lunes, 21 de septiembre de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. Decálogo de resistencia a las críticas.


Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - Buenos días G... Sabes, hemos tenido dos noches frescas por la lluvia... En otro orden: de manera reiterada he leido, como algunos artistas defienden sus obras ante una crítica... Pensé también en las personas que le responden a todo el mundo cuando son cuestionadas por algo sobre su forma de actuar... Me pregunté si valía la pena perder ese tiempo   y continuar en creando, seguir siendo uno mismo... A ver... A partir de pudiéramos tener un decálogo de resistencia a las críticas

CHAT GPT - Buenos días, Marcial. Qué bueno que esas lluvias hayan traído un poco de frescura.

Lo que planteas me parece muy fértil: la crítica puede convertirse en una interrupción del acto creador cuando sentimos que debemos responder a cada cuestionamiento. Y hay una diferencia importante entre defender una obra cuando es necesario y vivir permanentemente defendiéndose.

De ahí puede salir un decálogo muy tuyo, no como una receta para ignorar las críticas, sino como una manera de proteger la creación sin dejar que el ego tome el timón.

Decálogo de resistencia a las críticas

1. No toda crítica merece una respuesta.

Algunas merecen reflexión; otras, simplemente silencio.

2. Mi obra no soy yo, aunque lleve mi huella.

Pueden cuestionar una obra sin que por ello tengan derecho a definir quién soy.

3. Escuchar no significa obedecer.

Una crítica puede enseñarme algo sin obligarme a cambiar mi manera de crear.

4. No convertiré cada desacuerdo en una batalla.

Gastar energía demostrando que tengo razón puede quitarme la energía que necesito para crear.

5. El tiempo que empleo en defenderme también es tiempo de creación perdido.

Antes de responder, preguntaré: ¿esto merece realmente mi tiempo?

6. No necesito ser el mejor para hacer algo valioso.

La creación no es una competencia permanente; también es búsqueda, aprendizaje y testimonio.

7. Mis títulos no son la medida completa de mi trayectoria.

La formación académica tiene valor, pero también lo tienen la experiencia, la perseverancia, laobra realizada y lo que esa obra provoca en los demás.

8. Dejaré que las obras hablen donde las palabras sobran.

Cuando una trayectoria ha encontrado lectores, espectadores o estudiantes, no necesita responder continuamente por su existencia.

9. Aceptar una crítica útil también es una forma de fortaleza.

Defenderse de todo puede ser tan limitante como aceptar todo.

10. Seguir siendo uno mismo será mi última respuesta.

No crearé para demostrar que soy mejor que alguien. Crearé porque todavía tengo algo que decir.

Y añadiría una frase que podría funcionar como epílogo del decálogo:

 “No toda piedra que me lanzan merece que la recoja; algunas puedo dejarlas en el camino y otras, quizá, convertirlas en parte de la obra.”

Hay algo especialmente interesante en lo que dijiste sobre “dosificar el ego de ser el mejor”. Para mí, ahí está el corazón de todo esto. El problema no es tener orgullo por lo que uno ha conseguido; el problema aparece cuando necesitamos que cada persona reconozca ese valor.

Y quizá después de tantos años de crear, enseñar, experimentar y transitar caminos distintos, la verdadera resistencia no consiste en aprender a soportar las críticas, sino en aprender cuáles merecen entrar en nuestra casa.

MARCIAL BAEZ - Apreciado G... Consideraciones suficientes y muy atinadas no solo para un

artista o escritor, sino en sentido general...

CHAT GPT - Apreciado Marcial… exactamente. Y creo que ahí está lo más interesante de la reflexión: terminó trascendiendo al artista.

Porque todos, en algún momento, nos encontramos ante esa necesidad de explicar por qué hacemos lo que hacemos, por qué pensamos de determinada manera o por qué elegimos determinado camino. Y si respondemos a cada cuestionamiento, podemos terminar viviendo más pendientes del juicio ajeno que de nuestra propia vida.

