lunes, 9 de junio de 2025

EL TIRANO DEL PRADO. La novela de la historia / Leonel Martínez.



Antes del comienzo

Empecé a edificar El tirano del Prado como una casa modesta de tablas de palma. Al principio, las imágenes de los acontecimientos acaecidos eran la única materia prima. Pero me encontré con la dificultad de que, para fijar las tablas a los puntales de madera, necesitaba clavos, es decir, palabras.

Cuando terminé el entablado documental de mi rancho, lo teché de canas, sin saber que en la lengua arahuaca «cana» significa palabra. Finalmente, en la parte frontal de mi casita, sembré algunas flores, porque estas, como la poesía, suelen embellecer el entorno. Es notorio que en literatura no puedo comunicar solo con imágenes, que los vocablos son fundamentales para unir los materiales con los que se construye cualquier obra.

El tirano del Prado, mi casa de tablas de palma se levanta a partir de dos planos: 1-Histórico, y 2-Literario. En el primero, los historiadores, quienes me suministraron materia prima: José Gabriel García, Emilio Rodríguez Demorizi, Víctor Garrido, Ramón Lugo Lovatón, Jean Price Mars, y Frank Moya Pons, entre otros. En el segundo, aquellos escritores que me proveyeron de materia creativa: Honoré de Balzac, con su obra Papá Goriot, León Tolstoi: Guerra y paz, Leopoldo Alas -Clarin- La Regenta, Victor Hugo: Los miserables, y Stefan Zweig: Fouché, el genio tenebroso. Todos ellos influye-ron en mi pensamiento para yo entablar la obra.

Reconozco y agradezco profundamente al Archivo General de la Nación y a las bibliotecas públicas y particulares, que me brindaron el soporte bibliográfico para erigir esta novela. Mi deseo sincero es: que no mueran las imágenes ni las palabras. Más los lectores tienen la libertad de olvidar, si es que pesan mucho las palabras de la novela, y de recordar algunos de sus cuadros visuales, que no corren el riesgo de las palabras, que fácilmente se las lleva el viento.

Otros podrán filmar la película, la telenovela o el documental de la historia; así los hechos no serán batidos por la brisa de la memoria. Porque bastará con tener un celular en las manos, para que aparezcan las escenas dolorosas y/o alegres del pasado, que jamás se borrarán. Y si algo no se olvida, permanece para siempre. Se podrá decir entonces con expresiones de novela: la historia dominicana vive.

He edificado el texto narrativo con los principales acontecimientos de los primeros veinte años de vida de República Dominicana (1844-1864). Este tramo del pasado es esencial en nuestro devenir. pues al decir de Alexis Tocqueville, en su libro La democracia en América: «Es básico conocer el punto de partida de una nación, para poder entender sus costumbres, hábitos, causas de sus prejuicios y de sus pasiones... La influencia ejercida por el punto de partida tiene una importancia extraordinaria sobre el porvenir de los estados».

En otro orden, inspiraron mi novela, los versos de los poetas dominicanos Franklin Mieses Burgos y Manuel del Cabral. Franklin, al decir: «El machete no es solo en nuestras duras manos un hierro de labranza para cavar la tierra pequeña del conuco/sino que muchas veces se ha convertido en pluma para escribir la historia». Y Manuel, cuando afirma: «Pero Compadre Mon, tú tal vez no presentiste que yo picaría sobre tu sepulcro/. Mi oficio ha sido ese/desenterrar un poco de la Patria». Y así sucedió. Con el machete convertido en teclado pude -como sepulturero- desenterrar los gloriosos huesos olvidados de la patria, para que las imágenes de sus excelsas acciones no se las lleven los vientos, aunque soplen desde El Prado, nombre propio del espacio geográfico donde transcurre gran parte de las acciones, y en cuya grafía hemos suprimido el artículo El del lenguaje formal, por Del Prado, procurando un estilo más coloquial.

La verdad en la historia dominicana se percibe como ficción, porque es difícil entender que los acontecimientos sean ciertos. Uno se niega a creer que una mujer como María Trinidad Sánchez, pueda ser fusilada el día del primer aniversario de la Independencia. ¡Eso es mentiral, exclamaría alguien.

Como también pudieron morir en el paredón otros héroes. Por eso, ante lo acontecido, nace la sensación de que las acciones son falsas, de que los episodios son novelas. O una simple recreación del pensamiento. Y en el mejor de los casos, mitología y nada más.

No obstante, esos sucesos sorprendentes fueron reales, existieron. A esos hechos llamo: «La novela de la Historia».

Así es la vida, una extraña mezcla de sentimientos y contingencias, en la que no se logra apreciar cabalmente, si lo vivido es una novela o si la novela es lo vivido. La historia, como la gran suma de lo existencial, es igualmente de esa forma.

Es evidente que casi todas las historias de los pueblos de la región, aunque sus hechos son diferentes, tienen puntos convergentes. Quizás porque los humanos conformamos un único modelo de comportamiento muy semejante, aunque cambien los tiempos. