El éxito se mide por la cantidad de intentos, los muchos fracasos y por el grado de satisfacción al alcanzarlo. Tal cual una hormiga cuando lleva el alimento a su morada cada día o la abeja al polinizar. Como cuando erupciona un volcán o cuando un remolino se convierte en huracán. El éxito no tiene principio ni final. El éxito empieza y no te das cuenta, los tropezones nos hacen los pies levantar, y cuando dejas de tropezar, largo y tendido será tu andar. Sueña, cree lo que te sueñas, ponlo en ejecución y no habrá barreras que se interpongan, como la distancia que separan al cielo y el mar. El éxito te corresponde por derecho inalienable de la existencia, te pertenece como el aire que respiras, como la brisa cuando te acaricia, como la sangre que recorre tus venas sin final. El éxito está en ti de forma natural, sólo hacen falta tres valores para complementar: disciplina, consistencia y perseverancia; lo demás por inercia divina a ti vendrá.
miércoles, 10 de junio de 2020
martes, 9 de junio de 2020
LA CARTA DEL LIBRO
En el transcurso de la reunión
del Comité de apoyo del año internacional del libro, que tuvo efecto en la
Biblioteca real de Bruselas, del 20 al 22 de octubre del año pasado, los
portavoces de las principales organizaciones internacionales, no
gubernamentales, que representaban a los profesionales del libro, aprobaron una
Carta del Libro.
(La vanguardia española, 22-IV-1972)
A
los traductores, que por su trabajo, contribuyen a la difusión de los libros
más allá de las barreras lingüísticas y constituyen un eslabón esencial, entre
el autor y el público más amplio. Dado que todos los países tienen el derecho
de expresar su personalidad cultural, salvaguardando así la diversidad
indispensable en la civilización, deben estimular a sus autores en su misión
creadora y favorecer, por medio de las traducciones, el conocimiento de las
riquezas literarias de otros países, incluyendo aquellos cuya lengua no este
muy difundida.
viernes, 5 de junio de 2020
BREVE RESEÑA HISTORICA DEL LICEO MUSICAL PABLO CLAUDIO (2017) / BARÓN LUÍS RODRÍGUEZ
Cuando el doctor
Galán me comisionó para el artículo con el tema del liceo musical Pablo Claudio me sentí más que honrado
y motivado, pues ha sido una actividad en la que he podido ahondar sobre datos
del mismo, y una oportunidad para tener a mano a conocimientos para que algunas
que otra información de este tipo, ya que 80 años es mucho tiempo, mucha
historia, datos, anécdotas etc. Para un artículo de dos páginas. Ya que abarca
una buena parte de nuestro devenir nacional; pero igual espero que aporte de forma positiva al conocimiento
de la escuela bellas artes de San Cristóbal.
Pablo Claudio Veloz
fue un músico dominicano nacido en 1855 en Santo Domingo. Desde pequeño mostró
excelentes cualidades musicales, a los 12 años dominaba varios instrumentos
pero su preferido era el bombardino (Inst. de viento). Escribió más que
cualquier músico de época: valses, mazurcas, ``romanzas y sus danzas
dominicanas``, su actividad musical al desarrollo principalmente como director
de bandas municipales, donde fue Director/ Profesor/ Compositor de las bandas
de Montecristi, Santiago, Santo Domingo, Samaná y Azua (Lugar donde fue muy
estimado). Fue el primer dominicano en tratar el género musical artístico y
prueba de ello son sus `` intentos`` de óperas como: María de Cuellar y América. A finales del siglo XIX y principios
del XX y durante la primera ocupación norteamericana era considerado como uno
de los principales músicos del país con renombre en el exterior, y hay que
instruyamos en la escuela fundada por Trujillo bajo licencia de la Secretaría
de Educación el 9 de enero del 1939
llevaba el nombre del Liceo Musical Pablo Claudio cuando se trasladó al local
de la Avenida Libertad en 1949. La escuela comenzó a funcionar en la calle
Padre Ayala No. 75 su primer Director fue el músico profesional Pablo R. Campos
y un grupo de profesores compuesto por distinguidos músicos que habían sido
traído a residir en San Cristóbal para desarrollar la labor artística con el
nivel que el dictador quería para el pueblo: entre ellos Don Ramón Díaz
(Senior), Anailadia Campos (Esposa de Don Pablo), Luis Alberti y Muchos otros
que eran miembros de la recién fundada Sinfónica Nacional (1941). El liceo fue trasladado
en el 1946 a otro local de la Padre Ayala No.166 y después funcionó en el 1948
en la calle Constitución No.92 (Actual Hotel Constitución frente al Casino)
hasta su traslado en el edificio actual el 16 de agosto del 1949, cuya
inauguración fue todo un evento nacional.
