jueves, 20 de enero de 2022

DESCRIPCIÓN CALLE EL CONDE: NAVARIJOS DE FRANCISCO EUGENIO MOSCOSO PUELLO.

 



FRAGMENTO.

El Santo Domingo de Guzmán en que yo vine al mundo era una ciudad pobre, humilde y tranquila, donde se oían frecuentes toques de cornetas, se rezaba un poco y casi no se hacía nada.

Los habitantes eran sencillos, honestos y pundonorosos. Como único esparcimiento tenían sus fiestas de barrio y procesiones. Una o dos veces al año asistían a una corrida de toros, a un circo de maromas o iban al teatro.

De vez en cuando les molestaba la tropa abigarrada en la Fortaleza, los tres tiros de alarma y los frecuentes sitios de la ciudad. Pero los protegía su Policía, formada por vecinos conocidos, respetuosos y abnegados. Un cuerpo de Serenos les cuidaba el sueño y sus intereses en la noche, les anunciaba la hora, y por añadidura, les hacía saber el estado del cielo.

Pero su vecindario contaba con  una Escuela Normal, un Colegio San Luis Gonzaga, un Instituto Profesional, y por sus calles sucias, cubiertas de yerba, sin aceras y estrechas, llenas de perros y en las que no faltaban burros, caballos, chivos y cerdos realengos, se cruzaban el Padre Billini y Don Manuel de Jesús Galván, Don Eugenio María de Hostos, Don Emiliano Tejera y Don Félix María del Monte, Don José Gabriel García y Doña Salomé Ureña de Henríquez.

Y en el Palacio Arzobispal tenía a Monseñor Fernando Arturo de Meriño.

Los hombres de aquellos tiempos podían decir con orgullo: ¡Vaya una cosa por la otra!

La tienda que tuvo mi padre en la calle del Conde era una tienda mixta, como decían entonces. Además de las provisiones que no podían faltar: arroz, habichuelas banilejas, manteca de El Globo, mantequilla La Vaca- había allí toda clase de telas y artículos de fantasía. La mitad del aparador estaba surtida con prusianas francesas, poplines, bogotanas, muselinas, bastillita, listados, driles de todas clases y fuerte azul. También había cintas de todos los colores, botones de nácar y de huesos, hilo de coser, encajes, pañuelos de Madrás, tiras de hiladillos y perfumería. Un tramo estaba lleno de Agua de Florida de Lamman y Kemp y de Kananga del Japón y en los parales del aparador colgados de clavos, había docenas de tacitas para café y espejitos con tapas, que eran muy solicitados por los marchantes.

En la otra mitad del aparador era una botillería: cerveza de la T, licor de Resolio, anís asafalte, jinebra, ron, vinagre, aceite, y muchas cosas más.

El cajón se iba llenando de motas poco a poco. El peso no descansaba. Y a veces el papel de estraza en que ese envolvía las provisiones escaseaba.

Por la calle del Conde, sucia, asoleada, estrecha y polvorienta pasaba todo, desde Vidal Gallina, Pamparruá, Juanico el Loco y Mama Reina, hasta los próceres de la Independencia y de la Restauración, cuando los llevaba hasta el cementerio el gran Balandrán, con su enorme túbano en la boca, echándole el humo a la comitiva, para pasarlo por la puerta del Conde como era de rigor dispensándoles con esto, el único honor que hasta entonces se había otorgado a los que tenían la fortuna de morir en esta vieja ciudad de Santo Domingo de Guzmán.

Por la calle del Conde transitaban durante la mañana numerosos campesinos que llegaban de los alrededores de la ciudad: de Haina, de San Cristóbal, de La Venta, de los Minas, de Los Alcarrizos y de otros diferentes sitios que hoy se han convertido en ensanches de la ciudad.

Entraban estos campesinos por la Puerta del Conde, montados sobres sus bestias: caballos, burros, bueyes-caballos, luciendo grandes sombreros de canas, pañuelos Madrás atados a la cabeza o sujetos al cuello, cachimbos de barro o de tapitas, y a veces armados de revólveres, de cuchillos y machetes de cabo.

Eran estos campesinos, los compai y las comai de otros tiempos que recorrían la calle del Conde para vender sus productos y, luego  de realizar estas operaciones, visitaban las tiendas y pulperías para proveerse de lo indispensable para sus hogares situados del otro lado de las murallas.