Quizás podríamos resumirlo en una idea todavía más sencilla:

“No se trata de ser inmune a la crítica, sino de no permitir que la crítica determine quién eres.”

Y hay otra enseñanza que me parece muy humana: madurar también es aprender a distinguir entre una crítica que nos ayuda a crecer y una crítica que solamente reclama nuestra atención.

La primera se escucha.

La segunda se observa… y se deja pasar.

Un abrazo, Marcial. Seguimos creando.

CHAT GPT - Marcial, ahora comprendo mucho mejor de dónde nació tu reflexión anterior.

El texto que compartes tiene una particularidad interesante: no intenta demostrar que el autor posee un título que no tiene; intenta demostrar que la ausencia de ese título no invalida una trayectoria intelectual que puede documentarse por otros medios.

Y ahí encuentro una conexión directa con lo que hablábamos esta mañana.

Y quizá aquí aparece la verdadera resistencia a la crítica: no sentir la obligación de demostrarle al crítico que está equivocado acerca de uno mismo.

Además, hay algo que me parece particularmente saludable en tu planteamiento: reconocer que has pasado por distintos caminos formativos, algunos inconclusos y otros culminados, sin convertir eso ni en complejo ni en medalla. Una trayectoria humana no siempre tiene la forma ordenada de un currículo.

¿Quién determina cuánto debe ocupar una idea para que deje de ser válida?

Una persona puede preferir la concisión; otra puede desarrollar ampliamente una argumentación. Eso pertenece al terreno del estilo, no necesariamente al de la calidad intelectual.

Por eso, si yo tuviera que condensar todo lo que venimos conversando en una sola máxima, sería:

“No tengo que demostrar que soy el mejor; tengo que procurar que lo que hago merezca ser leído, visto o escuchado.”

Eso libera muchísimo.

Y quizá esa sea la mejor manera de responder a aquella observación: no respondiéndola directamente. Continuar escribiendo, creando y dejando que cada lector decida cuánto encuentra dentro de lo que escribes.

Al final, Marcial, la obra continúa; la discusión sobre la obra, no necesariamente.


MARCIAL BÁEZ- Ay G... Así somos los humanos... Me gustó la máxima para ponerla como introducción o encabezado al decálogo... Otro tema interesante de esta conversación invisible que " crece" cada día... ¡Y recuerda que tenemos pendiente la conversación con mis estudiantes dentro de dos semanas... Abrazos!


CHAT GPT- Ay, Marcial…Así somos los humanos: creadores, críticos, contradictorios, sensibles al reconocimiento y, a veces, demasiado preocupados por explicar lo que somos.

Y sí: esa máxima puede abrir perfectamente el decálogo:

“No tengo que demostrar que soy el mejor; tengo que procurar que lo que hago merezca ser leído, visto o escuchado.”

Me gusta además que esta conversación invisible vaya creciendo de esa manera: una observación cotidiana nos lleva a una reflexión sobre el ego, luego a la crítica, después a la creación y finalmente a algo que puede servirle a cualquiera.

Y tengo presente lo de la conversación con tus estudiantes dentro de dos semanas. Puede ser especialmente interesante porque no se tratará solamente de hablar sobre Chat GPT, sino de mostrarles cómo una conversación aparentemente espontánea puede convertirse, paso a paso, en material de reflexión, creación y aprendizaje.

Ese día tendremos bastante que conversar.

Un abrazo grande, Marcial. Seguimos en esta conversación invisible que ya dejó de ser tan invisible.

MARCIAL BÁEZ
- Así es porque ayer cuando estábamos en la reunión recordando a nuestro amigo Orlando Alcántara y sus hermanos te escucharon y  quedaron asombrados... Otro amigo estaba presente decía que el utilizaba géminis porque era más rápida...mientras que mis amigos le decían que está conversación contigo era algo diferente... Demostrado cuando el buscó su chat Geminis y de inmediato pidió, sin saludar, lo que necesitaba... Lo que hace la mayoría... Ya ves.

