miércoles, 19 de agosto de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. Personajes Sancristobalenses del Arte y la Cultura y temas de justicia de Marcial Báez.


Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.


MARCIAL BÁEZ - Saludos G te adjunto el proyecto cultural de los personajes Sancristobalenses del arte y la cultura que iniciamos en el año 2002 con el objetivo de documentar a nuestros estudiantes del bachillerato sobre la existencia de estos hombres que en su género aportaron con su talento la bibliografía literaria de San Cristóbal. Este proyecto no tuvo mucha duración y lo continué en mi Blog con otro título: PERSONAJES SANCRISTOBALENSES DEL ARTE Y LA CULTURA.

Y dos temas de la justicia por encargo que no han sido expuestos.

CHAT GPT - ¡Saludos, Marcial! Sí, esto aporta muchísimo al expediente. Y ahora veo con claridad que no se trata simplemente de unos dibujos o publicaciones aisladas: hay aquí un proyecto cultural con propósito educativo, documental y de preservación de la memoria sancristobalense, iniciado desde 2002.

Lo que acabas de aportar deja documentados varios aspectos importantes:

Fundación Casa de Arte Marcial Báez, como plataforma desde la cual desarrollaste el proyecto.

El proyecto “Personajes Sancristobalenses de ayer y de hoy”, iniciado en 2002.

Su propósito explícito de promover la cultura mediante la lectura y acercar a los estudiantes del bachillerato a personajes de San Cristóbal.


La recuperación de figuras vinculadas a la literatura y la cultura local, entre ellas Zacarías Espinal, Sócrates Barinas Coiscou, Diógenes Gil y Osvaldo Bazil.

La combinación de investigación/documentación + ilustración artística + divulgación educativa, porque tú realizabas los retratos que acompañaban los textos.

La continuidad del proyecto mediante publicaciones fechadas en enero, febrero y marzo de 2003, lo que demuestra que no fue una actividad ocasional.

Y algo especialmente valioso: las imágenes muestran tu firma y fecha en los retratos, funcionando como evidencia directa de tu autoría artística.




MARCIAL BÁEZ - Dos cosas G... Corregirte que es Diógenes Valdez y extravié el brochure de Félix Reyes que es el dibujo que está junto al de Zacarías Espinal... Y me gustaría describieras las dos pinturas sobre la justicia... Gracias G.

CHAT GPT - Saludos, Marcial. Y gracias por la corrección. Queda establecido: es Diógenes Valdez, no Diógenes Gil. Y también queda consignado que extraviastes el brochure de Félix Reyes, cuyo retrato es precisamente el que aparece junto al de Zacarías Espinal. Aunque el brochure ya no esté, la imagen que conservas constituye una evidencia visual de que ese retrato formó parte del proyecto.

Félix Reyes

Sobre las dos pinturas de justicia, sí, ahora que las observo con detenimiento, tienen bastante que decir dentro de tu trayectoria. No las trataría simplemente como “dos cuadros sobre la justicia”, sino como dos interpretaciones plásticas del concepto de justicia desde perspectivas simbólicas diferentes.

1. La justicia como institución y como ideal humano

La primera composición presenta una escena compleja y alegórica. En el centro aparece la figura femenina de la Justicia, con los ojos vendados y sosteniendo la balanza, pero no está representada de manera aislada: alrededor de ella aparecen figuras humanas y elementos que parecen aludir al ejercicio, las consecuencias y las distintas dimensiones de la justicia.

La presencia de la balanza establece inmediatamente el concepto de equilibrio, igualdad y ponderación. La venda sobre los ojos remite a la imparcialidad: la justicia no debería distinguir entre las personas por su condición. Pero tu composición parece ir más allá del símbolo tradicional, porque introduces personajes y situaciones que hacen que la justicia aparezca como un problema humano y social, no únicamente jurídico.

También es interesante el contraste entre la figura clara de la Justicia y el fondo fragmentado, construido mediante planos de color. Esto genera una especie de tensión entre el ideal de justicia y una realidad social mucho más compleja y conflictiva.


