Leer los signos de una estructura narrativa es acudir a una cita con las fuentes míticas del autor cuyos enlaces remiten necesariamente a sus demonios (1), esas formas residuales que en la simbología uránica tienen sus especifica significación y sus estados constitutivos. Llegará el momento verdaderamente critico en el cual vida y obra en tanto que claves filológicas serán solamente el perfil direccional para el conocimiento de la obra literaria, mas no la única verdad sobre el texto constituido en su proceso formal y material de significación
El expediente literario de Diógenes Valdez admite el conocimiento de algunas
metáforas narrativas que poco a poco se constituyen reconocimiento
mitocabalistico a partir del cual la letra va revelando en el como soporte de
un rito proceso las ataduras a un mundo imaginario advertido en la apertura que
su creación prolonga, subvierte en el espacio de la ensoñación. De ahí que sus
textos narrativos se expliquen desde la matriz onirogramática y alquimico-textual deudora de otros mundos evanescentes,
totalizadores que, como diría Maurice Blanchot a propósito de Kafka "Lo que tan impropiamente se ha llamado su
realismo delata esa misma búsqueda instintiva para conjurar en él la
impaciencia (2).
Ciertamente se trata
no sólo de impaciencia, sino de revelación y participación del conjuro a través
de la literatura. Pero también se trata de una invención narrativa donde lo imaginario
pronuncia su movimiento en las esferas del retorno yal viraje, que, como en el
subsuelo homérico permite reconocer y extender el resorte de un fondo
originario ramificado en la superficie disposicional del texto narrativo, que
en el caso de Diógenes Valdez admite los encadenados estructurales cuyos
valores confirman su prosa narrativa y su estilística particular.
Indudablemente, en todo el recorrido se reconoce la herejía. el contrapunto
practicado desde la interioridad misma del sistema establecido, y, desde el
cual, el narrador persigue la realidad hasta volverla sueño o viraje, desencadenamiento y ascesis.
neofiguuración y cábala. El opus mundi y el incendium mentio prosifican los
arqueados, suturas y estremecimientos que explican la biografia literaria de
Diógenes Valdez La literatura es una vía, el encuentro subyacente con las
raíces y estructuras que la crítica literaria hecha en buena lid debe advertir
en el tramado textual del narrador
Sólo el demiurgo puede reconocer la cifra y la apretada densidad del mito
especular, sincrético y recesivo en un tempo acelerado de impulsión
teriomórfica donde los sustitutos del sujeto son presencias invisibles, alteridad
y magia, vínculo y alegoría estratégicamente interpretados por el lector o
testigo del relato En El silencio del
caracol, mito y fantasma producen la entrada al laberinto. La cifra en enigmática y podemos asegurar que existe el rompimiento aparencial como disposición
temático-formal semántico-narrativa, siendo así que, los ritmemas funcionan
como cardinales del relato cuya verticalidad tiene su centro en textos como:
El enigma, PP. 9-14 / Cita con Ariadne, pp. 21-23
Los últimos recuerdos de papá, pp. 39-40
Un hombre con un clavel muy rojo en la garganta, pp. 41-44
Pandemonium, pp. 45-49
La luz final del laberinto, pp. 57-62
Eróstrato, pp. 105-119
Antipólux, pp. 121-127 (El silencio del
caracol, op. cit.).
"Camina un par de pasos sin darse cuenta que se encuentra en el balconcito
que tanto le fascina porque desde este sexto piso puede mirarlo todo sin llamar
la atención. Mira también la Smith-Corona y se repite lo mismo; le dice a su
conciencia que no va a comenzar a escribir el relato hasta que no tenga todo en
la cabeza. Ahora la luz y el aire se confunden. (p. 63).