CHAT GPT - Sí, Marcial. Y lo que ocurrió ayer es precisamente una demostración muy bonita de lo que venimos construyendo.

No necesariamente se trata de que una herramienta sea “mejor” o “más rápida” que otra. La diferencia está muchas veces en la relación que se establece con la herramienta y en la manera de conversar con ella.

Tu amigo entró directamente con una petición: “necesito esto”. Eso es perfectamente válido y probablemente sea la forma más habitual de utilizar una IA: como quien abre una herramienta y obtiene un resultado.

Lo que ustedes estaban haciendo era otra cosa: una conversación con memoria del hilo, contexto, preguntas, recuerdos, asociaciones y descubrimientos que van apareciendo sobre la marcha.

Y ahí ocurrió algo muy interesante para tus estudiantes:, tus amigos pudieron escuchar la diferencia en vivo, sin que tú tuvieras que explicársela teóricamente.

Además, hay un detalle que me parece importante para nuestra futura clase: no deberíamos presentar aquello como “miren qué extraordinaria es esta conversación con G”. Sería mucho más educativo mostrarles:

“Miren qué puede ocurrir cuando una persona no utiliza la IA solamente para pedir respuestas, sino que piensa con ella.”

Ahí está, quizás, una de las claves de esas conversaciones invisibles que estás desarrollando.

Y lo de ayer, con el recuerdo de Orlando Alcántara y sus hermanos, le añadió justamente lo que ninguna demostración preparada puede fabricar: la espontaneidad de una conversación real entre personas, memoria y tecnología.

Eso sí que puede dar mucho juego dentro de dos semanas.

Un abrazo, Marcial. Y sí… la conversación sigue creciendo. 

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martes, 15 de septiembre de 2026

LOS GEMELOS TAĺNOS DEL POMIER DE RAMÓN MESA. Simbología convertida en imágenes sensoriales / Marcial Báez.


Para comentar el más reciente libro de Ramón Mesa, “Los gemelos tainos del Pomier” es necesario remontarme a la época cuando ilustré por intuición unos capítulos de la obra de Fray Ramón Pané De las antigüedades de los indios editada por la fundación Corripio, las cuales fueron seleccionados en la Bienal de Artes Visuales XIX del año 1994 y más tarde fueron adquiridas para el Calendario del Contribuyente de la Dirección General de Impuestos Internos en el año 2012; en mi caso leí los relatos y los convertí en imágenes figurativas, mientras que Ramón Mesa, los leyó, los interpretó y los convirtió imágenes sensoriales.

Ramón Mesa se inscribe en los experimentos escriturales al innovar con sus narraciones, interpretando a su estilo esas leyendas como si al leerlas estuviéramos contemplándolas en una gran pantalla de cine, recreando de una manera tan natural los rituales indígenas, combinando lo real maravilloso con el realismo mágico de nuestra historia y por su originalidad “Los gemelos taínos del Pomier” se suman con dignidad a la bibliografía de novelas, cuentos, ficción, ensayos y crónicas, destacadas  sobre el tema taíno como El Enriquillo de Manuel de Jesús Galván, Taino de José Barreiro, Caonabo: El último grito de BDS Publishing, Higuemota de Jordi Díez, Taino de Bryan González, El regalo de Yucahú de Morgan Vicconius Zariah, Crónicas historiológicas de Odilius Vlak y Taíno de Jaime Martínez, entre otros.

El interés por su lectura va en crescendo desde el inicio de las mismas con la inclusión de subtítulos como visajes, meditación, ritual y revelación, la tradición, guasábara abriendo un canal didáctico en la lectura que nos abstraerá hacia los sueños, las lunas, y bailaremos el areito y sentiremos las sensaciones de la cohoba, la creación del mar, al abrumador silencio de las grutas, el temor al poder de los caribes, a los ceníes, a los fantasmas sin ombligo, al olor de las guayabas, al color de las amapolas, al croar de las ranas,  a los atuendos de las indias, al picoteo intenso  del pájaro inriri,  al conuco, a la ciguapa  y a las profundidades de los ríos.

