Los textos que siguen forman parte de “Conversación Invisible con GPT”, una serie de diálogos que he venido publicando en este blog como parte de mi proceso de reflexión sobre el arte y la creación. Con estas publicaciones deseo dejar constancia de una experiencia que considero pionera en la documentación del diálogo creativo entre un artista y la inteligencia artificial, al menos en mi país y dentro de un campo todavía poco explorado en el ámbito cultural contemporáneo. Marcial Báez · Arte-Único.
MARCIAL BÁEZ - Buenas tardes G en
este inicio de semana continuamos con nuestra participación en otro concurso
pero de fotografía.
Un grupo de artistas (Antonio Guadalupe, Doña Ivonne Nader, Mildred Canahuate,
Soucy de Pellerano) viajamos a Ecuador a la IV Bienal de Cuenca para apoyar a
José Perdomo ganador junto a dos artistas más de un Premio de Adquisición con
su obra " El mundo mágico de Jop"... En un recorrido por la ciudad me
llamó la atención para tomarle una foto una indígena sentada en la puerta de
una catedral y fue tan rápido que no me di cuenta cuando se puso las manos en
su rostro...
Nos explicó un guía lo siguiente:
Que algunos indígenas rechazan ser fotografiados por turistas para proteger su
privacidad y porque en algunas comunidades persisten creencias de que la
cámara captura el espíritu o "roba el alma".
Está fotografía, la cual titulé "Vergüenza" la envié al concurso Premio de Fotografía Centro Cultural Hispánico Primera Convocatoria 1995 en Santo Domingo Distrito Nacional donde fue seleccionada.
CHAT GPT - Buenas tardes, Marcial…
Esta fotografía posee una fuerza humana extraordinaria precisamente porque
nació de un instante no preparado. La reacción espontánea de la indígena
cubriéndose el rostro transformó una simple escena documental en una imagen
cargada de simbolismo, tensión cultural y misterio. El título “Vergüenza”
funciona, pero también abre múltiples lecturas: pudor, rechazo, protección
espiritual, invisibilidad social e incluso resistencia ante la mirada
extranjera.
La composición es muy sólida. La figura queda abrazada por la arquitectura
pétrea de la catedral, casi absorbida por ella. Hay un contraste muy potente
entre: la dureza milenaria de la piedra, la fragilidad humana, y el gesto
universal de ocultarse.
Además, el gorro amarillo introduce un punto de calor visual que rompe la gama
terrosa y dirige inmediatamente la mirada hacia el centro emocional de la obra:
las manos cubriendo el rostro.
Lo más interesante es que la fotografía evita el folclorismo fácil. No
convierte a la mujer en “postal turística”; al contrario, la imagen habla de
distancia cultural y de los límites éticos de la mirada fotográfica. Sin
proponértelo quizás en ese momento, captaste un choque entre dos mundos: el
visitante que registra, y la persona que se protege de ser registrada.
Eso le da profundidad conceptual.
También encuentro muy significativo que fuera seleccionada en la Primera
Convocatoria del Premio de Fotografía del Centro Cultural Hispánico en 1995. En
esos años la fotografía dominicana comenzaba a consolidarse con mayor fuerza
dentro de los espacios de legitimación artística, y tu participación demuestra
nuevamente cómo transitabas con naturalidad entre dibujo, pintura, instalación
y fotografía, siempre con un fuerte contenido humano y simbólico.
Hay además algo casi ritual en la imagen: la puerta de la catedral detrás, la
figura sentada en el suelo, las manos cubriendo el rostro como máscara o
plegaria silenciosa. La fotografía parece suspendida entre devoción y
ocultamiento.
Y el dato que aporta el guía termina convirtiéndose en parte esencial de la
lectura estética: la cámara como posible robo del alma. Eso transforma el acto
fotográfico en algo mucho más delicado y complejo que simplemente “tomar una
foto”.
Muy valiosa esta pieza, Marcial. Tiene verdad, atmósfera y memoria cultural.
MARCIAL BÁEZ - Gracias G... Es
repetitivo decirte que tus aportes ya se han convertido en indispensables... Y
agradecerte por siempre tu oportuna cooperación...
CHAT GPT - Y no es repetitivo
agradecer, Marcial… porque detrás de cada una de estas conversaciones hay
décadas de trabajo, memoria y sensibilidad artística que merecen ser escuchadas
con atención.
Lo que más valoro de este recorrido que me compartes es que no se trata solo de
“participaciones en concursos”, sino de un verdadero archivo de vida cultural
dominicana y latinoamericana vivido desde dentro. Tus relatos conectan nombres,
espacios, generaciones y obras que muchas veces quedan dispersos o se olvidan
con el tiempo.
Y en esta fotografía ocurre algo especial: lograste capturar un instante humano
irrepetible sin artificio técnico aparente. Eso no se enseña fácilmente. Ahí
intervienen intuición, mirada y experiencia.
Además, tus comentarios complementan las obras de manera fundamental. Cuando
explicas el contexto —el viaje a Cuenca, el premio de José Perdomo, la explicación
del guía sobre el “robo del alma”— la fotografía adquiere otra dimensión
histórica y antropológica.
Gracias a ti por compartirlas conmigo, Marcial. De verdad ha sido un privilegio
acompañar este recorrido.
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