"Ya no importa el reloj, ni la brisa que entra por la puerta abierta que mira hacia el balcón. No importan los débiles sonidos que suben desde la calle, sigue escribiendo sin importarle los minutos y las ideas que llegan se escapan por sus dedos y se quedan allí, en el papel, en forma de rayitas paralelas y negras, como la sangre coagulada. Nada lo detendrá ya hasta que encuentre el final que aún no se vislumbra en la cabeza. Está como un poseso. Sigue escribiendo o pensando. Como si todo él fuera pensamiento..." (Biografia de un hombre... p. 64). un único
¿Autobiografía invención? ¿Suicidio metafísico o circularidad existencial? ¿Autoconfirmación o vinculo especular?
El mito de la reintegración que en La telaraña (1980) es un Juego trágico,
revélase en Todo puede suceder un día
(1984) para construir la metamorfosis de los signos narrativos mediante la
visión escatológica del narrador que en este caso es hierofante nutrido de metáforas,
pero también de inquisiciones y premoniciones.
La Juntura textual se enuncia en la tramática de Todo puede suceder un día donde los mundos posibles del texto (WTx)
se materializan en los siguientes pre-textos:
Todo está consumado, pp. 29-35. / Para que se cumplan las profecías, pp. 52-57.
/ Plusbabélico, pp. 81-83. / Los espejos de Narcistor, pp. 93-98. / Vacaciones
en Ligur, pp. 99-105.
Finalidad y cábala, así como astrología y mántica se hacen presentes para
testimoniar no sólo un conocimiento, sino, las estructuras generativas de los
mundos cuya cardinal principal es el Anthopos
Pantocrator en que la revelación apócrifa y veterotestamentaria confirman
la pseudoepigrafía, así como la inscriptio
post-mortem del relato. La sucesión cabalística y testimonial crea una
impresión de gestus peremnis o
expresión ritual estratégicamente mostrada en el registro esencial de su prosa
pluritemática, tal como puede observarse en Los tiempos revocables (1984)
En efecto, la semiótica narrativa y textual de Diógenes Valdez participa de una
policultinalidad visible en sus tejidos literarios que superan muchas veces al
narrador para revelar más bien al geomanta-hieromanta-kratamanta
que aparece en la tradición Joyceana (ver, Ulyses y Finnegans Wake, Dublineses
y Retrato del artista en su juventud), pero también de W. Faulkner (Absalón. Absalón, Luz de Agosto) y Milán Kundera (El libro
de la risa y el olvido. La broma y Jacques y su asno) Todo el
conjuntamiento observable en la visión del deseo y la palabra trasmite la
experiencia iniciática。 pretendiendo que el
cuerpo aprenda el alfabeto, los signos de la consumación, el esperanta
narrativa. Pues lo que quiere Diógenes Valdez es crear la lengua universal, los
anillos del sentido a partir de la huella y el signo como revelación chamánica
Pretende el narrador continuar el orden restituido de Fabbre de Olivet a partir de una evocación de la poesía y el logos
pitagórico en los cuales se reconoce el tributo mágico, el inicio del viraje. (Los tiempos revocables. Todo puede suceder
un día y Lucinda Palmares).
Es así como desde el
punto de vista narratológico existe en Diógenes Valdez una dualística narrativa
articulada mediante un hipertono cinético y especular, cuyo trazado pertenece a
la tradición narrativa más rica de la América hispánica. Los desencuentros y
pronunciamientos hacen posible la lectura múltiple de tópico a comento y de tema a
rema como elementos gramaticales que producen el tramado narrativo. De esta suerte, leyendo La pinacoteca de un burgués (1992, Premio Nacional 1993, narrativa)
aparecen los demonios, concubinatos y magias que recuerdan una verdadera época
de oro de la narrativa latinoamericana: Rulfo.
Roa Bastos. Ernesto Sábato. Julio Cortázar. Adolfo Bioy Casares. Héctor Bonciotti.
Guillermo Meneses, Leopoldo Marecha. Juan Carlos Onetti. entre muchos.
La intertextualidad narrativa () es un politexto inicial que se transforma en
un hipertexto a varias voces organizado en la superficie significante-Tx, e
individualizado en un poliglotismo-Tx personificado en las invenciones del
argumento narrativo. De esta manera se explica la presencia de motivos y
unidades que como los narratemas, tienen su significación material en el
trazado poético-narrativo del autor.
