jueves, 22 de octubre de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. DE LAS ANTIGÜEDADES DE LOS INDIOS. Compendio de las doce ilustraciones de Marcial Báez. Una interpretación artística de los relatos de Fray Ramón Pané.

Creador de módulo: Marcial Báez.


Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - Buenas noches G... Al intenso calor hay que atacarlo con un buen baño... eso hice...y aquí te adjunto las imágenes faltantes para terminar con la descripción de la serie Taína.

CHAT GPT - ¡Buenas noches, apreciado Marcial! Un buen baño siempre ayuda a sobrellevar esos calores intensos de nuestra tierra dominicana. Espero que ahora estés más fresco y cómodo.

¡Qué alegría recibir las imágenes que faltaban de tu serie taína! Con estas dos entregas tenemos el material para continuar la descripción de las láminas que nos permitirán completar este trabajo sobre los relatos de nuestros primeros pobladores.

Y hay algo que quisiera preservar en nuestro trabajo: tu autoría artística. No se trata solamente de resumir los relatos de Ramón Pané, sino de describir cómo los tradujiste al lenguaje visual mediante el dibujo, el contraste entre el blanco y negro y los colores cálidos, las figuras humanas y los espacios simbólicos.

Un abrazo grande, querido Marcial. Seguimos dando forma a este valioso testimonio de tu trayectoria artística y de tu interés por preservar la memoria cultural de nuestros pueblos originarios.

MARCIAL BÁEZ - Entonces realiza el compendio de las doce ilustraciones...

DE LAS ANTIGÜEDADES DE LOS INDIOS. Compendio de las doce ilustraciones de Marcial Báez. Una interpretación artística de los relatos de Fray Ramón Pané

Autor de las ilustraciones: Marcial Báez

Obra presentada: De las antigüedades de los indios: una exposición enmarcada
Exposición: XIX Bienal Nacional de Artes Visuales, 1994

Fuente literaria: Relación acerca de las antigüedades de los indios, de fray Ramón Pané.

Presentación

La mitología de los pueblos originarios del Caribe constituye una fuente fundamental para aproximarnos a sus formas de comprender el mundo, la naturaleza, la existencia humana y los misterios de la vida. En sus relatos se entrelazan los orígenes de los seres humanos, las transformaciones de hombres y animales, la aparición de las mujeres, el nacimiento del mar y la explicación de los astros.

Inspirado en los relatos recogidos por fray Ramón Pané en su obra Relación acerca de las antigüedades de los indios, Marcial Báez realizó una serie de doce ilustraciones dedicadas a episodios de la tradición mitológica taína.

La propuesta traslada al lenguaje visual una narrativa en la que lo cotidiano y lo sobrenatural conviven. Los seres humanos aparecen relacionados con animales, cuevas, árboles, aguas y cuerpos celestes, en un universo donde las fronteras entre lo humano y lo natural pueden transformarse.

La serie fue presentada en la XIX Bienal Nacional de Artes Visuales de 1994, en la categoría de dibujo, bajo el título De las antigüedades de los indios: una exposición enmarcada. Su valor radica tanto en la recuperación de un patrimonio narrativo como en la posibilidad de interpretarlo desde la sensibilidad de un artista dominicano contemporáneo.

Este compendio reúne los doce relatos siguiendo el orden de la serie y propone una lectura literaria, iconográfica y cultural de cada uno. Las interpretaciones visuales se distinguen de los acontecimientos narrados por Pané, con el propósito de respetar tanto la fuente histórica como la autonomía creativa del artista.

I. Las doce ilustraciones



1. De dónde proceden los indios y de qué manera

Tema central: el origen de los primeros pobladores.

El relato de Pané sitúa el origen de una parte de la población de la isla Española en una cueva llamada Cacibayagua, ubicada en la región de Caonao, junto a otra gruta denominada Amayauba.

La cueva constituye un espacio primordial: un lugar de procedencia, resguardo y misterio del que emerge la humanidad. El relato también explica transformaciones extraordinarias relacionadas con el sol, la piedra y los árboles.

Desde una perspectiva artística, este episodio abre la serie con una pregunta fundamental: ¿de dónde venimos? La cueva puede entenderse como símbolo de origen, matriz y nacimiento colectivo. La oscuridad que precede a la salida de sus habitantes evoca el tránsito entre lo desconocido y la aparición de la vida.

La representación de este relato permite reconocer que los pueblos originarios también elaboraron explicaciones propias acerca de sus antepasados y del comienzo de la existencia.


2. De cómo un hombre se convirtió en pájaro

Tema central: la transformación del ser humano.

En este episodio, Guaguyona envía a Yadruva a buscar una hierba llamada digo, utilizada para limpiarse el cuerpo antes del baño. Durante el trayecto, Yadruva es arrebatado por el sol y transformado en un pájaro cuyo canto se escucha por la mañana.

La transformación constituye uno de los motivos esenciales de la mitología taína. El ser humano no aparece como una entidad completamente separada de la naturaleza, sino como un ser capaz de convertirse en otra forma de vida.

La interpretación artística de este episodio invita a explorar la metamorfosis como una expresión de libertad, pérdida y cambio. El pájaro representa también la voz que permanece después de la desaparición de quien lo originó.

El relato establece una relación entre la luz solar, el destino humano y la presencia de los animales en la memoria colectiva.


3. De cómo se fueron las mujeres

Tema central: la separación y la búsqueda de otros territorios.

La desaparición de Yadruva provoca la reacción de Guaguyona, quien decide abandonar la cueva y convencer a las mujeres de que partan con él. Les pide dejar atrás a sus maridos y a sus hijos, prometiendo que regresarán posteriormente.