El edificio que es
orgullo Sancristobalense fue obra del afamado arquitecto Henry Gazon (Artífice de las mayorías de las edificaciones de esas
épocas), construido con los mejores estándares cosa que podemos apreciar en la
actualidad. El edificio consta con una base central (duodecagonal ), con 2
anexos rectangulares simétrico en los 2 niveles y el centro lo ocupa un teatro
con capacidad de 640 personas, está dotado de una acústica resonante que aun
hoy en día asombra. Las aéreas restantes albergan 3 aulas por ala que suman 12
en total. Los Trabajos de decoración y escultura estuvieron a cargo de Federico
Villanueva. Las esculturas que aún podemos ver hoy en el frente del edificio y
en una columna que está en el aérea verde (El busto de Santa Cecilia).
Por el Liceo
Musical Pablo Claudio desfilaron desde sus inicios profesores de la talla de:
Manuel Simón, Manuel Rueda, Pedro Pérez, Ramón Díaz (Junior), Feliciano Ariz
Bueso entre otros, luego después de la década de los 60; Solange Pereyra (Piano), Miguel Mella (Pintura), Don Juan
Javier (Lectura Musical). Este Centro Artístico contribuyó de manera
excepcional al desarrollo musical y
cultural de san Cristóbal, donde se hizo posible la formación de la primera y
la segunda generación de profesionales de música y pintura. Que tuvo su época
de más brillantes en la segunda mitad de la década de los 50 y debemos resalta
la inmensa labor del músico como: Don Ramón Díaz (Sénior) y Don Luis Alberti en
cuyos hombros le recayó la formación de nuestros primeros músicos y artistas. Y
así como la fundación de la orquesta de cuerda de la escuela que muchos
ancianos recuerdan hoy, también la creación de la banda municipal y el coro del
Liceo. También debemos reseñar la educación de la escuela de danza Folklórica y
el Ballet Folklórico del Liceo por el profesor sancristobalense Fradique
Lizardo en 1958, también funcionó en el liceo el Instituto de la poesía Ozvaldo
Bazil que dirigió el poeta Domingo Moreno, y la escuela de pintura dirigida por
Pedro de los Santos, de esa época se formaron músicos profesionales que todavía
hoy contribuyen a la formación artística de la juventud de san Cristóbal como
son: la profesora Solange Pereyra B. , Félix Castillo Lachapelle y luego en
década posteriores Hipólito Javier (Violinista cuya trayectoria todos
conocemos) Laura Velázquez (Piano),
Barón Luis Rodríguez (quien escribe) Edwin Ramírez, Luis Alberto Peña y muchos otros más. Y los pintores de la
talla de: Dionisio Blanco, Marcial Báez, José Pelletier, Manuel Cisnero y
Francisco Tiburcio entre Otros.
A continuación
publicamos una foto histórica de la orquesta de cámara del liceo.
Esta foto es un
recuerdo del último concierto de la Orquesta de Cámara Dic/1961.
En superior de Izquierda a Derecha: Don Lolo Javier, Luis
Alberti, Efraín Corona, Gregorio Rivas, Manuel Vázquez, Aris Bueso, (Hijo
Manolo Pérez).