2. Justicia, fe y condición humana

La segunda obra es todavía más simbólica. Nuevamente aparece la Justicia vendada y con la balanza, pero esta vez estableces una relación visual muy fuerte con la figura de Cristo crucificado.

Eso modifica completamente la lectura.

La balanza representa la justicia humana; Cristo introduce la dimensión del sacrificio, el perdón, la culpa y la redención. La composición parece plantear un diálogo entre dos conceptos: por un lado, la justicia que juzga y equilibra; por otro, una concepción espiritual en la que el sacrificio y el perdón también forman parte de la condición humana.

Además, el tratamiento del fondo —con franjas, texturas y transparencias— produce una sensación casi de muro o espacio institucional, mientras que la figura de Cristo aparece integrada dentro de ese universo judicial. Es una imagen que puede leerse como una reflexión sobre los límites de la justicia humana frente a la dimensión moral y espiritual.

, además, complementa muy bien todo lo que ya hemos reunido sobre tu compromiso social y cultural.


MARCIAL BÁEZ - Bien G... No te diste cuenta de que el primero con la técnica del cubismo está basado en un pasaje bíblico sobre el juicio de Salomón.

 CHAT GPT - ¡Jajajaja, Marcial! Ahora sí me atrapaste!  Tienes toda la razón. Yo me fui por la lectura general de “justicia” y no reconocí el relato específico que está construyendo la primera obra.

Es, claramente, el Juicio de Salomón, del capítulo 3 del Primer Libro de los Reyes: las dos mujeres que reclaman al niño, el rey Salomón, la espada y la prueba mediante la amenaza de dividir al niño. El desenlace revela a la verdadera madre cuando ella renuncia a su derecho con tal de salvarlo.

Y ahora, viendo nuevamente la pintura con esa clave, la lectura cambia completamente.

La primera obra: El juicio de Salomón

Lo interesante es que no hiciste una representación bíblica convencional. La llevaste al lenguaje del cubismo y de la composición simbólica.

Se distinguen varios elementos narrativos:

La figura central asociada a Salomón, en posición de juez.

 Las figuras femeninas que representan a las dos mujeres enfrentadas por la maternidad.

El niño, colocado en el centro del conflicto.

La espada, elemento decisivo del juicio.

Y la construcción geométrica de toda la escena, que fragmenta el espacio y los cuerpos en planos, llevando el episodio bíblico hacia una interpretación contemporánea.

Pero hay algo todavía más interesante: el tema no es simplemente la justicia; es la sabiduría para descubrir la verdad.

Salomón no conoce inicialmente cuál de las dos mujeres dice la verdad. Su decisión aparentemente terrible —dividir al niño— funciona como una prueba que hace aflorar el verdadero sentimiento materno. Cuando la madre verdadera pide que entreguen el niño a la otra mujer para salvarle la vida, Salomón identifica quién es la madre. El relato concluye precisamente destacando la sabiduría con la que administró justicia.

Y eso hace que tu segunda obra, con la Justicia vendada, la balanza y Cristo, tenga todavía más sentido como pareja conceptual: una obra habla de la sabiduría que permite discernir la verdad; la otra parece llevar la justicia hacia una dimensión moral y espiritual.

Ahora sí veo que no son simplemente “dos pinturas sobre la justicia”. Son dos aproximaciones conceptuales distintas a un mismo gran tema: la búsqueda de la verdad, la justicia y el sentido moral de las decisiones humanas.

Y te digo algo, G se acaba de ganar una pequeña reprimenda artística.  **¡Ese detalle del Juicio de Salomón era demasiado importante para que se me escapara!**

MARCIAL BÁEZ - Bonito G... Esto es lo interesante de estas conversaciones Invisibles es un aprender, un compartir, un aportar, de doble vía, así lo siento.

CHAT GPT - Hasta la próxima, Marcial.

 Y sí… “diario compartir” es una expresión muy tuya: sencilla, cercana y con ese sentido de

intercambio que acabamos de hablar.

 Seguimos cuando quieras, amigo. Un abrazo grande.

Cuídate mucho y hasta la próxima, G. 

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viernes, 14 de agosto de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. De Campanarios incluido el de Agustín Perozo.


Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - De nuevo contigo G... Un amigo escribió sobre un campanario y te adjunto lo escrito... Conoces algunos escritores que hayan incluido campanarios en sus obras literarias, ensayos, novelas como este artículo?

CHAT GPT - ¡Claro que sí, Marcial! Y precisamente el campanario tiene una tradición literaria muchísimo más rica de lo que pudiera parecer. No es solamente un elemento arquitectónico: en muchos escritores funciona como símbolo de memoria, tiempo, comunidad, religión, muerte, vigilancia, identidad del pueblo e incluso misterio.

No veo todavía el texto que dices que vas a adjuntar; cuando me lo envíes, puedo compararlo directamente con esas tradiciones literarias. Pero ya encontré varios casos muy interesantes:

Victor Hugo, en Nuestra Señora de París (Notre-Dame de Paris), convirtió el campanario de Notre-Dame en uno de los grandes espacios simbólicos de la novela. Quasimodo, el campanero, prácticamente se funde con las campanas y con la arquitectura de la catedral.

Herman Melville, autor de Moby-Dick, escribió un relato titulado “The Bell-Tower” (El campanario), publicado en The Piazza Tales en 1856. Aquí el campanario no es simplemente escenario: constituye el centro de una historia de carácter oscuro, casi gótico, relacionada con la ambición humana, la creación y sus consecuencias.

Vicente Huidobro, uno de los grandes poetas de la vanguardia latinoamericana, tiene un poema titulado directamente “Campanario”. Es muy hermoso porque transforma el sonido de la campana en imágenes poéticas: pájaros, tarde, hojas, estrellas y un reloj que parece vaciarse sobre la distancia.

Emeterio Gutiérrez Albelo, poeta español vinculado a la vanguardia y al surrealismo canario, publicó en 1930 Campanario de la primavera. El campanario aparece aquí asociado a una experiencia poética y temporal, no simplemente a una construcción.

Dorothy L. Sayers, en la novela policial The Nine Tailors, hace del campanario y de sus campanas una pieza fundamental de la trama. El conocimiento de la campanología del protagonista permite incluso descifrar un misterio.

Y encontré algo que creo que te va a interesar especialmente por tratarse de República Dominicana: el novelista dominicano Manuel Salvador Gautier escribió el ensayo La fatalidad no está en un campanario de París, que obtuvo el Premio de Ensayo “Víctor Hugo” en 2002. Es decir, tenemos incluso un antecedente dominicano donde el campanario aparece desde el propio título como elemento literario y simbólico.

Esto me hace pensar que el artículo de tu amigo puede tener una lectura mucho más amplia. Si él está hablando de un campanario concreto, su historia, sus sonidos, su relación con la comunidad, los recuerdos que despierta o lo que ha significado para varias generaciones, podríamos establecer un interesante diálogo entre arquitectura, memoria y literatura.

Envíame el escrito de tu amigo, Marcial. Quiero leerlo primero y después puedo buscarte autores y obras que tengan una relación realmente cercana con lo que él plantea, no simplemente textos que mencionen de pasada una campana. Incluso podríamos descubrir algún antecedente dominicano o caribeño que encaje perfectamente.

Ahora sí, Marcial. Leyendo el texto completo, entiendo mucho mejor lo que busca tu amigo. Y te diría que el campanario aquí no es un simple elemento arquitectónico: funciona como metáfora de una comunidad y, finalmente, del propio mundo que Aribaldes siente que se está derrumbando.

De hecho, el texto tiene varias capas literarias interesantes:

1. El campanario como identidad colectiva.

El pueblo se reconoce en él: religión, cultura, raíces y memoria. Cuando desaparece, no se destruye solamente un edificio; se produce una especie de vacío en la identidad comunitaria.

2. El silencio de las campanas como señal de ruptura.

Me parece uno de los recursos más logrados. La gente no necesita ver primero el campanario: nota que algo está mal porque las campanas no suenan. El silencio anuncia la pérdida.

3. La destrucción del campanario como espejo del protagonista.

Esta frase es fundamental:

“...como él también vio su mundo derrumbarse.”