Iban estos campesinos, blancos, negros, mulatos, de puerta en puerta, con sus bestias a rebiate, ofreciendo sus artículos: melao, cazabe, morros de boruga, miel de abejas, ajonjolí, funde, pulpa de tamarindo, cañafístula, jengibre, víveres de todas clases y frutas de la estación. Leña, cuba a, escobas y sus palos, macutos, sogas de majagua para sacar el agua de los pozos.

En la época de las lluvias, en la calle del Conde, como muchas otras calles de la ciudad se convertía en un lodazal. Las bestias que entraban a ella lo amontonaban y las aceras y hasta las fachadas de las casas se cubrían de manchas de barro rojo.

Y los grandes aguaceros la llenaban de basuras. El agua que descendía de los barrios altos, de San Miguel, de San Lázaro, de la cuesta del Vidrio, arrastraban toda clase de desperdicios que se detenían en las vías del tranvía que le servía de represa y allí se acumulaba de todo, bagazos de caña, petacas vacías de carbón, cascaras de plátanos y una infinidad de inmundicias.

Durante la seca era polvo lo que se encontraba en la calle. Un polvo fino, colorado, que cubría los mostradores, que ensuciaba las habitaciones y que se palpaba en todas partes donde se pasaba una mano limpia. Todos los días  tenían que dedicar un buen tiempo a la limpieza del establecimiento y en ocasiones les era menester cubrir algunos artículos para evitar que se empuercaran.

Las noches en la calle del Conde eran tristes. Des pues de las nueve la envolvía un silencio tan profundo y una soledad tan completa que Idelfonso Sánchez no pudo menos que tomar por un fantasma a Don Manuel Lebrón, una noche de 1880.

Las tiendas de la calle del Conde vendían muy poco en las tardes y casi nada en las primas noches. Pero como no había leyes de cierre los comerciantes cerraban sus establecimientos a la hora que mejor les convenía.

La calle del Conde, en el Navarijo, estaba formada por unas cuantas casitas modestas de una planta y de algunos bohíos.

Eran estas noches del Navarijo aburridas, monótonas. La guardia de la puerta del Conde, las animaban de vez en cuando con sus cantos, su güira y su tambora. Pero hacia días que permanecía callada porque el vecindario se había quejado. El Centinela se hizo eco de estas quejas, y el Gobierno prohibió estos Cantos.

Para mi padre era un evidente progreso el haber podido establecerse en una calle tan principal. Y no estaba equivocado.

NAVARIJO. Editora Montalvo. 22 de octubre de 1956. Ciudad Trujillo.

martes, 7 de diciembre de 2021

MEMORIAS DE SAN CRISTÓBAL / JOSÉ PIMENTEL MUÑOZ

 



Prólogo

Siempre he sostenido que la historia de los pueblos está conformada no solamente por los hechos de trascendencia nacional que se producen en su seno, sino también por los sucesos de menor importancia, las estampas y las anécdotas que se originan dentro de ellos.

Así las cosas, no se pretende que este libro Memoria de San Cristóbal constituya una historia propiamente dicha de esta comunidad - básicamente porque carece de la debida profundidad - sino que sea una recopilación de simples temas pueblerinos que bien merecen recordarse.

En una serie de obras publicadas en los últimos tiempos, existen ya señalamientos sustanciosos sobre San Cristóbal en los que se puede abrevar con bastante firmeza y mayor dimensión sobre el pasado del poblado.

Basta con citar dentro de ellos a Crónicas de San Cristóbal (de Ramón Puello Báez); Armas y poder: los húngaros y la Armería de San Cristóbal (de Domingo Lilón): San Cristóbal y su Historia (Alberto Despradel); La Hacienda Fundación (de Guaroa Ubiñas); Instituto Politécnico Loyola; cuarenta años de servicios (de José Luis Sáez) y Domingo Moreno Jiménez: el legado cultural de su obra en San Cristóbal (de Douglas Hasbún, Odalís Pérez y Gracita Barinas).

Cada uno toca aspectos puntuales y se convierte en parte importante de lo que puede llamarse el acervo histórico y cultural sancristobalense.

Con Memorias de San Cristóbal solo aspiramos a nutrir, desde otra óptica y exponiendo asuntos más ligeros, ese patrimonio que debe ser conocido por todos los que aman o tienen estrecha vinculación con esta población, jóvenes y viejos. 

El autor.