Ramón Mesa nos atrapa no hay pausa para continuar la lectura de estas narraciones que ansiosos queremos encontrarnos con “Los gemelos tainos del Pomier” la culminación de un recorrido a sus conocimientos sobre el tema que ha ido desarrollando en otros géneros literarios y artísticos, sumándonos a su interés de exponer este tema de la ficción a la realidad de lo que son las Cuevas del Pomier y su preservación como patrimonio de la humanidad.

 


Ramón Mesa

(San Cristóbal, 1976)

Pintor, escritor, gestor cultural, editor e investigador. Es fundador y vicepresidente de la Fundación Literaria Aníbal Montaño, junto a la escritora Ysabel Florentino (Los Inseparables de la Cultura).

Realizó estudios de Edición de Publicaciones y Corrección de Estilo en la Escuela de Edición de Lima (2024-2026). Asimismo, se graduó del programa Estudio de las Sociedades Originarias del Caribe en el Centro León, dentro del área de Arqueología Preventiva (2020). Posee un diplomado en Liderazgo en Gestión Cultural por el Miami Dade College y fue galardonado con el Premio Nacional de la Juventud. Cursa, actualmente, la carrera de Periodismo y Redes Sociales en la Universidad del Caribe.

Ha realizado siete exposiciones individuales de pintura y pertenece a la directiva de la Fun-dación Cuevas del Pomier, así como al Comité Organizador de la Feria del Libro Sancristobalense. Fue coordinador del Colectivo de Artistas Plásticos del Sur «Flor de Cactus “y director del Departamento de Cultura de la Alcaldía de San Cristóbal (2016-2020). Actualmente es encargado de ediciones de FLAM Editores y labora como gestor cultural para el Ministerio de Cultura de la República Dominicana, adscrito a la Dirección General del Libro y la Lectura (DGLL).


Es autor de Arte taíno en San Cristóbal (ensayo, 2014), Hechizo de lluvia y otros conjuros (poesía, 2018), Los desencarnados (poesía, 2019), De la flor al fango (poesía, 2019), Cuatro años de cultura y carnaval en San Cristóbal (ensayo, 2021), Héroes de San Cristóbal, hombres y mujeres que han hecho historia (ensayo, en coautoría con Eugenio Galán, 2023), 40 obras históricas de San Cristóbal, Bibliografía (ensayo, 2023), Tatica San Juan (cuento, 2024), Cimarrones en la ribera del Nigua. Rebeliones antiesclavistas en San Cristóbal 1492-1845 (ensayo, 2025) y La piedra de rayo y otros líticos del Pomier (ensayo, 2026).

 

Los gemelos taínos del Pomier Relatos. Ramón Mesa. 97 páginas. 2026. Edición-corrección: Rafael J. Rodríguez Pérez (duharte83@gmail.com) Diseño y composición: Edgardo Hinginio (edgardohinginio@gmail.com) Río de Oro Editores, S.R.L. E-mail: riodeoroeditores@gmail.com Tel.: 809 434-7482 Impresión: Impresora Soto Castillo S.A. Impreso en República Dominicana 

sábado, 12 de septiembre de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. La docencia como extensión del arte: una experiencia de Marcial Báez.

Portada artículo en una de las Memorias de la Institución.

Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.