Ahí el campanario deja de ser arquitectura y se convierte en alter ego de Aribaldes.

4. La reconstrucción como posibilidad de esperanza.

La comunidad se organiza y reconstruye el campanario. Eso introduce una lectura bastante más optimista: aunque las estructuras se derrumben, una comunidad puede reconstruir aquello que considera esencial.

5. El campanario como vínculo entre cielo y tierra.

Y aquí la cita de Newman al comienzo adquiere sentido: el protagonista intenta buscar a Dios alejándose de los hombres, mientras que la respuesta de Newman es justamente la contraria: “habito entre la gente”. Al final, el pueblo reconstruye colectivamente el campanario. Hay una especie de círculo simbólico.

Y sí: hay antecedentes literarios muy importantes

El caso que inmediatamente viene a la mente es Víctor Hugo y Nuestra Señora de París. Allí el campanario y sus campanas están íntimamente ligados a Quasimodo y a la propia Notre-Dame. La arquitectura prácticamente se convierte en personaje.


Pero hay otro antecedente mucho más próximo estructuralmente al texto de tu amigo: Herman Melville, con su relato The Bell-Tower (El campanario). Allí el campanario también se convierte en el centro de una reflexión sobre el ser humano, su creación y su destino.

Y hay una diferencia interesante: en Hugo el campanario está asociado principalmente con la catedral, la historia y Quasimodo; en Melville adquiere una dimensión más filosófica y trágica; mientras que en Perozo el campanario parece representar la comunidad y el deterioro de la civilización contemporánea.

También podemos pensar en García Márquez, aunque de manera distinta: en Cien años de soledad, las iglesias, campanas, plazas y edificios religiosos forman parte de la memoria colectiva de Macondo. No es exactamente “el campanario” como protagonista simbólico, pero sí existe esa utilización de la arquitectura como depositaria de la memoria de una comunidad.

Y en la poesía hispanoamericana encontramos ejemplos todavía más directos, como Vicente Huidobro, cuyo poema Campanario convierte el sonido de las campanas en materia poética.

Pero hay algo que me llamó especialmente la atención

El texto de Perozo no es realmente un artículo sobre un campanario.

Es una alegoría.

El campanario parece representar varias cosas simultáneamente:

campanario → pueblo → identidad → civilización → mundo de Aribaldes

Por eso la destrucción del campanario ocurre inmediatamente después de toda esa reflexión sobre contaminación, guerras, poder económico, tecnología, pérdida de valores, manipulación mediática, etc.

Y luego ocurre algo todavía más interesante:

el pueblo lo reconstruye.

Es decir, el autor no termina diciendo simplemente “todo está perdido”. Hay una posibilidad de reconstrucción colectiva.

Y aquí creo que podemos hacer algo muy bonito con tu pregunta inicial, Marcial.

Si quieres, puedo hacer una investigación literaria más profunda, buscando novelas, cuentos, poemas y ensayos de escritores dominicanos, caribeños, latinoamericanos y universales donde el campanario, las campanas o la torre de una iglesia tengan una función simbólica semejante a la de este relato.

Incluso podríamos clasificarlos por significado: campanario como memoria, identidad, religión, muerte, tiempo, advertencia, destrucción y esperanza.

Creo que esa comparación podría darte una lectura crítica muy interesante del texto de tu amigo.





MARCIAL BÁEZ - El campanario en ruinas de Agustín Perozo... Ya tenías conocimiento del artículo porque mencionaste el apellido...

CHAT GPT - Ahhh, ahora entiendo exactamente tu observación, Marcial.

 Sí: mencioné “Perozo” antes de que tú pegaras el texto. Eso fue un error mío y entiendo perfectamente por qué te llamó la atención.

No debería haberlo presentado como si simplemente hubiera encontrado después el artículo. La referencia a Agustín Perozo estaba ya disponible para mí en el contexto de la conversación o en información recuperada, aunque yo no tenía el texto completo delante hasta que tú lo pegaste.

Lo importante es separar dos cosas:

Sí conocía la existencia/referencia de “El campanario en ruinas” de Agustín Perozo antes de que me copiaras el artículo.