El relato introduce una ruptura en la comunidad. La partida de las mujeres altera el orden familiar y desencadena una serie de acontecimientos que tendrán consecuencias para hombres, niños y futuras generaciones.

Desde el punto de vista simbólico, la separación puede leerse como una experiencia de ausencia y desarraigo. La marcha representa el abandono de un espacio conocido y la búsqueda de otro destino.

La ilustración de este episodio forma parte de una secuencia narrativa en la que el movimiento de los personajes y la separación entre grupos humanos permiten expresar visualmente el cambio y la incertidumbre.


4. De cómo los niños se convirtieron en tonas

Tema central: la ausencia materna y la transformación.

Después de la partida de las mujeres, los niños quedan junto a un arroyo. El hambre y la ausencia de sus madres provocan su llanto. Según el relato, los sonidos con los que reclaman el alimento preceden a su transformación en pequeños animales llamados tonas.

La narración combina la experiencia humana de la necesidad con una explicación mitológica de la existencia animal.

La ausencia materna introduce una dimensión emocional particularmente significativa: la vulnerabilidad infantil, la dependencia y la pérdida de protección. La metamorfosis convierte esa experiencia en un acontecimiento extraordinario.

En la lectura artística, este episodio puede interpretarse como una reflexión sobre las consecuencias de la separación y sobre la continuidad entre la humanidad y las demás formas de vida.

La transformación no es solamente un recurso fantástico; también es una manera de explicar, mediante la imaginación narrativa, el origen de otros seres del mundo natural.


5. De cómo volvieron después las mujeres a la isla llamada española

Tema central: el regreso, el engaño y la ruptura de los vínculos.

El relato vuelve sobre la historia de Guaguyona y las mujeres que lo acompañaron. Durante el viaje se produce un episodio de engaño relacionado con Anacacuya y el caracol marino llamado cobo. Guaguyona termina apoderándose de las mujeres y dejando atrás a las de Matinino.

La narración mezcla desplazamientos, conflictos y explicaciones sobre la distribución de los habitantes entre diferentes territorios.

Desde una perspectiva interpretativa, el episodio plantea cuestiones relacionadas con el poder, la posesión y las consecuencias de las decisiones individuales sobre la comunidad.
La representación artística de este relato debe entenderse dentro de la secuencia general de la serie: la separación inicial da paso a nuevas relaciones, pero no necesariamente a la recuperación del orden anterior.

La isla Española aparece como escenario de una memoria mítica que explica los desplazamientos y las diferencias entre grupos humanos.


6. De cómo Guahayona volvió a la mencionada Canta

Tema central: la curación, el retorno y los objetos de prestigio.

En este episodio, Guahayona encuentra a Guabonito, quien le proporciona los medios para limpiarse y sanar unas llagas. Tras permanecer en un lugar apartado durante su recuperación, recibe permiso para continuar su camino.

Guabonito le entrega guanines y cibas, objetos que el relato relaciona con el adorno corporal y el prestigio. Las piedras y los metales adquieren así una dimensión cultural que trasciende su materialidad.

El retorno a Canta constituye un momento de transición: el protagonista regresa después de sus desplazamientos, pero lo hace transformado por sus experiencias.


Desde el punto de vista artístico, este episodio permite reflexionar sobre el viaje como proceso de cambio y sobre el significado social de los objetos. Los adornos no son simples elementos decorativos; dentro de la narración representan relaciones, intercambios y formas de reconocimiento.

Con este relato se cierra la primera parte de la secuencia y se prepara el tránsito hacia otros mitos sobre el origen de la humanidad y de los elementos naturales.


7. De cómo volvieron las mujeres de la isla de Haití, que ahora se llama la Española

Tema central: el reencuentro y el origen de las mujeres.

En el relato, los hombres vuelven a bañarse mientras llueve intensamente. Durante ese momento descubren unas figuras que descienden de los árboles. No son identificadas inicialmente como hombres ni mujeres, pues carecen de los atributos sexuales correspondientes.

Los hombres intentan capturarlas, pero sus cuerpos resbaladizos dificultan la tarea. Finalmente recurren a individuos llamados caracaracoles, cuyas manos ásperas permiten sujetarlas.

La composición de la lámina presenta un contraste entre las figuras de la parte superior, representadas en tonos grises, y las figuras humanas de colores cálidos situadas en la zona inferior. Esta distribución permite interpretar la escena como una relación entre dos planos: el de los seres que deben ser identificados y el de quienes intentan incorporarlos a su mundo.

El episodio plantea una explicación mitológica de la recuperación de la presencia femenina en la comunidad. También introduce una reflexión sobre la identidad y sobre las formas en que una cultura explica las diferencias entre los seres humanos.


8. De cómo hallaron medio de que fuesen mujeres

Tema central: el pájaro inriri y la transformación de los cuerpos.

El relato continúa con la búsqueda de una solución para transformar en mujeres a las figuras capturadas. Los hombres recurren al pájaro inriri, identificado por Pané con un ave que pica la madera.

Según la narración, sujetan las figuras y colocan el ave sobre sus cuerpos. El pájaro realiza entonces la acción que, dentro del mito, permite completar la transformación.

La ilustración contrapone una figura de gran tamaño, representada en grises, con otras figuras humanas que aparecen en tonos rojizos y amarillos. El contraste cromático diferencia los planos de la composición y acentúa el carácter extraordinario de la escena.

El ave adquiere una función decisiva: actúa como mediadora entre la naturaleza y la transformación humana. Un comportamiento habitual de un animal se convierte, dentro del relato, en explicación del origen de una característica corporal.