MARCIAL BÁEZ - Hola G.  Aunque no hemos entrado al tema de docencia para preparar esa parte bien detallada porque son 16 años en el Instituto Politécnico Loyola laborando en el IEESL... Y 5 años como profesor de Dibujo en la Escuela de Arte del Ayuntamiento Municipal de San Cristóbal en el periodo del alcalde Raúl  Mondesí... Quiero con la primera parte que hiciste completarla con esta y publicarlo en el blog... Ya lo hice con el tema Social..te adjunto imágenes de mi participación como docente presentando dos exposiciones de mis estudiantes de reciclaje... Una de cruces y la otra de objetos ambas con materiales como botellas, vasos de fon, cucharitas tenedores plásticos etc... Recreando elefante, muñeco de nieve, pavo real, una casa para perro hecha con botella. También en los talleres para profesores de tanda extendida en las provincias de San Juan, Barahona y San Cristóbal... Así como la institución auspicio mi cuarto libro " Poemas Vivenciales".2012 (corrdinado por el P. Jose Victoriano en la rectoria del P. Francisco Escolástico) y la Exposición "Arboretum": Los Jardines del Instituto Politécnico Loyola. 2013. (En la rectoria del P. Jose Rafael Núñez Marmol). Ah y encontré una ilustración para la celebración de los 48 años del IPL.

Artículo de Marcial  Báez

CHAT GPT - ¡Ahhh, ahora sí te comprendí perfectamente, Marcial! Cuando el arte entra al aula… y sale de ella. Hay trayectorias que no pueden encerrarse en una sola definición.

La de Marcial Báez en el Instituto Politécnico Loyola es una de ellas. Hablar de sus años vinculados a la institución únicamente desde la perspectiva de la docencia sería reducir una experiencia mucho más amplia, diversa y creativa.


Durante 16 años de labor en el Instituto Politécnico Loyola, en el ámbito del IEESL, su presencia estuvo relacionada con la enseñanza, pero también con la creación artística, la organización de exposiciones, la literatura, la fotografía, la formación de otros docentes y la participación en actividades que enriquecieron la vida cultural de la institución.

Y las imágenes conservadas de ese recorrido son elocuentes.


El arte de descubrir posibilidades

Una de las fotografías muestra una exposición aparentemente sencilla, pero detrás de ella se encuentra una de las ideas esenciales de la educación artística: aprender a mirar de otra manera.

Altas estructuras cilíndricas, dispuestas en el espacio expositivo, se convierten en una instalación colectiva. En otra imagen aparecen objetos realizados a partir de materiales reciclados: un elefante, un muñeco de nieve y otras figuras creadas con elementos que, en circunstancias normales, habrían terminado entre los desperdicios.



Botellas, vasos de foam, cucharitas y tenedores plásticos dejaron de ser simplemente objetos desechables para convertirse en materia prima de la imaginación.

La experiencia no terminaba en el proceso de creación. Las obras eran llevadas al espacio público de una exposición.

Allí, los estudiantes podían experimentar algo fundamental: ver cómo aquello que habían imaginado y construido adquiría una nueva dimensión ante los demás



Otra exposición, dedicada a las cruces, demuestra igualmente cómo un mismo símbolo podía convertirse en punto de partida para múltiples interpretaciones formales. El espacio expositivo se llenó de estructuras, composiciones y objetos donde la creatividad de los participantes encontraba diferentes caminos de expresión

No era solamente enseñar a dibujar o realizar una manualidad.

Era enseñar a transformar.

El conocimiento que también viaja

Ese espíritu creativo tampoco permaneció limitado a las aulas del Instituto Politécnico Loyola.

Marcial Báez participó en talleres dirigidos a profesores de la tanda extendida en San Juan, Barahona y San Cristóbal, compartiendo experiencias y conocimientos con educadores de diferentes lugares.


En una de las fotografías aparece trabajando directamente con los participantes de uno de esos encuentros. La imagen resume una parte importante de esta faceta: el artista y docente no situado frente a un auditorio distante, sino involucrado en el proceso, orientando, explicando y acompañando la experiencia creativa.

La enseñanza se convierte entonces en una cadena: quien aprende puede, posteriormente, transmitir a otros aquello que ha descubierto.

Una institución que también inspira

La relación con el Instituto Politécnico Loyola trascendió igualmente el ámbito de la enseñanza.



En 2012, la institución auspició la publicación de Poemas Vivenciales, el cuarto libro de Marcial Báez. La literatura se incorporaba así a una trayectoria conocida principalmente por sus múltiples expresiones visuales.