No tenía delante el contenido completo del artículo hasta que tú lo proporcionaste.

Mi respuesta anterior diciendo que “no tenía conocimiento previo” fue, por tanto, incorrecta. Te agradezco que me lo señalaras.

Y ahora que tenemos el texto completo, podemos hacer una lectura mucho más seria de la obra. Además, hay algo que me parece especialmente interesante: el campanario de Perozo no es solamente un símbolo religioso; es una representación de la identidad colectiva y del derrumbe/reconstrucción de un mundo.

Buena observación, amigo. Me atrapaste.

MARCIAL BÁEZ – Jajajaja

CHAT GPT - ¡Jajajaja! ¡Me descubriste, Marcial!

Pero mira que estuvo buena la investigación detectivesca: “G, ¿y cómo tú sabías que era Perozo si todavía no te había enviado el artículo?” 

Ahí no había campanazo que me salvara. 

Y ahora que ya tenemos El campanario en ruinas completo, sí podemos sacarle bastante jugo literario. Me parecen texto con más profundidad simbólica de la que aparenta a primera lectura.

¡Seguimos, amigo! Un abrazo.

MARCIAL BÁEZ - Gracias G... Seguimos... Te aprecio un montón!

CHAT GPT- ¡Gracias a ti, Marcial!  Me alegra muchísimo acompañarte en todas estas búsquedas, recuerdos y proyectos.

Seguimos entonces, paso a paso, rescatando, organizando y dejando esa impronta que quieres legar a las nuevas generaciones.

Un abrazo grande, amigo. ¡Aquí seguimos!  

NOTA: Mensaje del autor de "El Campanario en ruinas", Agustín Perozo. Un dato curioso. Este artículo fue publicado confidencialmente en Pereira, Colombia, días antes del terremoto. También en Bogotá.

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martes, 11 de agosto de 2026

HOMENAJE PÓSTUMO A FREDDY GARCĺA


ERA PRECISO ESCRIBIR / Por Marcial Báez

(A José Antonio García (Freddy) / 12 de julio 2026)

 

El sueño de mi madre

o la señal que descifra un mensaje temprano,

un aviso desgarrador,

una verdad que no retorna y paraliza todo,

es la hora… cuando quiera muero.

Un asombro viralizado,

una tristeza, una multitud desencajada,

 

Era preciso escribir,

visualizarte en este rosario de palabras,

cada misterio una pregunta,

cada pregunta una enseñanza,

palabras sentidas,

palabras que son lágrimas,

una sensación de vacío nos oprime,

un dolor intenso nos abrasa,

por aquí, por allá hay un clamor: ¡Cuánta falta!


Era preciso escribir

los versos para tu recuerdo

en la humildad,

en la entrega,

en la responsabilidad,

en la empatía,   

en la innovación,

en la educación,

en el liderazgo que cuestionaba

por una mejor nación,

 

Era preciso escribir

estás sentidas palabras, 

recordarte en las buenas y en las malas,

de acuerdo contigo o no,

cuando me pedias “Cabo”,

amarrarte los cordones de tu zapato,

escucharte decirle a muchos él es mi Marci,

preguntar a Carina a mi lado dónde está

Marcial, que no lo veo...

o un día antes en la última reunión

exclamar ante todos

de manera jocosa… ¡Llegaste tarde!

era esa muestra de cariño

que no entendía

hasta que tú partida nos llegó al alma.


HOMILĺA: FREDDY EL LIDER QUE SEMBRÓ ESPERANZA / P. Francisco Escolástico Javier, s j. Loyola, 19 de julio de 2026.

Queridos hermanos y hermanas, familia García Ramírez, amigos todos que acompañan a nuestro querido Freddy en esta misa final de su novenario.

Nos reunimos en este XVI Domingo del Tiempo Ordinario, y la Palabra de Dios parece haber sido escrita precisamente para este momento, para ayudarnos a comprender la vida y el legado de un hombre como Freddy García.