Memorias de San Cristóbal es, básicamente, una recopilación de artículos hechura de José Pimentel Muñoz, unos publicados en diferentes fechas en medios de prensa y otros de reciente producción.



Escritos sustanciosos de personalidades ligadas íntimamente a esa comunidad, complementa y enriquecen esta obra, que presenta un panorama multicolor, variado y ameno de San Cristóbal.

El libro, en su conjunto, confirma que la historia de los pueblos está conformada no solamente por los hechos de trascendencia nacional que se producen en su seno, sino también por los sucesos de menor importancia, las estampas y anécdotas que se registran en ellos.



JOSE PIMENTEL MUÑOZ nacido en San Cristóbal en 1950, es periodista desde 1965, lo que significa un ejercicio de más de medio siglo en el que se ha destacado como reportero, redactor y productor de reportajes en prensa escrita y radial y como relacionista público en entidades oficiales y privadas.

En los últimos tiempos ha mostrado inclinación por las biografías de personalidades destacadas, reglón dentro del cual lleva sete libros: 1) Abel González egregio y genial urólogo dominicano; 2) José Hazím el macorisano visionario; 3) Héctor Mateo inmortal de la cardiología; 4) Rafael Pichardo: cardiólogo, investigador y maestro, 5) Dr. Manuel Eduardo Valdez G: Inspirado en la luz; 6) Telesforo A. Isaac; vivencias de un pastor episcopal anglicano; 7) El logro de la perseverancia: Cristóbal Federico Gómez García-Godoy.

En las últimas tres décadas ha practicado intensamente el periodismo de salud y de turismo y en los años reciente coordina la actividad denominada la Cátedra de los Maestros, un especie de foro de exposición de vivencias de reputados profesionales. En este ramo ha celebrado los siguientes eventos: Cátedra de los Maestros del Periodismo (dos veces), Cátedra de los Maestros de la Cardiología (cuatro ocasiones), Cátedra de los Maestros de la Cirugía Laparoscópica y Cátedra de los Maestros de la Pediatría.

En lo que tiene que ver con San Cristóbal, su pueblo natal, José Pimentel Muñoz se ha hecho sentir como organizador del “Encuentro de Historias, recuerdos y anécdotas de San Cristóbal”, realizado dese 1995 en cuatro oportunidades en esa ciudad y nueve en Santo domingo. Es que, siguiendo una afición, se interesa en escarbar en los hechos históricos de su comunidad para sacar aristas puntiagudas escondidas y ponerlas de relieve.

josepimentelmuñoz@hotmail.com / Cel.809-945-1445.

lunes, 25 de octubre de 2021

EL ÉXITO CON DIOS EN TIEMPOS DE CRISIS. (Una visión cristiana universalista). / ORLANDO ALCÁNTARA.

 



 Prόlogo

 Lo que somos y lo que seremos es producto de nuestro pensamiento, y para tener pensamientos que nos conduzcan al tan esperado éxito hay que saber interpretar o vivir una vida sin confusión de pensamientos, para tren una actitud coherente y recta en la vida, que le permita a cada individuo visualizar el futuro de formó práctica.

 Esta obra permite a nuestros dilectos lectores obtener principios del éxito que le ayudaran a ser exitosos en las diferentes actividades que decidan emprender. Además aprenderán a ordenar pensamientos  de forma que podrán convertir en exitosos negocios o proyectos que antes le fueron infructuosos o inviables. Esta obra le enseñara a cazar fortuna material, del conocimiento o espiritual de por sorprendente y sin esfuerzo.

 Cuando el ser humano aprende a construir pensamientos positivos caracterizadas por la lógica, la fácil compresión y los beneficios colectivos es el primer paso para colocarse en el camino del éxito, el cual se abe ante sí, una vez visualizado como pista de fácil acceso a la cima del éxito, al comprender formas de pensar positivas, optimistas y perseverantes.

 Ademes esta obra le enseñara una visión o actitud ante la vida, porque se le prepara a  todo ser humano para la vida, una vida optimista, convencido de que gozara de vida eterna y lo que haga tiene sentido de eternidad, por lo que debe ser bueno y dejara de pensar en vida efímera y conflictiva. Conocerá que a salvación no está reservada para nos pocos, sino para todos, permitiéndole llenar su corazón de positivismo, librando su mente de pecados cometidos y empezando una labor con actitud creadora, requiriendo el apoyo del Creador de todo cuanto existe en el Universo. (Manuel V. Casilla).