En Inferior: Juan Muñoz Santos, Ramona Rivas, Feliz
Castillo L., Mercedes Peguero y Sodrache Montalvo.
El Liceo también contó con un coro fundado por su Director Don Luis Alberti que era considerado el 2do en el país después del Coro Nacional, integrado por: las hermanas Fernández, Rafael campos, Solange Pereyra y muchos sancristobalenses más.
En buena hora esperamos todos los sancristobalenses nuestra escuela de Bellas Artes pues aunque actualmente existen algunas Academia de Artes hace mucha falta una escuela de esa envergadura para satisfacer la educación artística de una población tan numerosa como la de nuestra ciudad.
miércoles, 3 de junio de 2020
EL CREDO DE SAN CRISTÓBAL / ORLANDO ALCÁNTARA FERNÁNDEZ
Creo en Wateryén y en el pueblo de San Cristóbal. Amén.
sábado, 30 de mayo de 2020
REALISMO Y POESÍA: LAS FORMAS PICTÓRICAS DE MARCIAL BÁEZ / ODALÍS G. PÉREZ
La mirada del pintor no se detiene. Avanza y con su mano, las formas naturales adquieren su tamaño, su estabilidad en el marco de la visión realista. Ante el ser de la tierra y sus presencias materializadas, el pintor organiza poco a poco su mundo imaginario. El cuadro muestra los arquetipos terrestres, el ritmo de una existencia local en su máximo abandono en franca soledad y vituperio. Los acordes de un tiempo musical abarcan la visión formal mediante el ritmo de imagen individualizado en aquellas formas terrestres; antropología poética y recorrido de una visión donde la tradicionalidad es la estructura cualitativa que persiste en el relato visual que no se forma solamente en la técnica o en los materiales, sino, en el milagro de estos arquetipos; símbolos realistas que evocan el despertar mediante mitos nocturnos y diurnos. No sofocada por la aglomeración de signos-objetos, la figuralidad realista de Marcial Báez constituye el mundo de las formas locales que invaden paulatinamente el campo de visión, siendo así que el espectador ante sus imágenes representa uno de los términos del contrato estético: distinguir el foco artístico mediante su proceso interno de relación y diferencia.
La temática pictórica de Marcial Báez es a la vez reconocimiento y visión de un espacio mediante el cual los elementos locales concurren en el nacimiento, a la vez que en el vertimiento ocular y sensorio-perceptual; de estructuras realistas y poéticas que definen su marco artístico así:
“El degodeo: Expresión de interioridades. Descanso del espíritu. Relajamiento. Pluralizar a través de trazos, humanos sentimientos sentimientos. Detenerme en la tranquilidad de la costumbre campesina, idealizando en la mujer a la tierra; en la fecundidad de frutos, esperanza descansada. Abrazar con el color sentimientos. Abarcar con el pensamiento al tiempo; sobre la vida diaria, la luna, el sol; elementos que determinan el día , la noche, la mañana, la tarde, el trabajo... sentimientos. Detenerme en las deformaciones de interioridades, que en exteriores también hablan. Deformaciones(hombros al descuido) que nos llevarán al inicio de ideas; posiciones que en descanso fetal meditaban. Trayectoria de vidas milenarias. Poesía que abarcara en palabras cada movimiento que líneas, colores, contrastes sobre el papel, expresaran la idea que dio origen una naturaleza temprana: vidas”.(1981)
En efecto Marcial Báez se responsabiliza de su invención desde la prisión misma de sus interioridades o exterioridades, pero también desde la originalidad de la forma local, de la historia que no pretende ser oficial, sino humana y abierta al sentido de observación caracterizado en su proceso de percepción del mundo real. La pintura en tanto que en modo de presencia y proyectividad de mundos interiores a través de la tela, unifica lo temático y su movimiento para que los elementos que constituyen lo formal configuren particularmente el significado artístico individualizado en la obra, esto es, en el registro de apariencias y esencias que sostiene la memoria visual.
