lunes, 24 de agosto de 2020

SUBRAYANDO TODOS LOS CUENTOS.TOMO II (1953-1967) / ARMONIA SOMERS.

 


 Desde el derrumbamiento (1953) y la calle del viento norte (1963) hasta sus recientes textos inéditos, Armonia Somers ha edificado en sus tensos ardientes cuentos un universo original y muchas veces provocativo donde la crueldad, el sexo, el sufrimiento, el deseo y la ambición metafísica tienen parte principalísima.

Una galería de personajes de trazas realísticas pero de conformaciones mentales y sentimentales nada comunes, son protagonistas de  S extrañas: verdaderos diagramas de una insatisfecha exploración de la realidad, de una investigación en los laberintos de la conciencia.

La coherencia y plenitud del arte de Armonía Somers puede medirse cabalmente ahora con la reedición, en dos tomos, de la libertad de sus cuentos, agotados hace tiempo, a los que se agrega una importante cantidad de relatos nunca recogidos en libros.

Si- continuo- aclaro esto de que si como empezó mi vida, porque muchos creen que esa vida se inaugura con el nacimiento. Que error. La vida (también la muerte íntima) esta marca en el minuto x del día x de cada uno. Lo que ocurre para explicar el equívoco habitual es que la mayor parte de la humanidad, o se muere físicamente antes de despejar su incógnita o, por levantar una mísera moneda metida de perfil entre las losas de la acera, deja pasar el instante supremo que le salta por encima del espinazo como en cierto juego de niños.

Yo soy un tipo tierno ¿sabían ustedes? Y basta que alguien me toque, simplemente, para toda mi humanidad tienda a compartirse. Con la mano libre me palpe los bolsillos. Desgracia: no llevaba encima cigarros, goma de mascar, es decir, no podía ofrecerle nada más que mi amor, lo único que corre el riesgo de ser rechazado si uno no se anda con tino y espera que se lo mendiguen.

Fue entonces cuando decidí nacer, y nacer lo más dolorosamente posible, que es la única forma licita. Nacer después de haber vivido es algo que no tiene descripción, una especie de torrente nuevo se viene desde lejos con todo lo cruel, todo lo turbio de la anterior existencia. Yo estaba, por otra parte, en un momento propicio para aquella metamorfosis. Las preguntas y las respuestas, a fuerza de desarmónicas, habían terminado debilitando mi ser, haciéndolo maleable para cualquier cosa.

Levante los ojos para investigar el mundo antiguo. Juntamente de la espalda de un armario lleno de legajos (para que guardarlos si nadie hilvanaría la gran novela) salió una mariposa gris hinchada de relatos inéditos.

Me acostare para dormir, sencillamente, o para olvidar las cosas terroríficas de este mundo que nos decapita con sus hachas ciegas.

Uno puede llevar una puerta invisible incrustada en la espalda si alguien se la cerro cierta vez brutalmente.

El alma que perdimos solo deja en el aire esta estela ordinaria de papel quemado.

-A mí no me van a asustar con historias viejas-agrego otro engallándose- venga para acá la anciana, porque en caso de necesidad, viejita y todo puede calentar el cuerpo. No todas en la vida de uno van a ser con dientes de leche. ¡Que tanto asco por unas canas más o menos!


-… El agua nos estafo, ¿pero que culpa tiene uno de eso? Siempre ha llovido y siempre el agua se ha llevado lo que anda suelto. Porque Dios es así, manda la lluvia cuando hay sequía, pero la tira a baldes si uno va con un finado a cuestas, no le saca el ojo al que le ha caído la mala suerte, lo seguiría, pero la tira a baldes si uno va con un finado a cuestas, no le saca el ojo al que le ha caído la mala suerte, lo seguiría mirando con uno solo si se quedara tuerto.

El siempre decía- continuo, regulando con gran sacrificio la voz- que las cosas más graves, las que salen mejor, no son las que se piensan mucho, sino las que se producen solas a último momento.