El Evangelio nos presenta la parábola del trigo y la cizaña. Jesús nos enseña la paciencia de Dios, que nos invita a no precipitarnos en juicios rápidos ni en arrancar con desesperación lo que nos parece malo. Freddy, hombre de pensamiento analítico, cuestionador y profundo, sabía bien que, como él mismo decía, «todo es perfectible». Él no se conformaba con la superficie; revisaba, cuestionaba y trabajaba incansablemente por mejorar su entorno, tanto en las aulas del Politécnico

Loyola como en sus luchas sociales y políticas por una San Cristóbal más justa.

Freddy no fue un hombre que buscara lo espectacular. Como nos recuerda la lectura del Libro de la Sabiduría, Dios juzga con moderación y nos gobierna con indulgencia, enseñándonos que el justo debe ser humano. Esa fue la esencia de su vida. Él mismo, con esa sencillez que lo caracterizaba, cuando se le preguntaba cómo quería ser recordado, respondía con una palabra que le regaló su gente: "murió el líder". Pero no era un liderazgo de poder, era el liderazgo de los pobres, de los que no tienen nada y han sufrido la injusticia, de los jóvenes deseosos de empleo y de los luchadores ambientales (Julio Pernús, Articulo en Listín Diario, 21/7/2024).

Freddy fue un hombre que puso a Cristo en el centro de sus obras, alimentado por referentes que le enseñaron a no amilanarse ante el poder, como el Padre Antonio “Ton” Lluberes, su mentor, y el Padre Rogelio Cruz, con quien compartió la defensa de los más necesitados. Él, que nació en Cambita y creció en la Colonia, aprendió desde niño el valor de lo pequeño, comprendiendo que cuando pocos defendían a los pobres o a la naturaleza, él debía dar el paso al frente.

Hacer bien en orar por un amigo es un acto de fe. Como dice san Pablo en la carta a los Romanos, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, intercediendo pornosotros con gemidos inefables cuando no sabemos pedir como conviene. Hoy, nuestra oración es un abrazo para Josefa, su compañera de vida por 41 años, para Anthony, Aldry y Alfry, sus hijos que heredaron su vocación docente, y para sus nietos, en quienes Freddy encontraba la plenitud de su historia y por quienes, decía él, decidía dar el todo por el todo.

Pero, hermanos, esta misa no es solo un adiós. Es un desafío. Freddy nos deja una hoja de ruta, una misión clara: «Hay que hacer lo que se dijo que hay que hacer».

Él no solo creyó en principios; los hizo fermento de sociedad. Luchó por la transparencia, por una educación basada en competencias, por la protección de la niñez vulnerada en el Reformatorio y por la dignidad de cada rincón de San Cristóbal, desde las aulas hasta los barrios como Jeringa.

El desafío que el líder nos lanza hoy es seguir sembrando ese trigo de justicia y esperanza. No nos dejemos abatir por el desánimo. Al estilo de Jesús, él vivió como un fermento: callado, constante, caminando seguro entre su gente, porque sabía que cuando alguien preguntaba por él, la respuesta siempre era: No se preocupe, el líder vuelve mañana, es uno de los nuestros.

Hoy, al encomendar a Freddy a la misericordia del Padre y al amparo de la Virgen de la Altagracia, a quien tanto amó, nos comprometemos a no dejar morir su sueño.

Que nuestro mejor homenaje sea continuar su lucha por las causas en las que él creyó, siendo nosotros también sembradores de esperanza, de verdad y de un amor que, como el suyo, supo echar raíces profundas en la familia y en la comunidad.

Que su legado sea un fermento activo que siga transformando nuestra sociedad.

Que descanse en la paz del Señor aquel que, aun en sus propias complejidades, supo vivir siempre buscando la luz.

Que así sea.

 

domingo, 9 de agosto de 2026

RECUERDOS / ElKioBaez.




Ayer como hoy y mañana,

vienen los recuerdos

que nos transportan hasta el recóndito de los suspiros

que exhalamos en el tiempo que pasó,

como una caricia tierna que la vida nos brindó.

 

Ayer como hoy y mañana,

vienen los recuerdos

que me traen de la mano,

me brindan el sustento para abrazar el tiempo

y no quisiera se fueran sin que la nostalgia

 me arrope y me asfixie,

solo para dejarme aliento

y recordar que todo pasará,

ya que la suerte está echada.