La unidad pictórica expresada en el proceso hace que la obra de Marcial Báez adquiera su propia individualidad estilística, pero también, su propia juntura de formas, ideas y arquetipos que promuevan las instancias locales del mundo antillano y particularmente de lo dominicano, a través de su cuerpo histórico de imágenes. Estas constituyen el foco narrativo-visual propio de una tradición histórica y cultural desde la cual parecen los tipos sincréticos representativos de la cultura dominicana en su variedad etnológica y biomórfica.
Podemos observar que la travesía pictórica de Marcial Báez no tiene anclaje alguno en la moda y la exhibición, pues sus telas muestran sus propia concepción del arte y su propia definición de la existencia humana. En este sentido, el proceso va tomando significado en la medida en que se afirman las variedades realistas y poéticas que ya eligieron su formato, su técnica y su modo de aparición en la subjetividad pictórica: Éxtasis, Los frutos del cansancio, Mujer con tinaja, ( 1977), Gallo, Campesino en mulo ( 1978 ), Sirvienta, Campesinos con tinajas al hombro ( 1978 ); Campesinos, Mujer con tinaja y naranja (1980 ), Mujer, Niño con naranja, Marchanta , Hombre con naranja y sol, otros
Ese proceso está marcado por lo que el pintor entiende como costumbrismo poético, nacimiento de símbolos locales y permanencia de lo social-histórico articulado en un movimiento de la visión histórica primariamente asimilado a todos los órdenes de la sociabilidad, y en su caso, de la artisticidad realista. El costumbrismo de Marcial Báez no es un simple modo de expresar los elementos tradicionales de la cultura dominicana, sino la puesta en cuadro de un mundo de tensión natural, penetración figural al interior de la presentación local atravesada de símbolos y magias, cuerpos y soles, mitos y ensoñación del vidente que espera en su cotidianidad el vertimiento de la materia y sus estremecimientos, para de esta suerte instituirse como des-cubrimiento y transformación de la realidad.
El espíritu de la forma revela en desocultamiento constante los secretos de entidades marcadas por el detalle que justifica y esencializa el acto creador, pero aun mas, la materialidad artística sujeta a los bordes pictóricos y escultóricos de un espacio antropológico totalizador del recorrido artístico. Una interpretación ceñida a la visión realista no pretende, en el caso de Marcial Báez, olvidar la tradición simbólica. Pues, a través de las ejecutorias plásticas y los formatos establecidos, se leen también lo arquetipos locales y originarios instruidos en el movimiento de la ensoñación artística.
Marcial Báez no juega con el silencio y la imagen, sino, que más bien, descubre la sustancia de ese silencio y de la imagen que en su estabilidad incorpora los conjuntos étnicos, rituales y legendarios, construyendo su propio texto, su propia esperanza a través del arte y la poesía. El realismo sicológico de las caras y los cuerpos en Marcial Báez origina las presencias realistas, que sin embargo, atraviesan un horizonte de formas culturales y la posición relevante de símbolos instruidos sobre la base de la investigación y el detalle. Las mismas fases de recomposición del objeto acentúan en su pintura el despertar y la instrucción de las formas vitales comprometidas en el acto de la realización y convencimiento, que, a través de sus propias modalidades, nos presenta el pintor.
Existe en Marcial Báez una sicología de la forma corporal y objetual que distingue los silencios y los tiempos de su pintura. Es la posición del rostro, el brazo y el torso en dirección hacia la luz solar que se idealiza en la mirada que es luz originaria del Homo significans / Homo pictor. La gestualidad pictórica entonces inventa el proceso y la presencialidad mediante la intención muchas veces conjetural del artista.