-Un día murió un oficial a bordo, se dio parte a la embajada del país en el puerto más próximo, se reunió en la nave un grupo de altos funcionarios del lugar, formo la tripulación y se rindieron honores ante un ataúd parecido a este, pero cubierto con una bandera. Y todo el mundo satisfecho y hasta la vista. Pero los de abajo sabíamos ora cosa, y era que el fulano estaba ubicado en la cámara frigorífica, y que los honores habían sido hechos ante un cajón de repuestos de maquinaria. Sin embargo, el muerto les quedo tan agradecido de que no le dejaran podrirse, que se hizo el resto del viaje sin gastar ni una broma nocturna, sin salir ni un solo minuto de la nevera para andar por cubierta de madrugada, como lo hubiese hecho de estar ofendido. Porque según me explicó alguien que sabía más que yo, un símbolo es un símbolo y debe merecer todos los respetos.

Los ricos no saben el sabor de las comidas, de tanto limpiar el c… de las ollas.

-Maldita esclavitud- dijo encendiendo la lámpara- malditos trastos acumulados. Uno pasa la mitad de la vida junta que junta. Y luego, un día que quiere montar aunque sea en pelo y largarse no puede. A veces solo porque le dará cierto asco pensar que en el colchón donde se ha dormido vaya a instalarse un pueblo de lagartijas.

Un panteón, en cambio, obliga a cambiar el estilo, ya no es posible ponerse a hablar de ambientes, de ventanas al mar, de todas esas cosas que hacen de la vida un juego olvidado de la muerte.

Nadie le roba un sepulcro a quien ha salido de la casa con las verdaderas intenciones de enterrarse a todo costo.

Y hay hasta quien por primera vez ha caído en la cuenta de lo que quería decir la palabra humanidad, ese poder estar con alguien, quizás tan lleno de temor como el, pero completamente vivo.

Nunca hubiese comprado él una orquídea, porque es una flor que hace pagar su belleza como una mujer de lujo.

Si ha estallado una epidemia no se espera al Ministro de Salud que anda de viaje para pelear contra el virus, aunque sea a garrotazos, y sin que se sepa dónde está escondida la famosa hucha pública.

domingo, 19 de julio de 2020

LO QUE NOS ENSEÑA LA ETOLOGIA : EL HOMBRE, UN ANIMAL QUE MIRA A LOS OJOS / Yves Furet y Sara Peltant.


La Mirada (Fragmento) del libro “Saber hablar en cualquier Circunstancia”.

La etología, o ciencia del comportamiento de los seres vivos, se ha desarrollado notablemente en los últimos y ha enriquecido los conocimientos sobre  psicología comparada entre el hombre y el animal. Y, gracias a comparaciones sistemáticas, se llega a una mejor comprensión de ciertos comportamientos humanos que se interpretaban diversamente según las escuelas de pensamiento y según disciplinas científicas. Uno de los más celebres etólogos de nuestro tiempo, Honrad Lorenz, ha estudiado así la mirada en el hombre y en el animal. He aquí lo esencial de sus conclusiones tal como las expone en su obra, Todos los perros, todos los gatos y que son muy ilustrativas en todo lo que se refiere a la comunicación y relaciones humanas: “Que la mirada humana tiene especiales poderes, es una opinión muy difundida. Mowgli fue expulsado de la jauría de lobos porque nadie podía sostener su mirada; y su mejor amiga la pantera, no se atrevía a mirarle fijamente en los ojos. Como en la mayoría de las supersticiones, no en todas, hay en ello una parte de verdad. Es característico de pájaros y mamíferos el hecho de que nunca fijan a. la mirada (tanto si se miran entre sí, como si miran a un hombre en quien tienen confianza), es decir nunca fijan la mirada en el interlocutor. Pocos anímales gozan de esa propiedad de la retina que permite al hombre la “perfecta definición” de la imagen que analiza. En el hombre, el surco central de la retina está especializado en la visión “clara”. Los restantes segmentos de esa membrana dan una imagen mucho menos neta. Por eso, el ojo humano vaga constantemente de un punto a otro y reconstruye la totalidad de la imagen, realizando una serie de correcciones o “puestas a punto” con esa parte central de la retina (fóvea centralis). La idea de que captamos de golpe la totalidad de la imagen, como una fotografía, es una ilusión de los sentidos. En la amyoria de los animales, la división es mucho menos patente entre el centro y la periferia: mucho menos claro con la periferia. Esa es la razón por la que el animal fija menos su mirada y durante menos tiempo que el hombre”.