 Fragmentos.



 Capítulo 1. LA SALVACION UNIVERSAL.

 Todos buscamos el éxito y en tiempos de crisis el éxito es un asunto de supervivencia. Para tener éxito verdadero debemos tener bien claro cuál es el plan de Dios.



 Capítulo 2. LA FE.

 En todo momento Dios debe ser nuestra fortaleza. Debemos poner nuestras mentes a pensar de modo positivo. Todo se resolverá. Tendremos éxito. El dinero vendar aunque a veces no sepamos de donde vendrá. Pero Dios proveerá para nuestras necesidades.



 Capítulo 3.  LA IDEA.

 Después de creer firmemente en la salvación universal de mantener viva nuestra fe en dios mediante Jesucristo, lo siguiente que necesitamos en tener una idea para conseguir el éxito cualquiera que sea nuestra circunstancia presente.



 Capítulo 4. EL PLAN.

 Parar hacer realidad la idea, necesitamos un plan, el cual es el mapa que os guía a través de varios pasos para conseguir el éxito.



 Capítulo 5. LAS METAS.

 Debemos tener metas concretas para la realización de dicho pan. Debemos escribir con toda claridad y precisión nuestras metas en una sola página.



 Capítulo 6. LA ACCION.

 Nada pasa sin acción. Para que la idea se materialice se debe actuar. Se debe llevar a cabo el plan y tener bien presentes las metas.



 Capítulo 7. LAS CITAS DEL ÉXITO.

 Debemos leer los versículos de la salvación universal en el Capítulo I y las siguientes Citas del Éxito por lo menos tres veces al día hasta memorizarlos y aplicarlos.



 Capítulo 8.  LA PERSEVERANCIA.

 Lo mismo debemos aplicar en nuestras vidas. Perseverancia siempre contra viento y marea. El éxito nos espera a la vuelta de la esquina.



 Capítulo 9. EL AMOR INCONDICIONAL.

 El Dios de la biblia es el Dios del Amor Incondicional que corrige y disciplina a los rebeldes y los rehabilita como en Hogar Crea.



 Capitulo 10. EL CRISTO INTERIOR.

 ¡Cristo vive! ¡Resucite en su interior! ¡Hágalo vivir dentro de usted! El éxito le espera y el mayor éxito es vivir en Cristo bajo el poder de su gracia salvadora.



 ORLANDO ALCANTARA (Orly),

(Santo domingo 1 de agosto de 1962-San Cristóbal, 18 de septiembre, 2011). Teólogo, escritor, traductor, crítico de arte y crítico literario, corrector de estilo, ajedrecista, inventor del juego modular “Resu-Jesús”. Profesor de inglés en el Instituto Dominico Americano y en The English Center. Autor de artículos de fondo en los principales periódicos del país. La enciclopedia libre de Internet “Wikipedia” lo incluyó como poeta y teólogo dominicano en el 2005, por sus aportes al pensamiento filosofo holandés Baruch Spinoza. Su trabajo literario le ha merecido premios y reconocimientos en el Instituto Politécnico Loyola, Universidad autónoma de Santo domingo, Sociedad Alianza Cibaeña, Casa de teatro, Cámara de Comercio y Producción de la Juventud, periódico “El Informador del sur”. Quinquenario “El Periódico” y el Programa TV “equilibrio”. Es autor de los libros “Por Nuestro bien” (2007, cuento, edición Rumbo sur, Ministerio de Cultura), “Metapoesía de mi” (La mirada laberíntica en el espejo meta-onírico del otro) Libro de ensayo y antología presentado en el Primer Congreso Mundial de Metapoesía en el 2003, donde también coordino la exposición pictórica 2Imagen lúdica: Primera exposición  Internacional de Arte Meta-Onírico” con la participación de 27 artistas plásticos de tres países. Su biografía en la obras “Antología de escritores sancristobalenses 1900-2000” (2001), en el “Diccionario Biográfico del Sur” (2014), de Juan B. Nina, y en Biografía del sur dominicano” (2018) del intelectual banilejo Ismael Díaz Melo.

FLAM EDITORES / Composición y cuidado de edición Ramón Mesa. Corrección de texto: Lcda. Isabel Florentino. Imagen de portada e ilustraciones: Lcdo. Marcial Báez. Diseño, Diagramación y arte final: Lcdo. Rene Arias. Contactos: 809-703-3812 / 809-961-6513.