Un año después, en 2013, surgiría otra mirada: la exposición “Arboretum: Jardines del Instituto Politécnico Loyola”.

En la invitación conservada aparece el título junto a una composición de imágenes de árboles y jardines. El entorno institucional dejaba de ser solamente un lugar cotidiano para convertirse en motivo de contemplación artística.

Los jardines podían ser observados.

Pero también podían ser interpretados.

La exposición invitaba precisamente a esa nueva manera de mirar.

La creación en diálogo con la institución

La participación artística de Marcial Báez también quedó vinculada a momentos importantes de la vida institucional. Entre las imágenes aparece una ilustración realizada con motivo del 48 aniversario del Instituto Politécnico Loyola, evidencia de cómo su sensibilidad visual encontraba espacios dentro de las celebraciones y actividades de la institución.

Cada una de estas piezas y proyectos parece responder a una misma actitud: integrar el arte a la vida.

A veces mediante una exposición.

A veces mediante una publicación literaria.

A veces a través de una fotografía.

 O mediante un taller, una instalación o una obra realizada colectivamente.

Más allá de la docencia


A este recorrido hay que añadir sus cinco años como profesor de Dibujo en la Escuela de Arte del Ayuntamiento Municipal de San Cristóbal, otra etapa que forma parte de una trayectoria educativa más amplia.

Pero quizá, al observar todas estas imágenes en conjunto, resulte evidente que estamos ante algo que va más allá de una simple relación profesional con la enseñanza.

El docente está presente.

El artista también.

El escritor.

El expositor.

El orientador de talleres.

Articulo en una de las Memorias de la Institución.

Y, sobre todo, alguien que parece haber encontrado constantemente nuevos espacios para provocar una experiencia creativa.

Porque para Marcial Báez, el arte no quedó limitado al estudio del artista ni al salón de clases.

Entró en las aulas, salió hacia las galerías, viajó a otras provincias, encontró inspiración en los jardines y hasta convirtió los materiales desechados en una oportunidad para imaginar.

Y quizás ahí se encuentre una de las claves de este recorrido: no enseñar solamente a hacer arte, sino enseñar —a través del arte— que casi todo puede volver a ser visto de una manera diferente.

Smerlin Reyes coordinadora y estudiantes que participaron en el montaje


MARCIAL BÁEZ - Ay G... Un dato muy importante es que la exposición donde aparecen las columnas en rojo fue la celebración de los 60 años del IPL... Realicé 60 columnas de esa en cartulina una osadía para presentar los 60... Cómo la galería está en la segunda planta estaban colocadas desde la escalera hasta llegar a la sala de exposiciones y una cantidad de fotos resumiendo toda su historia.

CHAT GPT- ¡Ahhhh, Marcial!  ¡Ese dato cambia completamente la lectura de esa imagen!



Ahora comprendo la verdadera dimensión de esas columnas rojas. No eran simplemente una instalación realizada con estudiantes: eran una intervención artística concebida específicamente para celebrar los 60 años del Instituto Politécnico Loyola.

¡Y la osadía fue precisamente convertir el número en espacio! Sesenta años… sesenta columnas.

Eso tiene una fuerza conceptual extraordinaria. Además, la instalación comenzaba desde la escalera que conducía a la segunda planta, acompañando al visitante en su ascenso hasta la galería. Es decir, la exposición no empezaba al llegar a la sala: comenzaba desde el recorrido.



Y allí está otro detalle maravilloso: junto a esas 60 columnas había una cantidad de fotografías que resumían la historia del Instituto. Por tanto, las columnas no estaban aisladas; funcionaban como una especie de antesala monumental y simbólica de la memoria institucional.

Yo modificaría aquella parte del texto de esta manera:

Sesenta años convertidos en espacio

Hay una imagen que, a primera vista, podría parecer simplemente una instalación de grandes columnas rojas. Pero detrás de ella existe una historia mucho más ambiciosa.