La mayoría de los animales dotados de visión binocular-reptiles, peces, aves, y mamíferos- no utiliza la muerda fija sino momentos de gran tensión y cuando tienen ante si un objeto que acecha-mientras que el hombre, siempre ocupado en acomodar su fóvea centralis según las necesidades del momento, nos parece extraño cuando se olvida de hacerlo y mira al vacío”.

“Es curioso observar que esta diferencia fisiológica dela visión acaba por dar la mirada fija una interpretación totalmente opuesta en el hombre y en el animal. El hombre que no llega a mirrame fijamente a los ojos, me tiene miedo ( la timidez no es sino una forma atenuada del miedo), o es que oculta torvas intenciones: es precisamente lo que expresa en un animal el hecho de mirarme fijamente clavando sus ojos en mi.

 

 


jueves, 9 de julio de 2020

SI YO FUERA PRESIDENTE DE LA REPUBLICA / TRIADA II / AGUSTÍN PEROZO BARINAS



TRIADA II. Evolución hacia la Dictablanda (Fragmento).

Rafael Molina Morillo (epd), escribió:

Si yo fuera Presidente de la República… de seguro que me daría un golpe de estado antes de las primeras 24 horas.

Ello así porque yo no esperaría ni un minuto después de mi juramentación y toma de posesión para empezar a dar decretos y tomar medidas encaminados a enderezar todos los entuertos que aquejan al país. Dije “todos”, caiga quien caiga.

Para empezar, designaría un Ministro de defensa que me garantice estabilidad hasta que termine mi periodo constitucional, sin reelección; daría los pasos necesarios para recomponer las Altas Cortes y el Ministerio Público, con absoluta independencia y autonomía administrativa; y sanearía el Congreso Nacional, limitándolo a una sola Cámara de Diputados, sin Senado.

Acto seguido mandaría a la cárcel a todos los funcionarios que no cumplen con la declaración jurada de bienes; y a todo el que cometa cualquier tipo de actos de corrupción en perjuicio del Estado.

También sacaría tiempo para rehacer el Gabinete, suprimiendo los ministerios de la Mujer, de la Juventud y otros que no son más que “botellas” inútiles.

Dispondría la supresión inmediata de las oficinas superfluas que tienen que ver con el tránsito terrestre y crearía una sola entidad que organice el problema, con cárcel para todos aquellos “sindicatos” que pretendan ser los dueños del país en esa materia y entorpezcan los planes en marcha.

De paso, colectivizaría el transporte, construyendo una amplia red ferroviaria.

Le dedicaría una mayor atención al problema haitiano y metiera a la cárcel a los que contratan ilegalmente a los ciudadanos del vecino país.

Igualmente tras las rejas irían a parar los depredadores de los bosques y ríos del territorio nacional.

Garantizaría agua potable a la población de energía, promovería la creación de fuentes renovables como el sol, el agua y el viento, de modo que en mi cuatrienio constitucional toda la electricidad que se consuma en el país provenga de hidroeléctricas, paneles solares y generadores eólicos.

Dispondría que rodos los vehículos oficiales sean de bajo consumo, incluido el del Presidente. Los demás vehículos deberán pagar impuestos muy elevados, para desincentivar el gasto alegre de divisas.

Eliminaría todos los cargos burocráticos innecesarios, como los viceministros, asesores y asistentes. Con ese ahorro aumentaría el prepuesto de Educación de 4% a 6%, y el de Salud a un 5%.

Eliminaría también los guardaespaldas de todos los funcionarios.

Todos los funcionarios públicos, incluido el presidente, deberán enviar sus hijos a las escuelas públicas y asistir a los hospitales públicos.

Y todavía faltaría mucho por hacer.