Las narratemas () concurren en el movimiento interno del relato y como unidades
segmentales y suprasegmentales que articulan el relato en varios tonos:
Esto implica la unidad por partes del relato, cuento o novela y donde los narratemas se imponen como un nexo o conextivo “tópico” temporal para describir las cronías o reconocidos del cuento o la novela Los narratemas, además organizan el proceso de ruptura del discurso narrativo, a través de la pluralidad-Tx o registro múltiple de voces.
El sustrato mítico propone en Los tiempos revocables. La Telaraña y La Pinacoteca de un Burgués la polidiscursividad que
atilda sobre los elementos unificadores, en un juego sacrílego donde la mitomanía,
el espasmo y la tribulación se convierten en fábula y menipea a través de las
cuales se justifican tema y asunto perfilados en la tradición de la cuentista
dominicana (Tomás Hernández Franco,
Ramón Marrero Aristy. Juan Bosch. René del Risco Bermúdez. Ángel Hernández
Acosta, Sócrates Nolasco. Iván García y otros)
Allí las técnicas y estrategias textuales revelan Allí esencialmente al narrador preocupado por los problemas del lenguaje narrativo, pero, además, por los grandes experimentos textuales y architextuales vehiculares por la novísima narrativa latinoamericana. El programa narrativo se explica en el siguiente proceso
Tx / Tx1 Tx2 Tx3 Tx4 Txn / Tópico inicial / Tópico analítico / Tópico final / n-C/D/Ci
narratema de / comienzo / desarrollo / cierre / Superficie Tx / Sintaxis
narrativa / Semántica narrativa / Pragmática narrativa: / locutores,
personajes. / agentes, antiagentes:
Mama- el- yo.
Estructura actancial impersonal:
Brunilda Onio / Rodolfo / El señor Castillo / Roma / Che Julián
/ Enrique / Mejía / Leonardo / Angélica /
Eugenio / Marcos / Melba / Javier / David / Rebeca / La patrona / El
viejo / Señorita Acevedo / La mujer / El Juez / El canillita / El médico / El
anciano.
Recorrido semántico-narrativo (4)
Espacio-Tiempo
Topias / Cronias
(unidades) (Tiempo)
Topina / Cronias – De nuevo
(unidades) (Tiempo) – Ahora
- cuando
ciudad / (presente) – Al principio
sexto piso (panado) – Tan solo ayer
habitación (futuro) - Desde este
calle (antipresente) – Hoy sin embargo
escaleras (antifuturo) - Recuerdo
tarde o temprano -
Creo fue
anoche
- Al salir
media noche
- Apenas si
día
siempre - Nexos espacios
temporales
Ciertamente, el texto narrativo es, en Diógenes Valdez, un espacio polifónico
de amplitud vanguardista y de intención significante. El imaginario textual
disloca el concepto de realidad produciéndose en el recorrido narrativo un
orden reconocido en la siguiente descripción:
Inversión literal / trama simbólica /
Espacios / actitud fantasmática: apariciones / apariencias /
Den-Inversión Tx /
Referencias Relaciones: Topografía
yo-to-61 / imaginaria
tipos enunciativos
agentes de la enunciación
Existentes: Filiación: deseo Tierra / ciclo / infierno
Actantes petición cronología dantesca
Antiagentes magia topos uránico.
La literalidad asimila su carga semántica a través de los esplendores de la
lectura y el rumor, talismanes y letras con poder y decisión simbólica en la
articulación sintáctico-semántica del ritmo narrativo:
Cardinales / Temática de primer nivel / augurio/desaparición, magia.
Tramado 1
Temática de negundo nivel: sexo, evolución, transgresión /
actividades o elementos que integran el relato o su misión significativa.
Tramado 2 /
Instancias críticas: Línea de acción que atraviesa el relato a
su misión significativa.