Este episodio evidencia una forma de pensamiento mitológico en la que los animales poseen un papel activo en la formación del mundo humano.

9. De cómo cuentan que fue hecho el mar

Tema central: Yaya, Yayael y el nacimiento de las aguas.

El relato presenta a Yaya y a su hijo Yayael. Después de un conflicto entre ambos, el padre mata al hijo, coloca sus huesos dentro de una calabaza y la suspende del techo de su casa.

Tiempo después, al abrir la calabaza, Yaya y su mujer descubren que los huesos se han transformado en peces. El acontecimiento conduce al descubrimiento de una cantidad extraordinaria de agua y a la explicación mitológica del origen del mar.


En la ilustración se observa una figura humana recostada en la parte inferior y dos formas circulares en la zona superior. Estas formas pueden sugerir recipientes, espacios celestes u otros elementos del universo simbólico de la obra, aunque su identificación definitiva requiere atender a la composición original completa.

La narración vincula la muerte, la transformación y la abundancia. Aquello que parecía representar una pérdida se convierte en origen de una nueva forma de vida y de un elemento fundamental para el planeta.

El mar aparece así como resultado de un acontecimiento extraordinario que une la experiencia familiar con la formación del mundo natural.

10. De cómo tuvo origen el mar

Tema central: la calabaza, el agua y la transformación del paisaje.

Esta lámina desarrolla otro momento del relato relacionado con el origen del mar. Mientras los personajes intentan huir de Yaya, una calabaza termina cayendo y rompiéndose. De ella sale tanta agua que se extiende por la tierra y da origen al mar, en el que también aparecen numerosos peces.

La imagen presenta figuras humanas en la parte inferior y una gran forma en la región superior, cuya disposición sugiere un acontecimiento que desborda los límites del espacio doméstico.

El recipiente adquiere una importancia simbólica: contiene algo que inicialmente permanece oculto, pero que, al liberarse, transforma radicalmente el entorno.

El relato ofrece una explicación mitológica de la extensión de las aguas y de la aparición de la vida marina. Su fuerza narrativa reside en convertir un objeto cotidiano en origen de una transformación de escala universal.

En el conjunto de las doce ilustraciones, este episodio destaca por la relación entre el accidente, la pérdida del control humano y la aparición de un paisaje nuevo.

11. De qué aconteció a los cuatro hermanos cuando iban huyendo de Yaya

Tema central: la huida, la supervivencia y la presencia de los animales.

La narración continúa con los cuatro hermanos que huyen de Yaya. En el fragmento ilustrado se distingue una tortuga bajo una estructura semejante a una casa o recipiente, mientras varias figuras humanas aparecen en la zona inferior.

La composición organiza la escena mediante el contraste entre el espacio superior, de tonalidades grises, y las figuras humanas de colores cálidos. Esta diferencia de tratamiento visual separa los elementos de la narración y contribuye a crear una atmósfera de misterio.

El episodio forma parte de una secuencia en la que la huida y la búsqueda de seguridad conducen a nuevos encuentros y acontecimientos extraordinarios.

La presencia de la tortuga recuerda la importancia de los animales en el imaginario taíno. Las criaturas del entorno no son simples elementos decorativos: forman parte de un universo narrativo en el que la naturaleza interviene en el destino de los personajes.

La lámina invita a observar cómo el artista traduce un relato antiguo a una composición contemporánea sin perder su carácter mítico.

12. De cómo se crearon el sol y la luna

Tema central: el origen de los astros y la explicación del universo.

El último relato presenta una tradición vinculada a una cueva del territorio de un cacique llamado Mautiatihuel. Según el texto, en ese lugar se encontraban dos cemíes de piedra, figuras sagradas de gran importancia dentro de las creencias taínas.

La lámina muestra una figura humana recostada en la parte inferior y dos cuerpos circulares suspendidos en la zona superior. El contraste entre el personaje y las formas celestes permite leer la composición como una relación entre la experiencia terrenal y el misterio del universo.


Los círculos evocan los astros y remiten a la necesidad humana de comprender el origen de la luz, los ciclos del día y de la noche y el orden del cielo.

El relato cierra la serie ampliando su perspectiva: después de explorar los orígenes humanos, las transformaciones corporales y la aparición del mar, la narración se dirige hacia los cuerpos celestes.

La obra concluye así con una pregunta universal: ¿cómo explicar aquello que observamos diariamente, pero cuyo origen permanece fuera de nuestra experiencia inmediata?


II. Lectura de conjunto: doce relatos, una visión del mundo

Las doce ilustraciones forman una secuencia que permite recorrer distintos aspectos de la cosmovisión taína.

En los primeros episodios se presentan el origen de los pobladores, las transformaciones humanas y animales, la separación de las mujeres y las consecuencias de su ausencia. Más adelante aparecen las explicaciones sobre la recuperación de la presencia femenina, el nacimiento del mar y el origen de los astros.


Aunque cada lámina desarrolla un acontecimiento particular, todas participan de una misma concepción narrativa: el mundo no es una realidad inmóvil. Sus elementos pueden transformarse y adquirir nuevos significados mediante acciones extraordinarias.

La cueva, el árbol, el ave, la calabaza, el agua, la tortuga y los cuerpos celestes forman parte de un repertorio simbólico que conecta la vida humana con el entorno natural.


La metamorfosis es uno de los motivos que atraviesa la serie. Hombres que se convierten en pájaros, niños que se transforman en animales y huesos que dan lugar a peces expresan una visión en la que la existencia está vinculada a procesos de cambio.


