domingo, 5 de diciembre de 2010

5to. Festival Intercolegial SC dedicado a SOLANGE BARINAS








p Х n=p² =>



Agustín Perozo Barinas

=>Donde “p” es pobreza y “n” tasa de natalidad.-

Abonamos una pobreza ancestral que se empeña en reproducirse a sí misma con una tasa de natalidad que no se ajusta a las limitaciones económicas de sus familias. Esta pobreza debe ser auxiliada a terminar con ese modelo de multiplicación imprudente, subordinado a un viciado paternalismo estatal y a la natural urgencia sexual reproductiva. El crecimiento poblacional descontrolado es perjudicial para cualquier sociedad y peor aún para una sociedad subdesarrollada como la nuestra. Los pobres condenan su pobreza, por lo tanto, no deben replicarla. Procrear previendo máxima carestía para su descendencia es algo cruel e insensible, no producto del amor sino de la irresponsabilidad.

Los recursos del Estado que garantizarían un pleno desarrollo de cada nuevo miembro en la sociedad se van estrechando desplegándose así un círculo vicioso de más pobres y menos medios para lidiar con sus necesidades. ¿Qué hacer? Educar, sensibilizar y concienciar asiduamente sobre el control natal con permanentes y persuasivas campañas mediáticas y de cobertura nacional programando publicidad gubernamental y corporativa del sector privado. Establecer en lenguaje llano el vínculo entre la pobreza y la natalidad extemporánea, entendiendo por extemporaneidad la insuficiencia en el tiempo de medios sostenibles por la familia que permitan la formación digna y adecuada de un ser humano desde su nacimiento hasta su adultez productiva.

Al mismo tiempo patrocinar métodos solidarios de asistencia social que respeten la dignidad humana y sean instrumentos para avanzar la condición de la gente, no para degradarla, como ocurre con las acciones del asistencialismo clientelar electorero. La sociedad humana se compone de humanos, no de cornejas ni iguanas, como parecen creer muchos politiqueros demagogos corruptos que gorronean del erario. Por ello, una sociedad sana estaría compuesta de humanos bien desarrollados en sus potencialidades y dones naturales. Solidaria con los que presenten limitaciones y desventajas involuntarias. Una sociedad con estos equilibrios presenta mejores oportunidades para el crecimiento individual, siempre en armonía con la colectividad.

Tenemos una civilización con grandes avances tecnológicos y con muy alta dosis de soberbia mientras contemplamos los daños ecológicos y las miserias que causan nuestros logros. Aunque no hemos podido crear un solo níspero con toda esta tecnología, alabamos más el desarrollo de una nueva computadora portátil que la complejidad de esa carnosa fruta tropical... o cualquier otro elemento natural. Hasta sobran individuos que egocéntricamente se auto proclaman “personificaciones del éxito”. Nadie, con una azada, pincel, machete, pluma o arpón en las manos, por laborioso, visionario, organizado, frugal y austero que sea, puede en el aislamiento forjarse acaudalado.

Todos necesitamos de los demás. Algunos poseen y desarrollan habilidades para utilizar a los demás hasta lograr objetivos –también al dinero y sus diversas alternativas modernas -, pero en esencia es “con los demás” aunque no necesariamente “por y para los demás”. Y guste o no, “sin los demás” es un ingrato argumento para no aceptar enfoques reivindicativos “de los demás”. La pobreza no es consecuencia en términos absolutos de los procesos de acumulación de capital, aunque de esas causas sí se deriva parte de su evolución. Así las cosas, los diestros inversores se beneficiarían de una sociedad mejor preparada para un adecuado impulso de actividades que contribuyan a crear mayor riqueza estando enérgicamente comprometidos contra la pobreza. Valuando la sociedad cuantitativamente como masa crítica donde un pobre es escuetamente un consumidor ha tenido sus consecuencias negativas, desde una óptica de sensibilidad, compasión y bondad hacia los semejantes.

Los pobres, los huérfanos de futuro en esa suerte, deben recordar para no ser manipulados en mayo del 2012, otra más de tantas veces, por la Tripleta tricolor. Su indigencia debe reducirse y aspirar a suprimirla algún día. No obstante no será posible sin la participación de los pobres mismos, determinados a liberarse de su privación. El pobre embotado y manipulado como está no sabe cómo lograrlo, pero un Estado responsable y sensible puede educar y maniobrar para someter efectivamente la pobreza. No las iniquidades del espíritu humano, pues no es una manufactura de santos.