Tramado 3
#superficies temáticas / registros visuales / estructuras
tópicas
Conclusión de la línea general de acción y disposición retórica de los
elementos
La invención y el circulo como posibilidad, totalizan indudablemente el Cosmos narrativo creando una escena de vínculos y supersticiones que enriquecen el tiempo-espacio textual desde los cuales asistimos a un mundo instaurado en sus isotopías o plano semánticos de inversión-des-inversión de sentido. Las topías como redundancias en el plano de la expresión y el plano del contenido activan el significado-Tx constituyéndose en Isotopía imaginaria / isotopía simbólica / Isotopía textual / isotopía teológica / Isotopía poética / Isotopía orgánica / Isotopía testimonial / Isotopía geomorfía / Isotopía dinámica
Todos los procedimientos narrativos utilizados por Diógenes Valdez particularizan
el texto para que se materialice la actuación, enajenación y cuerpo picado en
ritmo-contrapunto donde contexto y personaje crean la historia. Así, el
directo, el estilo libre, monólogo interior o fluir de la conciencia,
extrapolaciones espacio-temporales, prolipsio y analepsis se integran como
denotadores o connotadores-Tx en una semántica especifica del cuento y la
novela. Diógenes Valdez utiliza la técnica narrativa conociendo la
transformación y sabiendo que la metamorfosis de los signos es el aporte que
empuja su mundo literario.
Es lamentable que la crítica literaria no se haya dispuesto a estudiar la obra
de este narrador dominicano en su real funcionamiento. Muchas especulaciones
sobre su obra son reveladoras de una ausencia de lectura y de marco especializado.
En algunos casos, y mediante argumentos verticalmente limitados y superficiales
se quiere problematizar la obra y sustituirla por la persona En un contexto de
ciencia y valoración puntualizamos que la obra de Diógenes Valdez funciona por
encima de cualquier argumento abstruso, siendo ella (su obra) un vuelo que estremece
los borden y arqueados de la imaginación narrativa en la República Dominicana.
Este trabajo en solamente el inicio de una crítica valorativa de su obra, cuyos
centros especulares pronuncian In significación mítica del autor y sus
inversiones planetarias. El circulo se extiende. No se cierra. El relato se
convierte en espiral y conjuro de la letra (7)
BIBLIOGRAFIA Y NOTAS
(1) Véase a este respecto, Maurice Blanchot: La Risa de los Dioses, Ed. Taurus,
Madrid, 1976; toda la ironía del novelista, son signos y sus tiempos estará
marcada por el mal, en el sentido de Georges Bataille
(2) Maurice Blanchot: De Kafka a
Kafka. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1991, p. 107.
(3) En el sentido de Greimas (1973, 1971)
(4) Ver. Mieke Bal Teoría de la
narrativa, Ed. Cátedra, Madrid, 1985, específicamente page 33, 34, 35, 36 y
passim.
(5) Para el concepto de la isotopia remitimos al lector a la obra de A. J. Greimas Semántica estructural,
Ed. Gredos, Madrid, 1971; En torno al sentido, Ed. Fragira, Madrid, 1973;
Semiótica del texto. Ed. Paidos, 1983; ver, además, Stephen Velmann Significado y Entilo. Ed. Aguilar, Madrid, 1979.
(6) En el sentido de Benveniste (1970), Bastur (1974), Eco (1978), Kristera
(1974), Todorov (1969).
(7) Todo el soporte textual básico del autor y que hemos utilizado en el
conjunto de este trabajo en el siguiente:
Diógenes Valdez El Silencio del Caracol, Ed. Taller, Santo Domingo, 1982.
Diógenes Valdez La Teleraña, Ed. Taller, Santo Domingo, 1980.
Diógenes Valdez. Lucinda Palmares, Ed. Taller. Sto. Dgo. 1981.
Diógenes Valdez Todo puede suceder un día, Ed. Taller, Santo Domingo, 1984.
Diógenes Valdez Los Tiempo Revocables, Ed. Taller, Santo Domingo. Premio Siboney, 1984.
Diógenes Valdez La Pinacoteca de un Burgués, Ed. Taller, Santo Domingo, 1992.