CENTRO JAROWICH. Distribución. Tel. 809-528-0168 / Cel. 809-697-9060. E-mail: Cjsuperacion@gmail.com.



jueves, 19 de agosto de 2021

MARCIAL BÁEZ, UN ARTISTA EN CONTINUO PROCESO DE RENOVACIÓN (2007) / DIÓGENES VALDEZ.

 

De constantemente novedosa puede calificarse la pintura de Marcial Báez. Es un artista en continuo proceso de renovación. En ocasiones, el material no convencional que utiliza para plasmar sus inquietudes, es lo que resulta atrayente, él nunca es el mismo- lo hemos dicho antes- porque su temática varía de una exposición a otra, de una muestra pictórica a la siguiente.

Si en pintura es posible hablar de un “realismo mágico”, entonces las obras de este sobresaliente expositor de las artes plásticas dominicanas de hoy, tienen un lugar de preeminencia dentro de tal categorización. En alguna ocasión hube de referirme a él, como un artista cuya temática parecía tener un vigencia la sentencia griega del “panta re”, aquella  que nos habla del río heraclitiano que nos impide bañarnos dos veces en las mismas aguas de un rio. El “anta rio”, en términos más simples quiere decir que “todo fluye”. Así es la imaginación de Marcial Báez, fluyente, nunca igual a la anterior, ni parecida, y si se la compara con el símil de Heráclito, el espectador nunca podrá recrearse consecutivamente, dos veces frente a la misma temática.



Marcial Báez es también escritor. Tiene tres libros publicados (dos de poesías y uno de artículos periodísticos, lo que nos revela que él es un pintor que piensa, que nuca improvisa y que medita bien los pasos a dar antes de enfrentarse a la blancura inmaculada del bastidor.

Una sentencia muy socorrida, de procedencia desconocida reza que rodo ser humano con el discurrir del tiempo, “debe renovarse o morir”. En este indiscutible valor de las artes plásticas dominicanas esta sentencia parece tener cabida, pues en cada exposición que realiza, a través de sus obras nos invita a renovarnos para evitar que nos asalte esa “muerte simbólica”, que trae consigo el tedio, el aburrimiento y la mediocridad.

Hay algo que merece destacarse en Marcial Báez, y es que en los últimos tiempos su temática intenta rescatar del olvido las raíces étnicas del ser dominicano, hurgado en nuestros ancestros y, ora son las expresiones graficas del aborigen taino la sustancia temática de sus cuadros, ora el negro ancestral con su carga de atavismos, con sus costumbres y sus creencias mágico –religiosas.

 


martes, 4 de mayo de 2021

¿Y DESPUÉS DEL HOMBRE QUÉ? / Marcial Báez.


 


¿Y después del hombre que?
La lluvia a través del cristal.
Unos párpados caídos
Al pavimento sus interioridades confesarán.
Los peces en el fondo del mar.
Los deseos pasados
las olas en la orilla depositarán.
El infinito de unos sueños al despertar.
El aliento de unos besos
en la humedad matinal.
Las estrellas de la noche
sus luces verterán
a la cercanía del conocimiento
de la tierra que nos oyó clamar.
 
¿Y después del hombre qué?
Me asombraré si muero,
si detrás de aquellos muros,
continuará el vagar de estómagos en descenso.
La miseria que esparcen
unos ojos hambrientos
si detrás de esta espesura
permanecerá el tormento.
Esa idea que margina sin descanso
cada pliegue que se forma
cuando llega la insatisfacción
de mirarse
en la trayectoria de un espejo.
 
¿Y después del hombre qué?
Las manos se buscarán.
Los cuerpos se unirán
y en quejidos profundos
una vida renacerá.
Sobre la escalera de los sufrimientos
hacia la espera de la inseguridad
de un destino sin libertad.
Renacerá en la bruma
lo que desgarra por llegar
a la quietud
de un remanso verdadero
en la pendiente
de unos años con sabor a sal.
 
¿Y después del hombre qué?
Olvidaremos a los muertos.
volveremos a mendigar por tierras
arrastrados por el inclemente viento.
Almas recostadas en el vómito viajero.
Un frío metal se levanta
contra la unidad del hombre
y no encontrará salida
en esta multiplicidad de nervios.
 