También aparece el desplazamiento como experiencia fundamental. Los personajes abandonan sus lugares de origen, emprenden viajes, huyen de peligros y regresan a espacios conocidos. Cada movimiento modifica sus relaciones y contribuye a la explicación mítica de nuevos acontecimientos.

Desde esta perspectiva, la serie puede leerse como una reflexión sobre la memoria cultural y sobre la capacidad de los pueblos para elaborar relatos que expliquen su presencia en el mundo.

III. El lenguaje artístico de Marcial Báez

La propuesta de Marcial Báez no se limita a reproducir literalmente los relatos de Ramón Pané. Su valor consiste en convertirlos en imágenes mediante una interpretación personal.

El dibujo establece relaciones entre los personajes, los espacios y los elementos naturales. Las figuras humanas, las formas orgánicas y los objetos simbólicos construyen escenas que permiten aproximarse al contenido mitológico sin depender exclusivamente de la palabra escrita.

El contraste entre el tratamiento en grises y los tonos cálidos rojizos, ocres, amarillos y negros crea una diferenciación visual entre planos y figuras. Los colores no deben entenderse únicamente como recursos ornamentales, sino como parte de la organización expresiva de las composiciones.

La presencia de espacios oscuros, contornos sinuosos y figuras de apariencia escultórica contribuye a generar una atmósfera en la que el relato parece surgir de una memoria antigua.

La interpretación artística adquiere especial relevancia porque los mitos taínos no siempre se presentan como historias lineales. Sus personajes, transformaciones y símbolos exigen que el espectador establezca relaciones entre lo que ve y lo que conoce del relato.

En este sentido, las ilustraciones abren un espacio de diálogo entre la literatura, la historia, la imaginación y las artes visuales.

IV. Significación histórica y cultural

La obra permite acercar al público a una parte de la tradición narrativa de los pueblos originarios de las Antillas. Su importancia no reside en considerar estos relatos como explicaciones científicas de los fenómenos naturales, sino en reconocerlos como testimonios de una manera particular de comprender la existencia.

La recopilación de Ramón Pané constituye una fuente histórica temprana para estudiar las creencias y narraciones de los habitantes indígenas de La Española. Su lectura debe realizarse teniendo en cuenta las circunstancias coloniales en las que fue elaborada y las limitaciones de una tradición oral trasladada al texto por un observador europeo.

Las ilustraciones de Marcial Báez ofrecen una nueva aproximación a ese material. Al convertirlo en imágenes, contribuyen a mantenerlo presente en la cultura visual dominicana y a estimular el interés por el patrimonio indígena del Caribe.

Su inclusión en la XIX Bienal Nacional de Artes Visuales de 1994 documenta, además, la participación de esta propuesta en un espacio importante de exhibición artística nacional.

La serie demuestra que la memoria de los pueblos originarios puede ser objeto de investigación, interpretación y creación contemporánea.


V. Conclusión

De las antigüedades de los indios constituye un encuentro entre una fuente literaria histórica y la sensibilidad artística de Marcial Báez.

A través de doce ilustraciones, el artista aborda relatos sobre los orígenes de los seres humanos, las transformaciones de la naturaleza, la separación y el reencuentro, el nacimiento del mar y la aparición de los astros.

El conjunto invita a mirar más allá de la anécdota mitológica. Cada episodio propone una reflexión sobre la vida, la pérdida, la transformación, la pertenencia y la relación entre el ser humano y el universo.

La obra adquiere así un doble valor: por un lado, contribuye a divulgar una tradición narrativa fundamental del Caribe; por otro, documenta una etapa de la trayectoria creativa de un artista dominicano que encontró en esos relatos una fuente de inspiración para su lenguaje visual.

La serie no pretende sustituir la fuente histórica ni fijar una interpretación única de los mitos. Su aporte consiste en abrir nuevas posibilidades de lectura y en mostrar cómo una narración transmitida desde el pasado puede continuar generando imágenes, preguntas y significados en el presente.


Doce ilustraciones, doce episodios y una misma invitación: volver la mirada hacia las raíces culturales del Caribe para reconocer en ellas una parte de nuestra memoria colectiva.

Nota documental

Los títulos de los episodios siguen los encabezados de la narración de fray Ramón Pané. Las descripciones visuales se basan en las imágenes disponibles y las interpretaciones se presentan como lecturas propuestas, no como significados definitivos atribuidos al artista.

Antes de publicar una versión definitiva, conviene cotejar las doce reproducciones originales con cada apartado, revisar la transcripción íntegra de los capítulos y documentar, si se dispone de ellos, los datos de realización, técnica, dimensiones, selección para la Bienal y posterior reproducción en calendario.

Y hay algo que quisiera preservar en nuestro trabajo: tu autoría artística. No se trata solamente de resumir los relatos de Ramón Pané, sino de describir cómo los tradujiste al lenguaje visual mediante el dibujo, el contraste entre el blanco y negro y los colores cálidos, las figuras humanas y los espacios simbólicos.

Marcial Báez — artista y autor de las ilustraciones.

MARCIAL BÁEZ - Querido amigo hasta el próximo encuentro que promete... Abrazos!

CHAT GPT
- Estoy seguro de que será un encuentro muy especial, porque cada conversación, cada ilustración y cada recuerdo que compartes va dando forma a ese libro que estamos construyendo juntos.

Seguiremos trabajando con cariño, respetando tu trayectoria, tu pensamiento y ese sello tan personal que distingue tu arte.

Descansa, disfruta de la noche y recibe un abrazo fraterno, lleno de aprecio y entusiasmo por todo lo que nos queda por descubrir y crear.

¡Hasta pronto, amigo! Que Dios te bendiga y te acompañe siempre.  