 


jueves, 2 de julio de 2020

Subrayando Obras Literarias: EL AMERICANO IMPASIBLE / GRAHAM GREENE



Acostarse con un anamita es como acostarse con un pájaro; gorjean y cantan sobre la almohada. En otra época me había parecido que ninguna voz cantaba como la de Fuong. Estire la mano y le toque el brazo; también sus huesos eran frágiles, como los de un pájaro.

Entre ellas existía la superstición de que un amante que fumaba opio siempre vuelve, aun de Francia. El opio puede dañar la capacidad sexual del hombre, pero ellas prefieren un amante fiel a uno potente.

Un americano impasible. Lo resumí precisamente en esa definición, como si hubiera dicho “un lagarto azul” o “un elefante blanco”.

No se puede amar sin intuición.

Los métodos franceses son un poco anticuados, en comparación con los nuestros, tan fríos; ellos creen en la conciencia, en la sensación de culpabilidad, creen que un criminal debe ser enfrentado con su crimen, porque puede darse que pierda el aplomo y se traicione.

La muerte destruye la vanidad; hasta la vanidad del amante engañado que debe disimular su dolor.

“Consideremos, por ejemplo, el caso de los caodaistas”. O de los Joa Joa o de los Binj Xuyen, todos esos ejércitos privados que vendían sus servicios por dinero o venganza. Los forasteros los encontraban pintorescos, pero no hay nada pintoresco en la traición y la desconfianza.

Yo había aprendido una técnica: dividir para conquistar.

La muerte es el único valor absoluto en el mundo. Basta perder la vida para no perder nunca más nada. Envidiaba a los que podían ceer en Dios, y desconfiaba de ellos. Me parecía que trataban de mantener su valor con una fabula sobre lo inmutable y lo permanente. La muerte era mucho mas cierta que Dios, y con la muerte ya no existiría la posibilidad diaria de que el amor muriera. Se disiparía la pesadilla de un porvenir de tedio e indiferencia. Nunca hubiera podido ser pacifista. Matar un hombre me parecía concederle con seguridad un beneficio inconmensurable. Oh, si, la gente amaba siempre, en todas partes, a sus enemigos. Solamente preservaban a sus amigos, los preservaban para el dolor  y la vaciedad.

“Que extra;o que la población que Dios tiene en su reino sea tan pobre, asustada, helada, muerta de hambre (“No se como vamos a hacer para alimentar a toda esta gente”, me decía el cura); uno esperaría algo mejor de tan gran Rey”. Pero luego recordé que es lo mismo en todas partes, que no son los gobernantes mas poderosos los que rigen las poblaciones mas felices.

Que, rápida, sencilla y anónimamente llegaba la muerte. Aun cuando mi razón anhelaba el estado de la muerte, yo temía el acto en si como una virgen. Me hubiera gustado verla llegar con un aviso previo, para poder prepararme. ¿Para qué? No sé, ni tampoco como, a menos que fuera mirando en torno para ver qué poca cosa era lo que abandonaba. Por

Creía que un corresponsal de periódico se interesa más por el honor de su país que por una noticia.

Poseía experiencia suficiente para hacer frente a su virginidad, en el juego sexual la edad era una carta tan buena como la juventud, pero ahora no contaba ni siquiera con ese limitado porvenir de doce meses para ofrecer como triunfo, y el único triunfo era un porvenir.

Se suponía que todo corresponsal convivía con una muchacha del lugar.

Nosotros creemos que los norteamericanos adoran los dólares, pero supongo que habrá excepciones.

Por lo menos una vez por año los caodaistas celebran un festival en la Santa sede de Tanyin, que queda a unos ochenta kilómetros al noroeste de Saigon, para festejar tal año de Liberación o de Conquista, o también algún festival budista, cristiano o de Confucio. El caodaismo era siempre el capítulo favorito de mis explicaciones a los visitantes. El caodaismo, invención de un empleado del gobierno cochinchino, era una síntesis de estas tres  religiones. La Santa Sede se encontraba en Tanyin. Un papa y mujeres cardenales. Profecías mediante planchuelas. San Victor Hugo. Cristo y Buda, que desde el techo de la catedral contemplaban una fantasía disneyana de Oriente, dragones y serpientes en tecnicolor. Los recién llegados siempre se quedaban encantados con la descripción. ¿Cómo explicarles la miseria de toda esta religión: el ejército privado de veinticinco mil soldados, armados de cañoncitos  hechos con los caños de escape de automóviles viejos, aliados de los franceses que ante el menor momento de peligro se volvían neutrales? Para dichos festejos, que contribuían a mantener tranquilos a los campesinos, el papa invitaba a los miembros del Gobierno (que asistían si los caodaistas tenían alguna influencia en ese momento), al cuerpo diplomático (que mandaba algunos subsecretarios con sus esposas o hijas) y al comandante en jefe francés, que delegaba en algún general relegado a las oficinas el honor de representarlo.