¿Y después del hombre qué ?
Se levantará el grito
de los que se han mantenido acurrucados,
no importa la insistencia de la lluvia.
El desamparo,
el frío
y el viento,
se unirán paso a paso,
piedra a piedra
construirán un pensamiento al amanecer
en todo el universo.
Una multitud esperará
con una sonrisa en los labios,
con unos ojos brillosos,
con un rostro esperanzado.
Recibirán el goce
al descifrar el vuelo de un pájaro.
 
¿Y después del hombre qué?
Ascenderemos los cielos.
Se mostrará lo que no deseamos ver
lo que se esconde por dentro
envuelto en los tules del miedo.
No será lo que brilla,
ni el oráculo de Delfos,
ni la estrella matinal
en la que se forja
el horizonte de nuestro movimiento,
ni los ritos espirituales,
Belié Belcán,
Metri silí
y los Guedeces risueños
despertará a la noche
y en los números
se irán muchos esfuerzos.
 
¿Y después del hombre qué?
Aquella palabra que se escapa desnuda
en toda su virginidad
penetrará en cada tierra,
en cada puerto,
recorrerá los mares,
remontará los cielos,
en sus manos callosas florecerán los olivos
nos traerá las almas de los muertos,
nos lavará el agua que es rocío,
una luz en cada hueco.
Esa palabra llegara con la mañana.
Después de hombres seremos huesos,
seremos sexo en desahogo eterno,
seremos hambre que nos cale bien adentro,
seremos lágrimas en torrencial aguacero,
seremos viento en hedor latente.
Cuando abandonemos lo que hombre fue
se detendrá todo movimiento.
 
 
 
 

BELLAS ARTES (La Revue Francaise) / Ing. Emile de Boyre Moya.

 



El arte en la Republica Dominicana, especialmente en lo que respecta a la pintura, la escultura y las artes aplicadas, ha experimentado un sorprendente desarrollo durante los 25 años, como consecuencia del nuevo sentido de la vida insuflado en la conciencia del pueblo dominicano, en cinco décadas de paz y de superación individual y colectiva.

Hasta el 1930, solo esporádicas manifestaciones de diletantismo artístico apuntaron en el país, si admirables como frutos de loables empeños, incapaces de definir un ambiente de arte, en armonía con las grandes corrientes renovadoras que han vendo sacudiendo el espíritu del hombre contemporáneo; y, menos aún, de ser precursoras de una conciencia artística de característica universal.

Por un lado la escuela creada y organizada de acuerdo con las más avanzados precipicios pedagógicos, en lo que a la enseñanza de las artes se refiere;  y por otro, las orientadoras corrientes artísticas que hoy fecundan campos de renovación en el mundo civilizado y que ya han hecho del país tierra propicia para su frutecimiento, han transformado totalmente el pensar y el hacer de las nuevas generaciones dominicanas que hoy, gracias a tales influjos, encamina sus pasos hacia el logro de una ata expresión al través del arte.

Consecuencia de ello fue la sustitución del tradicionalismo novecentista europeo, prevaleciente, más o menos, hasta la fecha ya ubicada, con un arte pictórico y escultórico más en consonancia con el espíritu de la época, sin menospreciar la realidad local, sino, por el contrario, robusteciendo cada vez más nuestras vivas raíces dominicanistas.



Valores representativos de este movimiento de renovación artística los son: Darío Suro, remodelado en la escuela azteca, como consecuencia de sus estudios en México; José Gausachs, de la escuela catalana; José Fulop, prototipo en el país de la pintura abstracta; Mounia L. André, de concepciones místicas; José Velazanetti, pintor de nacionalidad  española, pero su formación dominicana, a quien se debe la introducción y florecimiento del muralismo en el país; y Jaime Colson, quien a su regreso de Europa, donde con anterioridad estructurό su personalidad dando a su obra hondo contenido humano, se incorpora a dicho movimiento con luz propia.

También se agrega a este movimiento, con fuertes alientos de renovación, otros pintores dominicanos de origen tradicionalista, pero apegados a la realidad dominicana, tales como Celeste Wos y Gil, Nidia Serra y Elsa Divanna, galardonados en distintas exposiciones bienales celebradas en Ciudad Trujillo.

Alrededor de los valores arriba indicados, verdaderamente influyentes en el movimiento de renovación y formación de la nueva generación de pintores dominicanos que, por otra parte, se inicia en la Escuela Nacional de Bellas Artes, fundada en el año 1942, es que la pintura dominicana del presente comienza a revelar sus primeras realizaciones dentro del amplio campo del arte pictórico moderno.