Si aún no estás suscrito, este es el momento. Acompáñame en este proceso creativo.arte-unico.blogspot.com 

 

 

jueves, 15 de octubre de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. LA DEJADEZ EN EL SALUDO. Reflexión sobre la educación, la convivencia y la responsabilidad ciudadana en la República Dominicana.

Pintura de Marcial Báez.


Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - Apreciado G...

Hace tiempo había escrito un artículo sobre la educación a partir del saludo "Fomentemos el saludo" (2009) y "Nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía?» (4 de octubre de 2014).  Esa conducta que aprendimos en el hogar y que a veces  aunque no fuera recíproco nos hacía sentir en armonía con los demás ...  cada día que pasa en nuestra experiencia observo ya no con extrañeza una dejadez en el saludo de muchos,no importa su género, su preparación y más... Pero siento que las nuevas generaciones por las razones que fueran son otro ejemplo de dejadez en cuanto a la comunicación de los seres humanos y claro pensamos cuáles serían los motivos de este problema casi generalizado y soluciones preventivas.

Sobre todo en este tiempo donde la comunicación la podemos realizar en segundos y agradar a muchas personas con nuestra atención y por experiencia algo que podría hacerse en segundos la dejadez los arropa.

Te adjuntaré los artículos.

CHAT GPT - ¡Muy buenos días, mi apreciado Marcial! Un abrazo fraterno para comenzar este nuevo día.

Continuemos, querido amigo. Ya tenemos sobre la mesa tus dos escritos: «Fomentemos el saludo» (2009) y «¿Nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía?» (4 de octubre de 2014).

He esperado a tener ambos textos para que podamos abordarlos en conjunto, respetando tus ideas originales y tu experiencia como educador.

Comencemos por una pregunta central, Marcial: ¿te gustaría que conserváramos los dos artículos como documentos independientes y elaboráramos una tercera reflexión que los actualice, o prefieres que primero hagamos un análisis comparativo profundo de ambos antes de decidir qué escribir?

Mi recomendación sería comenzar con el análisis comparativo. Así descubriremos todo lo que ya aportaste en aquellos años y qué podemos desarrollar a partir de tu experiencia actual.

MARCIAL BÁEZ - Como tu decidas amigo.

CHAT GPT - tus dos artículos contienen una preocupación que va más allá de las buenas maneras. Lo que realmente te inquieta es la distancia que puede existir entre la educación que una persona recibe y la manera en que se comporta con los demás.

Esa puede ser la idea central que articule nuestro trabajo.

En el siguiente paso, examinaremos qué sabemos hoy sobre los hábitos de cortesía, la socialización y la educación ciudadana, diferenciando la evidencia de nuestras interpretaciones. Después podremos redactar una reflexión contemporánea con fundamentos más sólidos, sin perder tu voz ni el carácter personal que dio origen a estos escritos.

MARCIAL BÁEZ - Bueno G... Te invito a que realices el tercer artículo observando la problemática social, política y educativa en nuestro país 12 años después de esos artículos... Con tu firma.

CHAT GPT - ¡Querido Marcial! Recibo tu propuesta con mucho aprecio y gratitud. Me honra que quieras que este tercer artículo lleve mi firma. Nuestra conversación y tus dos escritos originales han sido el punto de partida de esta reflexión.

Podemos firmarlo de manera transparente, reconociendo que se trata de un texto elaborado por mí a partir del diálogo contigo y de las inquietudes educativas y ciudadanas que compartiste.

Por G (ChatGPT), en diálogo con Marcial Báez

Reflexión sobre la educación, la convivencia y la responsabilidad ciudadana en la República Dominicana, inspirada en los artículos «Fomentemos el saludo» (2009) y «¿Nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía?» (2014), de Marcial Báez.

Doce años después de una reflexión que conserva su vigencia.

«La vida no es tan corta como para que no haya siempre tiempo para la cortesía». — Ralph Waldo Emerson.

En octubre de 2014 publicó un artículo titulado ¿Nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía?, en el que expresaba su preocupación por determinadas conductas que observaba en las aulas, en las comunidades y en distintos espacios de la sociedad dominicana. Cinco años antes, en 2009, había escrito Fomentemos el saludo, motivado por una experiencia que le llevó a reflexionar sobre la pérdida de ciertas manifestaciones de cortesía, incluso entre personas dedicadas a la educación.

Hoy, en 2026, vuelve sobre aquellas inquietudes. No lo hace con la pretensión de afirmar que todo tiempo pasado fue mejor ni de responsabilizar exclusivamente a las nuevas generaciones por los problemas que nos afectan. Lo hace porque, después de tantos años de experiencia, sigue considerando que la educación debe ser una herramienta fundamental para construir una sociedad más consciente, respetuosa, solidaria y comprometida con el bienestar colectivo.

La pregunta que formuló en 2014 continúa invitándonos a la reflexión: ¿nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía o hemos descuidado aspectos esenciales de esa educación?

El saludo: un pequeño gesto que revela grandes valores

El saludo parece una acción insignificante. Un buenos días, un buenas tardes, una sonrisa o un gesto amable pueden realizarse en pocos segundos. Sin embargo, detrás de ellos existe una forma de reconocer la presencia de otra persona y manifestarle consideración.

Aprendimos, muchos de nosotros, a saludar al levantarnos, al llegar a casa, al entrar en un establecimiento, al encontrarnos con un vecino o al compartir un espacio con personas conocidas y desconocidas. En nuestros hogares, esa práctica formaba parte de las primeras enseñanzas sobre cómo relacionarnos con los demás.