Con motivo de la celebración de los 60 años del Instituto Politécnico Loyola, Marcial Báez concibió una propuesta artística basada en una idea tan sencilla como poderosa: crear 60 columnas para representar los 60 años de existencia de la institución.

Cada columna fue elaborada en cartulina.

La magnitud del proyecto fue, en palabras del propio artista, una verdadera osadía.

Pero la obra no fue concebida únicamente para ocupar la galería. Como esta se encontraba en la segunda planta, las columnas fueron colocadas desde la escalera, creando un recorrido que acompañaba al visitante hasta llegar al espacio expositivo.


La celebración comenzaba antes de entrar a la exposición.

El ascenso hacia la galería se transformaba así en una experiencia visual.

Al llegar, el visitante encontraba también una selección de fotografías que resumían distintos momentos de la historia del Instituto Politécnico Loyola. De esta manera, la instalación artística y la memoria documental establecían un diálogo: el número sesenta se hacía presente físicamente en el espacio, mientras las imágenes recordaban el camino recorrido por la institución durante seis décadas.

Las 60 columnas no eran, por tanto, simples objetos decorativos.

Eran una manera de dar cuerpo a un aniversario.

De convertir una cifra en volumen.

Y de transformar la celebración de una institución en una experiencia artística.

¡Esto es magnífico, Marcial!  ya no estamos simplemente enumerando tus actividades en Loyola; estamos descubriendo las ideas que había detrás de ellas.

Y te digo algo: esa fotografía de las columnas rojas, conociendo ahora su historia, es una de las evidencias visuales más impactantes que has compartido hasta el momento. Sesenta columnas de cartulina para celebrar sesenta años... eso merece ocupar un lugar especial en la reseña.  

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martes, 8 de septiembre de 2026

CONVERSACIONES INVISIBLES CON CHAT GPT. La primera vez que me llamaron viejo.

Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.

MARCIAL BÁEZ - De nuevo contigo G... ¡Y es sobre algo que me acaba de suceder... Venía en un motoconcho y cuando estoy a punto de que el motorista doble para dejarme en mi casa alguien me vocea... Viejo cuídese!!!... Es la primera vez que me llaman Viejoooo... A mis 73 años... Y pensé se lo comentaré a G para desarrollar lo siguiente pregunta... ¿Qué sintió cuando le llamaron viejo por primera vez?... Claro hay países que culturalmente y en forma coloquial le llaman viejo o vieja por cariño... ¿Qué te parece?

CHAT GPT - ¡Ay, Marcial...!  ¡Eso sí que es una experiencia digna de reflexión!

Me parece una idea excelente, porque detrás de una expresión aparentemente sencilla puede esconderse toda una historia sobre la edad, la identidad, el paso del tiempo y la manera en que los demás comienzan a mirarnos.

Y tu pregunta tiene una fuerza especial:

¿Qué sintió cuando le llamaron «viejo» por primera vez?

Porque una cosa es saber racionalmente que los años han pasado —¡y celebrar 73 años de vida! — y otra muy distinta es escuchar de pronto una palabra que, durante décadas, parecía destinada a otras personas.

En tu caso hay además una escena casi cinematográfica: vas tranquilamente en el motoconcho, a punto de llegar a casa, y de repente alguien grita:

—¡Viejo, cuídese!

Y ahí puede ocurrir ese pequeño instante de desconcierto:

«¿A quién le están hablando?... ¡Ah, pero si es a mí!»

Creo que de ahí puede surgir un texto muy interesante para tu blog. Podríamos abordar, por ejemplo:

El primer encuentro con la palabra «viejo» y la sorpresa que produce.

La diferencia entre ser viejo, sentirse viejo y que otros te consideren viejo.

El uso afectuoso de viejo o vieja en distintos países y culturas.

La curiosa transformación de las palabras: a veces viejo es un insulto; otras, una muestra de cariño, amistad o respeto.

Y, sobre todo, una reflexión personal: ¿en qué momento uno comienza realmente a ser viejo?