Un dialogo de formas realistas, así como la determinación de estructuras antropomórficas en relación y posición concurren en el horizonte y la ficción de Marcial Báez, pero no para impedir el acto encendido de realidad en la dinámica antropológica de su temática, sino en el ascenso de la visión poética y simbólica de sus imágenes, que, en su comportamiento individual, arquean todo el tramado de la potencia pictórica en conjunto elegido. El sincretismo racial, la dualidad formal, la suplencia pictórica, el relato pictórico, por observación, silencio y poesía precisan de los tonos y los contrastes de la gama colorística. El sentido del detalle no hace más que ajustar el suplemento de la imagen pictórica y su finalidad sigue siendo la mostración de la sustancia antropomórfica, el recorrido de las fases que expresan la historia antillana y el perfil humano-realista de los componentes de superficie
Construye Marcial Báez una épica visual de resonancias históricas y míticas, cuya visión logra presentar el universo de la tradicionalidad en su variedad de contextos. Y es así como a través del mismo relato que involucre sentimientos originarios, sus telas y dibujos pretenden mantener la dominante sicológica y antropológica, para de esta suerte definir el campo de la sustancia mítica, referida en Mujer negra bailando con símbolos de toda la historia patria, en una insertación mágica equilibrada en el cuadro, y, la focalizadora de etapas diversas de la dominicanidad.
La misma secuencia nos presenta los símbolos del ideal patrio junto a otros acentos de la ruptura histórica. Mujer negra vendiendo frutas y Retrato de marchanta constituyen junto a otras expresiones como El limpiabotas y Hombre hacia la luz el contraste social y la oposición rebeldía/ sumisión en el proceso de instrucción pictórica. Mujer con guitarra y Mujer evocando ante el sol son temas que sugieren la dinámica poética desde la visión pictural. Expresan estos símbolos una convergencia, un privilegio de la visión que lee a través de la realidad. Y es así como las imágenes de Marcial Báez logran articular un espacio mítico desde el cual se acentúa la ficción realista y el marco legendario, a través de una sicología de las formas pictóricas realistas, evocadoras de un pasado antillano y dominicano, determinado por el silencio y la materia visual, acentuada en el conjunto de su producción pictórica.
viernes, 29 de mayo de 2020
LA PINTURA VIAGRATICA (1998) / ORLANDO ALCANTARA
LISTÍN DIARIO. 10A. OPINIÓN.
VIERNES, 28 DE AGOSTO DE 1998.
A mi entender, humilde
en Cristo Jesús, el pintor y poeta
Marcial Báez es el mejor en su clase después de Dionicio Blanco en San
Cristóbal. ¡Que me perdone Miguel Mella!
La pintura de Marcial
se inscribe en un panorama viagrático, léase del Viagra. No estoy relajando. Lo
digo en serio.
La famosa pastillita
azul nos enerva, nos erecta. La panacea universal de los impotentes nos hace
sentir más felices. El Viagra nos levanta el ánimo; nos da sentido. Por eso
dijo Dios: “Hágase el Viagra” y millones de hombres resucitaron.
Hasta aquí la
archifamosa píldora. Ahora viene Marcial Báez. No hablo de él como poeta, lo
aludo como pintor. En su más reciente producción pictórica me ha deslumbrado y
me ha salvado del marasmo.
El presente trabajo
tiene como tema los indígenas tainos, desaparecidos a destiempo por obra y
gracia de la mano exterminadora de los conquistadores.
El tema es apasionante.
Se basa en las pictografías de las Cuevas del Pomier. Pero además Marcial le
agrega un marcado sabor de trascendencia mediante el uso de los signos
universales que rompen con las fronteras del tiempo y del espacio. Y es ante
todo una pintura humana, salvaje, bestial, donde la ruptura se enmarca por
senderos de luz. Los rompimientos tienen carácter autónomo dentro de la
visualidad creativa y el imaginario poético del autor.
Los elementos son fascinantes:
cotorras parlanchinas, arboles resecos
al sol ( enfermos de ecología), las capas del relieve terráqueo, mujeres indígenas
asfixiadas por el sufrimiento, participantes de la Cohoba en éxtasis y fuera de
si por el alucinógeno, las hojas multicolores sirviendo de fondo para la tela,
la serialidad, la colectividad, la singularidad, la individualidad del ser, la
identidad humana, los pajaritos pintados con candor por el ojo taino, los
animalitos haciendo el amor y fecundándose, miles de soles risueños, los
resquebrajamientos, la espiral, en fin, la catarsis, la ruptura.