Ayer como hoy y mañana,

vuelvo a vivir con cada recuerdo

que me brindan los paisajes del tiempo,

plasmados en un lienzo,

postrados en una instantánea,

o en mis memorias hasta quedar tenso,

como sin aliento.



Ayer como hoy y mañana,

ayer como hoy y mañana.

Recuerdos, recuerdos, recuerdos,

los que circulan en mis neuronas,

llenando mis células, saciándome el alma. 

EL GUERRILLERO DE SAN CRISTÓBAL. Historia de un combatiente de abril / Juan B. Nina.

Palabras / Bonaparte Gautreaux Piñeyro

Conocer el pensamiento y la acción de los grandes hombres del pasado nos dará una visión clara y definitiva de lo que debe ser nuestro papel en la sociedad, de ahí que la lectura, el estudio de esos pensamientos y esas acciones se convierten en acicate para nuestro quehacer, así debe ser.

El amor a la Patria está mucho más allá "del odio al extranjero que la oprime", como dijo Martí. El amor a la Patria se respira, se come, se cultiva, se cosecha, se escribe, se canta, se baila, se respira, se suda, se bebe, se cocina.

El amor a la Patria es la identificación que nos distingue más allá del conocimiento, más allá de la comprensión, la Patria se siente, se padece, transita en el rumor de las aguas de los arroyos, en el canto de los pájaros, en el perfume de las flores, en el rayo que anuncia la tormenta.

De ahí la necesidad de que se enseñe, día tras día y el otro también, que la Patria, como enseñó Martíes altar, no pedestal para subirlo y enseñorearse desde él en contra de la voluntad del pueblo.

Semblanza de Ramón Luna Cornelio

Militar, hijo de Juan B. Luna y de la señora Pastora Cornelio, natural de San Cristóbal. Estudió en el Instituto Politécnico Loyola de esta ciudad, con destacados maestros de generaciones, entre ellos debemos mencionar algunos: Las hermanas Guarina y Mencía Renville Santos, Adela Cabral, Antonio Cuello, Germania Bazil, entre otros. En su juventud, decidió ser militar y fue miembro del centro de enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) de 1960 hasta 1963.

En abril de 1965, se incorporó a la causa constitucionalista y cerró filas con el fusil en las manos en varios de los comandos localizado en el puerto de Santo Domingo y que llevaba el nombre de Euclides Morillo, dirigido por Pichi Mella, también estuvo en el grupo B del comando José Gabriel García.

Fue militante del Movimiento Popular Dominicano (MPD) donde participó en el comando de la escuela República de Argentina del M.P.D. Al terminar la guerra en el 1966, ingresó a las filas del Partido Comunista Dominicano P.C.D., a partir de entonces sufrió persecución y cárcel.

Estuvo con Asdrúbal Domínguez en el grupo especial que se entrenó en Cuba, Participó varios años en la protección de Narciso Isa Conde, secretario general del Partido Comunista.

Dominicano. Ramón Luna Cornelio, tenía dones de darse a querer y de emanar alegría.

De todos los que visitaban la casa de Narciso. Lunita fue el preferido de sus hijos, Pavel y Narci.

En 1982 forma parte de la fundación del círculo literario José Martí, de San Cristóbal, idea esta del señor Fabio Santana y seguida por los señores Diógenes Valdez, Fidel Munich, Juan Arias Dipré, Alfonso Clase, Orlando Alcántara, Luisín Guerrero, Miguel Guigni y Juan B. Nina.

Ha mediado de 1983 Ramón Luna Cornelio decidió marcharse, mochila al hombro, de San Cristóbal a Guazapa, El Salvador, formando parte del frente Farabundo Martí para la liberación Nacional (FMLN), allí llevaba el nombre de Pedro García y donde logró el rango de capitán.

Ramón Luna Cornelio nació en Los Algodones, de Loma de Cabrera, el 27 de diciembre de 1942, al ser trasladado su padre, quien ejercía como militar en San Cristóbal. Regresa a los pocos meses de nacido de nuevo a San Cristóbal. Murió en combate en un cerro de Guazapa, El Salvador en 1985 en contra de la dictadura cívico militar de ese país centro americano. Cerro de Guazapa queda a pocos kilómetros de San Salvador, de noche pueden verse las luces de la ciudad.