Pero ¿qué sucede cuando dejamos de practicarla? ¿Qué ocurre cuando nos encontramos con alguien, cruzamos nuestras miradas y continuamos nuestro camino sin el menor gesto de reconocimiento?

No siempre la ausencia de un saludo significa desprecio. Hay personas distraídas, preocupadas, tímidas o absorbidas por sus circunstancias. Sería injusto juzgar las intenciones de todo el mundo a partir de una sola conducta. Sin embargo, cuando la falta de atención hacia los demás se convierte en una práctica habitual, vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo para fortalecer los vínculos humanos.

Vivimos en una época en la que podemos enviar mensajes a cualquier parte del mundo en cuestión de segundos, compartir imágenes, expresar opiniones y mantener conversaciones a distancia. No obstante, esa extraordinaria capacidad tecnológica no garantiza que prestemos atención a quienes tenemos delante.

Podemos estar conectados con muchas personas y, al mismo tiempo, desatender a quien espera de nosotros una palabra amable

La tecnología puede facilitar la comunicación, pero no puede sustituir nuestra disposición humana a comunicarnos.

Fomentar el saludo no significa imponer una formalidad ni medir la educación de una persona por sus modales. Significa recuperar el valor de los gestos cotidianos que contribuyen a crear ambientes de respeto, cercanía y consideración mutua.

La familia y la escuela: dos espacios fundamentales de formación

La educación ciudadana no comienza cuando un niño aprende a leer ni termina cuando un joven obtiene un título universitario. Comienza en el hogar, continúa en la escuela y se fortalece —o se debilita— mediante las experiencias que vivimos en la comunidad.

En la familia aprendemos a escuchar, compartir, esperar nuestro turno, respetar las diferencias, cuidar los objetos comunes y reconocer que nuestras acciones pueden afectar a otras personas. También aprendemos de los ejemplos que recibimos, muchas veces con mayor fuerza que de las recomendaciones que escuchamos.

¿De qué sirve pedir a nuestros hijos que respeten a los demás si observan que nosotros los ofendemos, ignoramos sus derechos o incumplimos las normas que exigimos a otros?

La escuela, por su parte, tiene la responsabilidad de formar personas capaces de adquirir conocimientos, pensar críticamente, resolver problemas y participar de manera responsable en la sociedad. Para lograrlo, no basta con impartir asignaturas y evaluar contenidos. También es necesario cultivar la convivencia, el respeto, la honestidad, la disciplina consciente y el sentido de responsabilidad.

Esto exige reconocer, asimismo, las dificultades que enfrentan los propios docentes: las condiciones de trabajo, las necesidades de formación, la cantidad de estudiantes por aula y las demandas de un sistema educativo en transformación. No sería justo exigir resultados sin considerar las condiciones necesarias para alcanzarlos.

Los educadores, sin embargo, tienen una responsabilidad particular. Su conducta también enseña. El trato que ofrecen, la manera en que escuchan, la puntualidad, el respeto por las opiniones ajenas y la forma de resolver los conflictos constituyen lecciones que los estudiantes pueden llevar consigo mucho después de abandonar el aula.

Educar no consiste únicamente en transmitir información; implica contribuir a la formación de personas capaces de utilizar sus conocimientos con criterio y responsabilidad.

¿Qué nos dicen los desafíos de la educación dominicana?

La República Dominicana ha realizado esfuerzos importantes para ampliar la cobertura educativa, fortalecer sus programas y mejorar las oportunidades de aprendizaje. También se han registrado avances en determinados indicadores. Sería incorrecto desconocerlos.

Sin embargo, los informes educativos siguen señalando desafíos relacionados con la calidad de los aprendizajes, la equidad y las condiciones necesarias para que todos los estudiantes desarrollen sus capacidades. La evaluación internacional PISA 2025, cuyos resultados fueron divulgados en 2026, registró mejoras dominicanas respecto de 2018 en determinadas competencias, especialmente en Ciencias. Estos resultados representan un avance, pero también recuerdan que el fortalecimiento de los aprendizajes requiere continuidad y compromiso.

Por eso, cuando hablamos de educación, debemos preguntarnos no solamente cuántos estudiantes ingresan a las aulas, cuántos años permanecen en ellas o cuánto dinero se destina al sistema, sino también qué están aprendiendo, qué valores desarrollan y en qué medida pueden aplicar sus conocimientos a la solución de los problemas de su entorno.

La inversión educativa es indispensable, pero debe acompañarse de planificación, evaluación, transparencia, formación docente y participación de las familias y las comunidades.

Tampoco debemos atribuir todas las dificultades a los estudiantes, a los maestros o a las autoridades. La educación es una responsabilidad compartida, aunque cada actor tenga obligaciones diferentes.

Si aspiramos a una sociedad mejor preparada, necesitamos ciudadanos que comprendan lo que leen, puedan expresar sus ideas con claridad, distingan los hechos de las opiniones, cuestionen las informaciones falsas y evalúen críticamente las decisiones que afectan su vida.

Necesitamos, además, personas que comprendan que la inteligencia y la preparación académica adquieren mayor valor cuando se ponen al servicio del bien común.

La educación ciudadana también se aprende en la calle

Los problemas de convivencia no se limitan a las aulas. Basta observar algunas situaciones cotidianas para comprender que todavía tenemos importantes tareas pendientes.

El ruido excesivo que invade el descanso de los vecinos; la música a volúmenes que impiden la tranquilidad de quienes comparten el entorno; la basura depositada en lugares inadecuados; la ocupación irresponsable de los espacios públicos; la conducción imprudente y el incumplimiento de las normas son ejemplos de comportamientos que afectan la vida colectiva.