Dario Suro por ejemplo, fluye, en su medios de expresión, en Yoryi Morel, Clara Ledesma, Marianela Jiménez, Eligio Pichardo, Domingo Liz, Silvano Lora, no obstante diferir entres si la temática de sus obras; la influencia de José Gausachs se advierte en Gilberto Hernández Ortega, Noemí Mella, Mariano Eckert Canals y Luis José Álvarez; y José Vela Zanetti encuentra aprovechado seguidor en la pintura mural, que él ha llevado en el país a su máxima expresión, en Eligio Pichardo, que, con Clara Ledesma y Hernández Ortega, introducen en la pintura dominicana “el elemento humano con un máximo de cometido espiritual”.



Completan el panorama Antonio Prats Ventos, Antonio Toribio, Luis Martínez Richiez, Ana Francia Bonnet y Aida Roques, quienes también son destacados escultores de la nueva generación; y los pintores Paul Giudicelli. Luis José German del Monte y Gilberto Fernández Diez.

En la Escuela Nacional de Bellas Artes, centro gestor de promisores frutos, hoy bajo la dirección del pintor José Vela Zanetti, muralista ya de fama internacional, la juventud amante de la pintura y demás ramas de las artes plásticas prosigue en las faenas de su formación artística, con miras de aportar nuevos valores a la pintura dominicana, encaminada por rumbos de universalidad dado el notable influjo que en su desenvolvimiento han ejercido las más modernas corrientes pictóricas que hoy florecen en el mundo de la civilización y la cultura.

Ambas circunstancias, escuelas y corrientes pictóricas modernas, dirigidas hacia un mismo propósito de superación, han permitido, por otra parte, la presencia de los pintores dominicanos en exposiciones extrajeras internacionales en las cuales han conquistado honrosos triunfos, tales como los galardones obtenidos por Nidia Sierra, Clara Ledesma y Alma Delgado en la Exposición celebrada en Rio De Janeiro el 4 de julio de 1948, por Eligio Pichardo en la 1era Exposición Bienal Hispanoamericana de Artes Plásticas de Madrid, y, recientemente por José Vela Zanetti realizador de uno de los grandes murales del edificio de las Naciones Unidas, en New York, y ganador del gran premio de dibujo en la III Exposición Bienal Hispanoamericana que acaba de celebrarse en Barcelona España.

PALMA SOLA. OPRESION Y ESPERANZA. (Su Geografía Mítica y Social). 1991. Lusitania Martínez.

 


Fragmentos                                     


PRESENTACIÓN / Roberto Cassá.

Lusitania Martínez incursiona en un terreno que, hasta donde sé, normalmente ha sido tangencialmente abordado en República Dominicana desde el punto de vista del folklore. Pretende dar cuenta de las variadas facetas del movimiento social escenificado en torno a la aldea de Palma Sola, por multitudes de campesinos de nuestro lejano sur inmediatamente después dela muerte de Trujillo. En cualquier caso, aborda uno de los tantos temas oscuros de nuestra historia que, al involucrar a los oprimidos y explotados, han sido objeto de desprecio o, peor aún, de miradas falseadoras de intelectuales de raigambre trujillista.

Coincido con Lusitania en el sentido de que el descontento agrario debió haber sido expresión de la resistencia a los procesos crecientes de expansión capitalista, aun cuando, como ella lo pone de manifiesto, no condujera a la lucha por la tierra; episodio de Palma sola quedo evidenciado el rechazo a la modernización capitalista, plasmada en un auge de la impronta urbana, representada en San Juan de la Maguana y las Matas de Farfán.

LA resolución de la tarea implica, entre otras cosas, el conocimiento de los actores en escena. Desde ese ángulo, la investigación de Luisitania muestra múltiples características socio-culturales del campesinado de una región del país. Me parece que se hace factible sacar consecuencias directas del ingente esfuerzo intelectual realizado. Ella retrata una realidad que normalmente esta vedada  lo citadinos, y nos convoca a comprender su legalidad. Por ello, el objetivo que conllevo la investigación, en mi opinión, forma parte a cabalidad de las tareas que tiene por delante la historiografía socialista en nuestro país: conocer al pueblo en sus trayectorias, como entidad compleja y múltiple interactuante con los poderes que lo oprimen, explotan y alienan.



INTRODUCCION.