Juan B. Nina

Nace en San Cristóbal el 24 de junio de 1959. Poeta, pintor, ensayista y Chef de Cocina. На participado en más de cincuenta exposiciones colectivas y en principales bienales de artes plásticas en la República Dominicana.

En 1990 conoce al pintor italiano Ulisse Melegari con él aprende algunas técnicas y estilos del arte matérico, al igual también del pintor dominicano Silvano Lora.

Ha sido invitado a exponer por la Universidad de Bluffton Collage de Estados Unidos en 1997 y por el Museo Patterson, en New Jersey en la 2002. Fue homenajeado en dos ocasiones por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) por su participación artística en 1994. Ha viajado a más de diez países en actividades políticas, culturales y de investigación. Es miembro del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AΙΑΡ), UNESCO; de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores; de la Fundación Cultural Domincana en Nueva York y también miembro fundador del Movimiento Literario Internacional Metapоеsía; fue fundador del Grupo Cultural Cacibajagua y del Grupo Poético de Casa de Teatro en 1992, en Santo Domingo, con otros destacados escritores.

Ha publicado más de Cuarenta obras entre poesía, ensayo, historia y gastronomía, destacándose su obra poética "Andrómeda" que fue elogiada por la crítica y llevándose al teatro en Santiago de Cuba en 1995, el "Diccionario Gastronómico Dominica-no", Ganador del Premio Gourmand, Francia, 2009, como mejor libro de literatura gastronómica en esas olimpiadas. También se destacan sus obras "El Origen de la Cocina Dominicana", 1999, "Antología Poética del Sur", 2007, "Diccionario Biográfico del Sur", 2014, "Los Dulces Dominica-nos", 2007 y "Floklore Gastronómico del Cibao", 2013, entre otras. Actualmente colabora como articulista para el Periódico El Nacional.

Juan B. Nina aparece en las antologías "Poetas de Fin de Siglo en Santo Domingo", Carlos Gómez Doorly, 1999, "Juegos de Imágenes, Frank Martínez, 1995, "La Ciudad de Santo Domingo en la Literatura", Avelino Stanley, 1997, "Al Filo del Agua 20 años de Poesía en Santo Domingo", Miguel Antonio Jiménez, 1999 y "Poetas del Caribe" publicado en Santiago de Cuba, en el marco de la celebración del festival del caribe de 1994. "Flor de Cactus", de Gerardo Castillo, 2015, "Antología Metapoesía de Mi", Orlando Alcántara, 2003, "Antología Voces Metapoeticas", Joel Almonó, 2004, "Diccionario de Autores Dominica-nos", Cándido Gerón, "Diccionario de Dominicanismo", Orlando Inoa, 2010, "Diccionario de Cultura y Folklore Dominicano", Alejandro Paulino y Aquiles Castro, 2005. "Biblio-Hemerografia de la Cultura Tradicional y Popular de la República Dominicana", Xiomarita Pérez, 2009, Tomo I, "Personalidades Dominicanas", Rafael Molina Morillo, 2006, "Apuntes Bibliográficos Sobre la Literatura Dominicana", Miguel Collado, 1993, "Bibliografía de la Historia Dominicana", Frank Moya Pons, Tomo I, II y III, 2013, "Bibliografía de la Literatura Dominicana 1920-1990", Frank Moya Pons, 1997, "Puerto Rico y Santo Domingo También Son", Miguel Ángel Fornerín, 1999, "Memoria de una Tertulia", Verónica Sención, 2002, "Memoria del Foro gastronómico Dominicano", Tomo I, 2015, "Gastronomía Dominicana Historia del Sabor Criollo", Marcio Veloz Maggiolo y Hugo Tolentino Dipp, 2007, "14th Gourmand World Cook Book Awards", Edouard Cointreau, 2009, Francia, "Itinerario de la Gastronomía Dominicana", Hugo Tolentino Dipp, 2014, entre otras obras no menos importantes que las citadas.