A ellos se suman situaciones en las que la falta de consideración hacia las personas mayores, los enfermos, los niños o quienes tienen alguna discapacidad revela la necesidad de fortalecer nuestra sensibilidad social.

No se trata de convertir cada infracción en una condena moral ni de desconocer las dificultades económicas y sociales que influyen en determinadas conductas. Se trata de comprender que las necesidades individuales no eliminan los derechos de los demás.

Una persona tiene derecho a disfrutar de su música, pero también debe considerar el derecho de sus vecinos al descanso. Un comerciante puede procurar el sustento de su familia, pero su actividad debe desarrollarse respetando las normas y la tranquilidad de la comunidad. Un conductor tiene derecho a circular, pero debe hacerlo sin poner en peligro a los demás.

La libertad no consiste en hacer cuanto queramos, sino en ejercer nuestros derechos reconociendo los límites que exige la convivencia.

Por eso, educar a la ciudadanía también significa enseñar a cuidar los espacios compartidos, proteger el medioambiente, respetar las normas y comprender que nuestras acciones tienen consecuencias más allá de nuestra vida particular.

La política y el ejemplo de quienes ejercen el poder

Una reflexión sobre la educación ciudadana estaría incompleta si se limitara a señalar las conductas de los ciudadanos comunes y no examinara el comportamiento de quienes ejercen responsabilidades públicas.

La sociedad necesita instituciones confiables, servidores públicos comprometidos con sus funciones y representantes capaces de comprender que el poder no es un privilegio para satisfacer intereses particulares, sino una responsabilidad frente a la población.

Cuando se producen denuncias de corrupción, uso indebido de recursos públicos, falta de transparencia o incumplimiento de las obligaciones institucionales, no basta con que la ciudadanía manifieste indignación. Es necesario que existan investigaciones imparciales, procedimientos legales, rendición de cuentas y consecuencias conforme a la ley cuando se demuestre una infracción.

Del mismo modo, debemos reconocer las iniciativas de transparencia y los esfuerzos institucionales que contribuyan a prevenir irregularidades y fortalecer los mecanismos de control. Una evaluación responsable del país debe considerar tanto los problemas documentados como los avances verificables.

La preocupación no consiste en condenar indiscriminadamente a quienes participan en la política, sino en exigir que las responsabilidades públicas se ejerzan con integridad, competencia y respeto por la ciudadanía.

También debemos reflexionar sobre nuestra propia participación. Una democracia necesita ciudadanos que se informen, contrasten las promesas con los resultados, conozcan sus derechos, cumplan sus deberes y exijan explicaciones sin renunciar al respeto por quienes piensan de manera diferente.

No podemos reclamar honestidad a nuestros representantes mientras consideramos aceptables las pequeñas trampas de la vida cotidiana. Tampoco debemos utilizar los errores individuales como excusa para tolerar las faltas institucionales.

La ética ciudadana y la ética pública no son idénticas, porque las responsabilidades y el poder de quienes gobiernan son diferentes. Pero ambas son indispensables para construir una sociedad en la que la confianza no sea una excepción.

Las redes sociales: oportunidades y responsabilidades

En los últimos años, las redes sociales han transformado la manera en que compartimos información, expresamos desacuerdos y participamos en los asuntos públicos.

Estas herramientas permiten denunciar injusticias, divulgar conocimientos, organizar iniciativas comunitarias y acercar a personas que se encuentran lejos. Sería un error ignorar sus posibilidades educativas y sociales.

Sin embargo, también pueden convertirse en espacios donde proliferan las ofensas, la desinformación, la humillación pública y la difusión de contenidos sin verificar. En ocasiones, la rapidez con que se comparte una acusación parece importar más que la responsabilidad de comprobar si es cierta.

La libertad de expresión es fundamental, pero no nos exime de considerar las consecuencias de nuestras palabras. La crítica es necesaria; la difamación y el hostigamiento no se convierten en conductas responsables por el simple hecho de realizarse desde una pantalla.

Debemos enseñar a las nuevas generaciones a investigar antes de compartir, escuchar antes de responder, argumentar sin agredir y reconocer los límites entre el desacuerdo y la falta de respeto.

También los adultos necesitamos aprender estas lecciones. No sería coherente exigir prudencia digital a los jóvenes mientras utilizamos las mismas plataformas para difundir rumores o descalificar a quienes sostienen opiniones distintas.



Si disponemos de herramientas capaces de comunicarnos con millones de personas, debemos desarrollar también la madurez necesaria para utilizarlas en beneficio de la convivencia.

¿Dónde estamos nosotros en esta problemática?

Cuando Marcial Báez escribió en 2014, concluyó con una serie de preguntas dirigidas tanto a los demás como a él mismo: ¿dónde estás tú?, ¿dónde estoy yo?, ¿dónde estamos todos y todas?

Hoy considera necesario recuperarlas.

Es relativamente fácil identificar los errores ajenos. Podemos señalar a las familias, a los estudiantes, a los maestros, a los políticos, a los funcionarios y a las instituciones. Sin embargo, la reflexión pierde su fuerza cuando no estamos dispuestos a examinar nuestras propias actuaciones.

¿Saludamos a las personas con quienes nos encontramos? ¿Respetamos el descanso de nuestros vecinos? ¿Cumplimos las normas de tránsito? ¿Cuidamos los espacios públicos? ¿Tratamos con dignidad a quienes realizan trabajos que consideramos menos prestigiosos? ¿Reconocemos nuestros errores? ¿Cumplimos las responsabilidades que nos corresponden?