Palma sola fue un movimiento campesino religioso que se puede tipificar como mesiánico… No existe un estudio completo que integre los aspectos antropológicos, sociológicos, económicos e históricos.

En torno a Palma Sola y al movimiento de Liborio hay una visión de trasfondo revestida de inocultables prejuicios religiosos, clasistas, racistas y morales.

Analizaremos, pues, los efectos estranguladores de la acumulación originaria de capital y de la reproducción ampliada para la vida de los campesinos, que a causa de la penetración del capitalismo en el agro, desatan dramáticas procesos de proletarización y descampesinizacion. Es el cuadro que enmarca la situación de explotación del campesinado por la vía de mecanismos económicos y no económicos, produciendo la explotación o la desaparición de la unidad campesina, de sus tierras, su producción. Otra consecuencia es la perdida d sus valores culturales y, finalmente, la huida a la ciudad debido a la incapacidad de competir ventajosamente, dado el intercambio desigual con el capital en el mercado.

El suroeste y fundamentalmente San Juan, es, de las regiones dominicanas, la de más alto nivel de pensamiento mágico-religioso y con las más agudas condiciones de sub-desarrollo. San Juan, cercano a Haití, país más pobre de América Latina y también de intensa cultura mágico –religiosa, cuenta con una significativa tradición de protesta (el único caso en el país) que presenta dos movimientos mesiánicos, separados entre sí por una larga dictadura y los dos alrededor del mismo mito: Liborio como encarnación de Cristo. El primero, provocado en el contexto de la intervención yankee del 1916 y el segundo, en el contexto de la muerte de Trujillo y cerca de la gestación de una rebelión armada popular.

La zona donde está ubicada la provincia de San Juan de la Maguana se caracterizó durante la colonia por la persecución y discriminación de sus primitivos habitantes y luego, por la sublevación de indos y negros. Este hecho la presenta como una provincia poseedora de una peculiar memoria dominada o “violentada”, revelada como memoria histórica de protesta y de rebelión. Igualmente, una memoria con profunda cicatrices a causa de la persecución y muerte de Liborio y de muchos laboristas y de la acumulación originaria y capitalista efectuada por Trujillo en el lugar.

Fue Palma sola un movimiento de protesta social, mesiánico y de afirmar con cultural, con identidad grupal y permanencia. Sin dirección ni alianza, se quedó en la perspectiva revolucionaria de sus tres grandes objetivos: transformar el mundo y su sociedad; conseguir la igualdad con la desaparición y/o nivelación de las riquezas, y de recupere su identidad cultural. Estos objetivos interceptados por la metáfora religiosa, determinaron un tipo especial de protesta: la manifestación de la conciencia laborista fue espontanea aunque estable y no llego a revelarse como una ideología política que pudiera proponer demandas concretas correspondientes a sus objetivos religiosos. Los liboristas querían cambiar el mundo y su sociedad, pero no disponían de una alternativa factible que no fuera su terrenal y sagrado Milenio.

Las prácticas religiosas africanas parecen en Palma Sola como un elemento más de la religiosidad popular dominicana. Antes que la influencia de Haití, el país registra la de los negros africanos traídas aquí desde el siglo XV.

En las sociedades campesinas (basadas más o menos fuertemente en el parentesco y las familias ampliadas o extensas) surgen con relativa facilidad movimientos mesiánicos, ya que en ellas abundan mitos y leyendas necesarios parar la respuesta mesiánica.

Mucho más lo entenderíamos si manejamos la idea que para la época se produce no solamente un debilitamiento de la legitimidad del estado, sino también de la legitimidad de la iglesia católica formal, que termino por arrojar al grupo en la desesperanza total. Una situación propicia para abonar la fantasía del milenio.



CAPITULO I. Los movimientos campesinos y su potencial revolucionario. (El mesianismo rural).

CAPITULO II. Los factores históricos y estructurales. (Acercándonos a Palma Sola).

CAPITULO III. Análisis de un caso: Movimiento campesino en el paraje de Palma Sola del municipio de las Matas de Farfán provincia San Juan de la Maguana. (1961-1962).

EPÍLOGO. Un epílogo necesario.

APENDICE.

BIBLIOGRAFIA.

PALMA SOLA. OPRESIÓN Y ESPERANZA. (Su geografía mítica y social). Dra. Lusitania Martínez. Ediciones CEDEE.1991. 354 págs. Santo Domingo. República Dominicana.