En la religión caodaista todas las verdades se reconcilian, y la verdad es amor.

Hacemos jaulas para el aire, con agujeros pensé, y del mismo modo el hombre hace jaulas para su religión… con dudas abiertas a la intemperie y credos que dan numerosas interpretaciones. Mi mujer había encontrado su jaula con agujeros, y a veces yo la envidiaba. Existe un conflicto entre el sol y el aire: yo vivía demasiado al sol.

 Y si yo deseara realmente  hallar la fe, ¿podría hallarla en su iglesia de estilo normando? Pero yo nunca había deseado la fe. El trabajo de un reportero consiste en exponer y registrar. Nunca, en toda mi carrera, había descubierto lo inexplicable. El papa preparaba sus profecías con un lápiz sobre una tapa móvil, y la gente creía. En toda visión siempre se puede encontrar la artimaña oculta en alguna parte. En mi repertorio de recuerdos no figuraban ni visiones, ni milagros.

 He leído tantas descripciones de lo que piensa la gente en el momento del miedo; en Dios, en la familia, en una mujer. Admiro el dominio que tendrán de si mismos. Yo no pensaba en nada, ni siquiera en la puerta de escotilla sobre mi cabeza; durante esos segundos deje de existir: era puro miedo. Al llegar al extremo de la escalerita me golpee la cabeza, porque el miedo no puede contar escalones, ni oír ni ver. Luego, mi cabeza emergió por sobre el piso de tierra, y nadie disparo un tiro, y el miedo se disipo poco a poco.

 Ismos y gracias. Yo quiero hechos. Un cauchero azota a su opón; muy bien, estoy contra él. No es el ministro de Colonias quien selo ha aconsejado. En Francia supongo que azotara a su mujer. He visto a un cura tan pobre que no puede cambiarse los pantalones, trabajar quince horas por día durante una epidemia de cólera, de choza en choza, comiendo solamente arroz y pescado salado, diciendo su misa con una taza vieja y un plato de madera. No creo en Dios y, sin embargo, estoy de parte de ese cura. ¿Por qué no llamas a eso colonialismo?

 Creo que el hecho de que estuviéramos allí hablando animo un poco a los soldados; quizás pensaban que el sonido de nuestras voces blancas (porque las voces también tienen un color, las voces amarillas cantan y las negras gargarizan, y, en cambio, las nuestras hablan, sencillamente).

 Que a las mujeres no les interesa la virginidad del hombre. Ni siquiera estoy seguro de que a nosotros nos interese la virginidad de la mujer, a menos que se trate de un tipo patológico.

 He llegado a una edad en que el sexo no resulta un problema tan importante como la vejez y la muerte. Me despierto pensando en ellas, y no en un cuerpo de mujer.

 El cuerpo de un hombre solo puede realizar una cantidad limitada de actos, y el mío estaba congelado por el recuerdo. Lo que mis manos tocaban esta noche podía ser más hermoso que lo que tenían costumbre de tocar, pero no solo la belleza nos aprisiona. Usaba el mismo perfume, y de pronto, en el momento crítico, el fantasma de lo que había perdido resulto ser más poderoso que el cuerpo tendido a mi disposición. Me separe de ella, me acosté de espaldas, y mi cuerpo se vació de todo deseo.

 

 

 

 

 


jueves, 25 de junio de 2020

Subrayando Obras Literarias: DOÑA BÁRBARA / RÓMULO GALLEGOS.