El ser humano tiene aún un largo camino que recorrer para llegar a vivir con el bien como norma existencial. Los males sociales que aborrecemos hoy son en parte resultado de escarnecer a los llamados soñadores y sinceros postuladores del bien. Mientras se hallen niños desguarnecidos, cuyas mentes no han madurado en la maldad humana, aquellos quijotes accionan sin excitaciones insípidas por una mejor sociedad que resguarde y forme a esas criaturas como buenos y productivos ciudadanos.

TAN SOLO ME PREOCUPA de FREDDY BERAS GOICO



Tan sólo me Preocupa
que cuando me despida de mis días
para siempre
alguna huella quede.
Que me puedas nombrar sin poner caras feas;
Que si hay alguna mueca sea solo de tristeza,
y si hay alguna sonrisa sea de satisfacción.
Que esa huella la pises con sencillez y orgullo
los que tengan mi sangre
o el que por mí lloró.
Tan sólo me preocupa
que cuando me despida de mis días agotados
y ya descanse en paz
no haber sido ventisca que pasa y nada más,
ni huracán indolente, arrogante y voraz.
Que yo haya sido brisa portadora de polen,
que hayan nacido rosas de mi lento soplar.

Tan sólo me preocupa
cuando no vuelva nunca
haber actuado sólo de forma vertical,
sin importar más nada que la conciencia limpia
sin manchas en las manos,
sin noches mal pasadas,
sin ofensas a hermanos,
sin sangre coagulada.

Poder escribir solo, donde nadie me vea
y sin tragar en seco la palabra: MORAL.
Que mi nombre no encuentre cuando yo
dé la espalda
ni un índice terrible que lo pueda acusar.

Tan sólo me preocupa
cuando me vaya un día,
porque voy a irme un día, no sé cuando
va a ser,
estar en paz conmigo, haber pagado deudas,
apretado mil manos,
abrazado mil pechos que no se han corrompido,
cosechando sonrisas para dormir en paz.

Tan sólo me preocupa
cuando la luz me falte,
que mi nombre sea un faro.
Que nadie me recuerde obstruyendo caminos,
que hayan servido siempre para el vicio y el mal.

Tan sólo me preocupa
Si me sorprende el viaje
no lamentar de nada cuando no pueda hablar,
que mis labios se cierren cuando les dé la gana
y en mi conciencia no haya nada que lamentar.

Por eso mejor pienso que voy muriendo a diario,
vivo creyendo siempre que este es mi día final,
como el sol en la tarde,
como la lluvia clara,
como el carro que pasa, o la hoja que se cae,
como las mariposas o el perro de la calle,
o el niño o el mendigo que vienen siendo igual...
Quiero morirme a diario cual todas esas cosas
y por eso a diario vivo cual fuera el final.

Y vivo siendo huella y faro y niño y lluvia
y brisa y mariposa y mendigo, agua y sal, y sol y noche y bruma
y grito y llanto y cuna
y quiero ser de todas las que sirva a los demás.
Porque sé que una tarde, de mano de la vida,
caminaremos juntos sin mirar hacia atrás...
Y volverá la vida, convertida en rutina,
y de esa caminata no volveré jamás.
Hazme vivir a diario, Señor, pero sabiendo
que pueda ser la última vez que estoy viviendo
y el último viento que voy a respirar...

Y a ti... ¿qué te preocupa...?
¿Para qué guardas tanto, si lo puedes usar
devolviendo esperanzas a madres abatidas
o tierras al campesino
o al obrero oprimido justicia y bienestar?

Y a ti... ¿qué te preocupa..?

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Cómo vamos, Sancho...?


Agustín Perozo

Vimos en nuestro país como banqueros, en contubernio con políticos y personalidades del sector privado, cometieron el mayor fraude bancario del planeta en relación al Producto Interno Bruto de República Dominicana en el 2003. Y esto no pasó en uno o dos años, sino fue el clímax de un largo trayecto de connivencias, irresponsabilidades y corrupción. Y en el sistema bancario de los países desarrollados vimos, con otras características, que con instrumentos financieros mal regulados llevaron al peor desastre bancario de la historia. Este sector, con inmensos recursos, tenía y tiene a su servicio mentes brillantes en todos los niveles organizacionales. Profesionales y técnicos de altísima preparación, egresados de universidades de elevado prestigio académico de todo el mundo. ¿Qué pasó entonces? Avaricia. Y la lección no ha sido suficiente. El principio de optimización e incremento de las ganancias sobre cualquier otro precepto o norma ética y moral se impone: business as usual.

