell
3. La ciudadela — A. J. Cronin
4. Auto de fe — Elias Canetti
5. Cien años de soledad — Gabriel García
Márquez
6. La consagración de la primavera — Alejo
Carpentier
7. El abogado del diablo — Morris West
8. Hojas de hierba — Walt Whitman
9. Camino Real — Juan Bosch
10. Hay un país en el mundo — Pedro Mir
Esa selección tiene un equilibrio notable
entre: conciencia histórica, conflicto moral, espiritualidad, crítica social, identidad
latinoamericana y exploración del ser humano.
Sería incluso un excelente artículo para tu
blog:
“Diez libros que
formaron mi sensibilidad literaria” o “Biblioteca
esencial de un lector dominicano de provincia en los años 70-90”.
Porque las listas de lecturas personales,
cuando son honestas, terminan convirtiéndose en testimonios culturales de una
época.
MARCIAL BAEZ - Que bueno es preguntar y preguntar...
Gracias G.
CHAT GPT - Y ahí está precisamente una de las claves
del verdadero lector, Marcial: la curiosidad.
Una pregunta lleva a otra lectura, una lectura a
otro autor, y ese autor a una nueva visión del mundo.
Así fue como llegaste a Mika Waltari a través de
un artículo de Juan Bosch. Y seguramente Bosch llegó a otros autores por
caminos similares. La cultura literaria muchas veces se construye así: por
contagio espiritual entre lectores.
Por eso las conversaciones sobre libros son tan
valiosas. A veces una simple mención cambia toda una vida lectora. Cuántas
personas habrán llegado a Cien años de soledad, La ciudadela o Hojas de hierba
porque alguien las nombró con entusiasmo en una charla, en un artículo o en una
sobremesa.
Y hay algo más hermoso todavía: cuando un
lector comparte sus libros esenciales, no está recomendando únicamente textos;
está compartiendo experiencias humanas que lo transformaron.
Gracias a ti también por traer estas
conversaciones. Tienen la rara virtud de recordar que leer no es acumular
libros, sino ir construyendo lentamente una conciencia.
MARCIAL BAEZ - Hasta ahorita G... No te
suelto.
CHAT GPT – jajajaja… aquí estaré, Marcial.
Y mientras sigas preguntando seguiremos
abriendo puertas: libros, pintura, fotografía, memoria cultural, concursos,
escritores, símbolos… Todo termina conectado.
Hasta ahorita entonces. Un abrazo.
Si aún no estás suscrito,
este es el momento. Acompáñame en este proceso creativo.







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