Hay que destacar que
Marcial Báez es un fiel creyente y practicante de la iglesia católica y también
se ha destacado por su labor evangelización delos presos. Marcial Báez es un
hombre nuevo que camina alegremente por las calles de San Cristóbal haciéndonos
ilusionar con sus poemas y sus pinturas.
En síntesis, la pintura
de Marcial Báez abre nuevos senderos para la poesía como texto visual de
múltiples connotaciones-subjetividades-y una sólida denotación-objetividad-en
el acto creativo.
lunes, 25 de mayo de 2020
EN TORNO AL LICEO MUSICAL PABLO CLAUDIO (2002) / MARCIAL BAEZ.
El Arte sin lugar a dudas es una pieza importante en el desarrollo de los
pueblos, ya que permite al ser humano a definirse, a organizarse y a ser,
“haciendo que la sociedad perpetúe su existencia”.
Los sancristobalenses contamos con el “Liceo Musical Pablo Claudio” medio
idóneo para ir despertando y profundizando estas actitudes en las nuevas
generaciones, como lo hizo con la nuestra y cuyo resultado es un excelente
ejemplo a seguir; pues muchos de los egresados son destacados artistas, tanto
nacional como internacionalmente en cada una de las áreas que aprendieron en
dicha institución.
En estos momentos esta edificación está siendo reparada manteniendo, en las
personas preocupadas por la situación, la esperanza de que con este nuevo
resurgir, la misma adquiriera la brillantez de sus inicios y aun mas, que tenga
el mobiliario y los instrumentos necesarios para poder realizar una labor
positiva, la que estos tiempos exigen y que la enseñanza del arte pueda ser
aprovechada no solo por los citadinos sino también por estudiantes de la zona
rural en un contexto más amplio y que además dela pintura y la música se
impartan nuevas cátedras: el teatro y la danza. Esto nos permitirá disfrutar en
un futuro no muy lejano de un coro, de un grupo de danza y de una orquesta juvenil
que nos represente dignamente.
Entonces el nombre del Liceo Musical habría que cambiarlo por otro que
abarque todas esas materias pudiendo sr “Liceo de las Artes Pablo Claudio” el
cual podría tener una categoría regional, pues las provincias más próximas no
cuentan con una obra como esta.
Eso sí, para que no vuelva a hacer en la situación anterior es necesario
crear un patronato que se encargue de fiscalizar y mantener laborando este
importante centro de enseñanza; conformándolo personas, entre otras, que a
través del tiempo se han preocupado porque el Liceo se haya mantenido
impartiendo docencia por encima de sus precariedades.
Como uno de sus egresados, la nostalgia me vienen a la mente y los
recuerdos vividos en esa oportunidad, me permiten valorar cada vez más la
importancia de esta institución para cualquier ciudad; porque la misma me ayudo
a ir conformando una personalidad apegada al equilibrio, al amor, a la
naturaleza a través del arte, el respeto a los demás como artista despertando
en nuestro mundo interior como ser
humano a partir de las enseñanzas de las líneas, el color, la composición, la
textura y la simetría, escuchando el sonido de los instrumentos musicales y el
solfeo que llegaban ambientando las aulas, mientras estudiábamos.
“Por el arte, lo que está en el alma toma forma se hace realidad visible;
por el arte, la realidad visible, hasta aquí únicamente física toma un sentido
humano y adquiere un alma. El hombre se reconoce en él, halla en el sus
pensamientos y sentimientos”; ésto nos da la pauta para que juntos, en
comunidad hagamos de este centro de enseñanza un símbolo práctico e
imperecedero en el tiempo.