Con una deuda consolidada en República Dominicana sobre los 20,000 millones de dólares y engordando, nos dicen que la misma es perfectamente manejable pues debe evaluarse en correlación al PIB y éste va en crecimiento. Un PIB que va en progresión apoyado en préstamos. ¿Hasta qué punto esto es viable? Los cerebros infalibles e incontestables que abundan en la recargada burocracia dominicana siempre nos presentan explicaciones e interpretaciones. Tomamos más y más prestado mientras los capitales de las potencias fluyan buscando mejor rentabilidad en estos litorales; con estos recursos dinamizamos la economía, crece el PIB y habrá un punto de retorno con una economía fortalecida en un ambiente futuro de estabilización de la economía mundial y se recuperaría la capacidad de desmontar en un tiempo razonable la deuda acumulada... Todo está bien, todo va bien, nos dicen.

Bajo la misma premisa también va el manejo del Estado. Hay puntos neurálgicos criticables, por no decir censurables, como la falta de institucionalidad, el irrespeto a las leyes y normas establecidas y la rampante corrupción que se refleja en funcionarios que llegaron al gobierno “a servir el país” y en materia de algunos años son potentados. En su lógica el poder es para usarse, el fin justifica los medios, y como escribió Nietszche “el hombre no es un fin sino un medio para alcanzar el superhombre”, estos políticos, ya como funcionarios y burócratas, sumados a sus colaboradores y socios del sector privado se presumen ‘superhombres’ y los tributarios más abajo somos el medio para ellos evolucionar en casi semidioses, posicionados más allá del bien y el mal. Intocables, inequívocos, laudables, inobjetables. ¡Tenemos el privilegio de contar con ellos, sin cuya guía y valores tendríamos una existencia laberíntica!. El costo de esa clase perfectamente la cubre un presupuesto nacional donde no sólo las exacciones impositivas son el pivote sino también el señoreaje y el endeudamiento. La indiferencia ciudadana sobre la mediocre e irresponsable conducción del Estado es tolerable hasta que las consecuencias les toca a cada uno, como ya se traduce en inseguridad y delincuencia generalizada, en mayores cargas impositivas camufladas, en cuestionables ejecutorias gubernamentales, en precarios servicios básicos, en un quimérico 4% del presupuesto nacional para educación, en limitadas oportunidades para los egresados de universidades y politécnicos, etc. Y es mal negocio ser parte del 60% que se abstiene de votar en las elecciones y que se entiende representado por un cero por ciento en los poderes de Estado. No hay lugar a dudas, que todo está bien, todo va bien, nos dicen...

Y asombrosamente esta clase gobernante, que se turna en el carrusel tricolor de la Tripleta, es creativa. Desfalca y luego se apresta a promover leyes contra la corrupción sin que estas tengan carácter retroactivo. “Haremos” como si no hubiesen desgobernado un día. Tienen en nómina a diestras lenguas y plumas, apologistas del sistema, que apañan podredumbres y justifican ante una opinión pública adormecida el status quo. Sin embargo, hay un contrariedad para mantener el circo indefinidamente. La grave crisis económica en los bolsillos de una población con cada día más irritantes carencias. Toda acción tramoyista desviadora de escrutinio de la situación actual, como los encabezados en la prensa sobre la propuesta para un museo al tirano Trujillo pierden su propósito campanudo ante la crisis. Pronto se propondría también un museo a Lilís y otro a Balaguer.

Y entonces abstraído en pensamientos decidí caminar en una serena mañana de mediados de noviembre por un deforme camino de tierra a través de un collado de San Cristóbal. Aún el trémulo rocío se agrupaba en pompitas de cristal entre las ramillas y las hojas que jugueteaban con la fría brisa que se apresuraba desde colinas engalanadas con difuminados tonos de verde, mientras un roncal canturreaba una apacible melodía... ¡Todo está bien, todo va bien!.

Imágenes :TARJETAS de Marcial Báez / Expo Tarjetas Pintadas a Mano. Instituto Politécnico Loyola. San Cristóbal.