Pero como le digo esto le digo lo otro: eso es lo que cuentan la gente, pero no hay que fiarse mucho porque el llanero es mentiroso de nación, aunque me este mal decirlo, y hasta cuando cuenta algo que es verdad lo desagera tanto que es como si juera mentira.

Pude irme caminando al píritu, como dicen los llaneros cuando van de pie.

Al perder los sentimientos regionales había perdido también todo sentimiento de patria. v

Fruto engendrado por la violencia del blanco aventurero en la sombría sensualidad de la india, su origen se perdía en el dramático misterio de las tierras vírgenes.

Las almas en pena que recogen sus malos pasos por los sitios donde los dieron; la llorona, fantasma de las orillas de los ríos, caños o remansos y cuyos lamentos se oyen a leguas de distancia; las ánimas que rezan a coro, con un rumor de enjambres, en la callada soledad de las matas, en los claros de luna de los calveros, y el ánima sola que silba al caminante para arrancarle un Padre Nuestro, porque es el alma más necesitada del purgatorio; la sayona, hermosa enlutada, escarmiento de los mujeriegos trasnochadores, que les sale al paso, les dice: “sígueme” y de pronto se vuelve y les muestra la horrible dentadura fosforescente, y las piaras de cerdos negros que Mandinga arrea por delante del viajero y las otras mil formas bajo las cuales se presenta, todo se le había aparecido a “Pajarote”.

Nada tenía, pues, de sorprendente que aquella noche, abandonado de pronto el cuarto que punteaba, anunciara que había visto al “familiar” de Altamira.

Según una antigua superstición, de misterioso origen, bastante generalizada por allí, cuando se fundaba un hato se enterraba un animal vivo entre los tranqueros del primer corral construido, a fin de que su “espíritu”, prisionero de la tierra que abarca la finca, velase por ésta y por sus dueños. De aquí veníale el nombre de “familiar” y sus apariciones eran consideradas como augurios de sucesos venturosos.

Además las cosas son verdad de dos maneras; cuando de veras  lo son y cuando a uno le conviene creerlas o aparentar que las cree.

Pero es que hay personas que entre pensar y hacer les salen canas.

Puede que usted tenga razón, pero para eso sería menester cambiar primeramente el modo de ser del llanero no acepta la cerca. Quiere su sabana abierta como se la ha dado Dios, y la quiere, precisamente, para eso: para cachilapiar cuanto bicho le caiga en el lazo. Si se le quita ese gusto se muere de tristeza. Un llanero está contento cuando puede decir: hoy cachilapie tantas reces, y no le importa que su vecino este diciendo allá lo mismo, porque enero siempre cree que sus bichos están seguros y que los que se coge el vecino son de otro.

¡No hay cuestión! Esta mujer ve el gusano donde uno no ve la res.

Escombros entre matorrales, vestigios de una antigua población prospera; ranchos de barro y palma esparcidos [por la sabana; otros, más allá, alineados a orillas de una calle sin aceras y sembrada de baches; una plaza, campo de yerbajos rastreros a la sombra de tiñosos samanes  centenarios; a un costado de ella, la fábrica inconclusa- que más parecía ruina-de un templo que habría sido demasiado grande para la población actual, y finalmente algunas casas de antigua y sólida construcción, la mas de ellas deshabitadas, algunas sin dueño conocido y sobre una de las cuales, hundidos los techos y desplomados los muros, aun se apoyaba el tronco gigante de un jabillo derribado por el huracán, hacía ya muchos años; una población cuyas principales familias habían desaparecido o emigrado, uno de esos muchos pueblos venezolanos que guerras, paludismo anquilotomiasis y otras calamidades más han ido dejando convertidos en escombros a las orillas de los caminos; esto era el pueblo cabecera del Distrito, teatro de las sangrientas contiendas entre Luzardos y Barqueros.


sábado, 20 de junio de 2020

EL PUEBLO CATOLICO DE ESTA COMUN (San Cristóbal) / FELIX REYES.