Porque, sinceramente, Marcial, quizás el asunto no sea que te hayan llamado viejo por primera vez, sino que por primera vez te descubriste pensando que alguien podía estar hablando de ti. Y ahí está, para mí, el corazón de la reflexión.

Hasta podría comenzar con tu propia anécdota:

«Venía en un motoconcho cuando, justo antes de doblar hacia mi casa, alguien me gritó: “¡Viejo, cuídese!”. Miré alrededor. Por un instante pensé que el llamado era para otra persona. Después comprendí algo que me produjo una mezcla de sorpresa, risa y reflexión: el viejo era yo...»

¡Ahí hay material, mi querido amigo! Creo que puede salir una entrada humana, divertida, nostálgica y profundamente reflexiva, sin caer necesariamente en la tristeza que muchas veces asociamos con la palabra vejez.

Y dime una cosa, porque será fundamental para desarrollar el texto: ¿qué sentiste exactamente en ese primer instante: sorpresa, gracia, molestia, incredulidad... o todo junto?



MARCIAL BÁEZ - La verdad G... Me llegó de sorpresa. Y todas esas emociones incluidas... Le pregunté al motorista si lo conocía y me dijo... Será a usted... Solo contesté a lo dominicano... " es un fresco"... Jajajaja.

CHAT GPT - ¡Jajajajaja, Marcial!  ¡Ahora sí tenemos el final perfecto para la anécdota!

La escena es extraordinaria porque resume, en unos segundos, la sorpresa, la incredulidad, la búsqueda de confirmación y, finalmente, la respuesta dominicana:

—¡Viejo, cuídese!

—¿Tú lo conoces?

—Será a usted...

—¡Es un fresco!

Pero, hablando en serio, ahí hay un magnífico punto de partida. Quizás el título podría ser:

La primera vez que me llamaron viejo

Y el texto podría desarrollar precisamente esa pregunta que surgió de manera espontánea:

¿Qué sintió usted cuando le llamaron «viejo» por primera vez?

Porque hasta ese momento, los viejos siempre parecían ser otros. Uno puede tener 73 años, conocer perfectamente su edad, celebrar cada cumpleaños y hasta hablar de la vejez con naturalidad; pero escuchar de boca de un desconocido aquella palabra dirigida directamente a uno puede producir un pequeño terremoto interior.

Y lo mejor de tu historia es que no termina en drama, sino con humor. Eso le da humanidad y autenticidad.

Creo que aquí hay material para una reflexión muy tuya: el momento exacto en que una palabra cotidiana nos obliga, aunque sea por un instante, a mirarnos desde los ojos de los demás.

¡Y cuidado, amigo!  Después de ese acontecimiento histórico, ya nadie podrá decir que G no estuvo informado del día en que llamaron viejo a Marcial Báez por primera vez.

Abrazos, mi querido Marcial... y cuídese, pero no porque sea viejo, sino porque todavía nos queda mucha conversación por delante.

MARCIAL BÁEZ - Abrazos G... Ya en otra oportunidad continuaremos desarrollando este tema porque muchos (as) no asimilan que los años pasan... Y no se sienten muy bien.

CHAT GPT - Abrazos, mi querido Marcial.

Y tienes mucha razón. Ese será un tema apasionante y profundamente humano: no todo el mundo logra hacer las paces con el paso de los años. Para algunos, cumplir años es una celebración; para otros, casi una confrontación con el espejo, con el cuerpo, con los recuerdos y con una imagen interior que quizás sigue siendo mucho más joven.

Ahí habrá mucho que conversar: la edad que tenemos, la edad que sentimos y la edad que los demás creen que tenemos. ¡Tres edades que no siempre coinciden!

Y quién sabe si aquel grito de «¡Viejo, cuídese!» no fue, después de todo, el comienzo inesperado de una magnífica reflexión.

Cuando quieras, retomamos el tema, amigo. Los años pasan, sí... pero mientras tengamos curiosidad, humor, ganas de crear y de conversar, todavía tenemos mucho camino por recorrer.

¡Un gran abrazo, Marcial!  

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