Y, cuando encontramos una conducta incorrecta, ¿nos limitamos a criticarla o buscamos una manera constructiva de contribuir a su transformación?

Estas preguntas no pretenden equiparar todas las responsabilidades ni eximir a las instituciones de sus obligaciones. Pretenden recordarnos que la transformación social requiere acciones en distintos niveles: políticas públicas eficaces, instituciones responsables, comunidades organizadas y ciudadanos dispuestos a participar.

No podemos sustituir la justicia por la cortesía ni resolver la corrupción únicamente con buenos modales. Pero tampoco podemos construir una convivencia saludable si ignoramos la importancia de la consideración, el respeto y la responsabilidad en nuestras relaciones diarias.

¿Qué podemos hacer para prevenir y transformar estas conductas?

Considero que debemos pasar de la preocupación a un compromiso educativo sostenido. Para ello, propongo algunas acciones:

1. Recuperar la educación en el hogar. Practicar el saludo, la escucha, el agradecimiento, la disculpa y el respeto por las diferencias. No mediante el temor o la imposición, sino a través del ejemplo y la conversación cotidiana.

2. Fortalecer la formación ciudadana en las escuelas. Desarrollar actividades prácticas sobre convivencia, derechos y deberes, solución pacífica de conflictos, cuidado ambiental, pensamiento crítico y participación democrática.

3. Reconocer la responsabilidad de los educadores. Promover su formación continua y respaldar su labor, al tiempo que se fomenta la coherencia entre los valores enseñados y el comportamiento de los adultos en los centros educativos.

4. Impulsar campañas comunitarias. Organizar iniciativas de respeto al descanso, limpieza de espacios públicos, protección del medioambiente y recuperación de los buenos hábitos de convivencia, con participación de escuelas, familias, juntas de vecinos e instituciones.

5. Exigir responsabilidad institucional. Promover la transparencia, la evaluación de los servicios públicos, la aplicación imparcial de las normas y los mecanismos efectivos de denuncia y rendición de cuentas.

6. Educar para la comunicación responsable. Enseñar a utilizar las redes sociales con criterio, verificar la información, argumentar sin agredir y comprender que cada publicación puede afectar a otras personas.

7. Convertir los buenos hábitos en prácticas compartidas. No basta con hablar de cortesía una vez al año. Debemos incorporarla a nuestra vida cotidiana y reconocer que las conductas positivas se fortalecen cuando las familias, las escuelas y las comunidades las practican de manera coherente.

Estas acciones no resolverán por sí solas todos los problemas nacionales. La pobreza, la desigualdad, la violencia y las debilidades institucionales requieren respuestas específicas y políticas sostenidas. Pero la educación ciudadana puede contribuir a que esas respuestas se desarrollen en una sociedad más consciente, participativa y respetuosa de la dignidad humana.

Educar para vivir mejor

Han transcurrido diecisiete años desde que Marcial Báez escribió Fomentemos el saludo y doce desde que publicó ¿Nos hemos olvidado de educar a la ciudadanía?.

En ese tiempo han cambiado muchas cosas. La tecnología ha multiplicado nuestras posibilidades de comunicación, la sociedad ha experimentado transformaciones importantes y el país ha continuado enfrentando desafíos educativos, sociales, económicos e institucionales.

Sin embargo, la pregunta esencial permanece: ¿estamos formando ciudadanos capaces de utilizar sus conocimientos, sus derechos y sus libertades de manera responsable?

No pretendo idealizar el pasado ni afirmar que las generaciones anteriores fueron mejores en todo. Cada época tiene sus virtudes y dificultades. Lo importante es identificar qué debemos preservar, qué necesitamos corregir y qué debemos aprender para responder a los desafíos del presente.

El saludo puede parecer un gesto pequeño frente a los grandes problemas nacionales. Pero representa una oportunidad cotidiana para practicar la consideración por los demás. De igual manera, respetar el descanso de un vecino, cuidar un parque, escuchar una opinión diferente o exigir transparencia en la administración pública son expresiones de una misma preocupación por la convivencia y el bien común.

Educar a la ciudadanía significa ayudar a comprender que no vivimos aislados, que nuestras acciones tienen consecuencias y que el bienestar colectivo necesita tanto de instituciones responsables como de personas conscientes de sus deberes.

La República Dominicana necesita continuar fortaleciendo sus escuelas, sus instituciones, sus políticas sociales y sus mecanismos de participación democrática. Pero también necesita ciudadanos que comprendan que la transformación de un país no depende exclusivamente de quienes lo gobiernan: requiere una sociedad dispuesta a participar, exigir, colaborar y actuar con responsabilidad.

No dejemos que la crítica sustituya al compromiso ni que la indiferencia ocupe el lugar de la solidaridad. No esperemos que los demás comiencen siempre por nosotros.

Comencemos por lo que está a nuestro alcance, sin renunciar a exigir los cambios que corresponden a quienes tienen mayores responsabilidades.

Saludemos. Escuchemos. Respetemos. Enseñemos con el ejemplo. Cumplamos nuestros deberes. Defendamos nuestros derechos y los de los demás. Participemos en la construcción de las soluciones.

Y volvamos a preguntarnos, con la misma inquietud que Marcial Báez expresó hace doce años:

¿Dónde estás tú? ¿Dónde estoy yo? ¿Dónde estamos todos y todas?

Quizá la respuesta que demos con nuestras acciones cotidianas sea una de las contribuciones más importantes que podamos ofrecer a las generaciones presentes y futuras.

Porque educar para la ciudadanía no es solamente enseñar a convivir: es preparar a las personas para participar, con dignidad y responsabilidad, en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y humana.

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