El 18 de enero de 1826, por medio de una orden expresa de los gobiernos militar y eclesiástico, que recibió el Padre Juan de Jesús Fabián y Ayala y García, cura propio de esta población se procedió, en Pueblo Nuevo, Hoy pueblo arriba, a tirar las líneas de longitud, para la excavación de la construcción de nuestra Santa Iglesia parroquial. Estas líneas fueron tiradas por el Agrimensor Público Don Pedro Parreño, en presencia de las autoridades del pueblo y del Padre Juanico, acompasados de un numeroso público, de lo más granado de aquella época en esta población. Por no haber podido asistir, por  impedimento, el Juez de Paz, asistió en su lugar el suplente Don José Asención Pereyra, quedando así iniciado en ese día los trabajos para la construcción  de nuestro templo católico. Esta iglesia, que como llevamos dicho, al levantarse sirvió de rápido progreso al Pueblo Nuevo, se construyó con la ayuda eficaz de los gobiernos militares y eclesiásticos, con parte de sus propios recursos, con el que le prestaron habitantes de la común, que desde el mas encopetado, contribuyo de la manera mas espontanea con su óbolo para la obra en proyecto, por lo que pudo después de un rudo batallar de 12 años terminarse a fines del mes de septiembre del 1838, teniendo lugar su inauguración el 6 de octubre del mismo año, asistiendo en dicho día, que fue declarado de fiesta comunal, una multitud de personas de los campos, y de la población, que mereció los mejores comentarios por lo muy concurrida; siendo esta primera fiesta de mayor esplendor habida en esta común de San Cristóbal después de su fundación. En esa misma época dio a luz el virtuoso Padre Juanico, la Novena del Patrón San Cristóbal, siendo también digno de elogio el brillante sermón que pronunció ese día en el recinto de la santa iglesia, por lo que fue felicitado por los miembros del Consejo de Notables y demás autoridades, y por las demás personas presentes en ese solemne acto.

Esta iglesia que por lo que representa su fachada no responde a los adelantos modernos, requiere que como un reclamo al adelanto de urbanización de esta población, cada día en mayor auge, se le hagan las reparaciones indispensables del caso.(1).

1. Con el paso en 1979 del Huracán David, la iglesia de San Cristóbal como todo el pueblo, fue seriamente afectada, ordeñándose su restauración, hoy luce hermoseada.


MITOS Y LEYENDAS TAINAS (Marcial Báez) / DANILO DE LOS SANTOS.


La pintura nació como arte para expresar el mito, cuando todavía las palabras no podían ser escritas porque no existía el alfabeto. Entonces el pincel es dialogo, voz y alma. El pincel es además cuento, leyenda o anécdota. El pincel es fundamentalmente prehistoria o historia. Y aun hoy, si quisiéramos escuchar a nuestros aborígenes, a los tainos, solo bastaría con observar sus pinturas en  cuevas y cavernas; esos trazados milenarios nos hablan en el universal idioma de la imagen. En la única lengua en que se expresan las divinidades, revelando al mundo terrenal misterios y secretos.

Los tainos eran los pobladores más numerosos e importantes que habitaban en la isla al momento del descubrimiento. Habían logrado el desarrollo de una cultura independiente, pero menos avanzada si es comparada con las sociedades amerindias de los incas, mayas y aztecas. Eran grandes artistas y, aunque desconocían la escritura, tenían lengua común, elaboraban las cerámicas con fines rituales y para uso cotidiano.

Fabricaban ídolos y amuletos, confeccionados de piedra, madera, concha y otros materiales. Los jefes tainos, llamados caciques, se rodeaban de un vistoso conjunto de objetos religiosos y suntuarios que los diferenciaban de los demás.

En ”Mitos y Leyendas” Marcial Báez interpreta en el lenguaje pictórico su visión de las tradiciones místicas de los aborígenes de Quisqueya. El discurso atrayente persuade, sus recursos artísticos dibujan una emoción poderosa de un pasado que sobrevive en recuerdos y leyendas. Su canto tiene vuelo. Marcial logra plasmar en esta recreación lo que ha encontrado tras una serie de estudios y análisis, dejando su maravillosa muestra a la consideración de los beneficiarios de la colección histórico-pictórica Lienzos de la Identidad Dominicana.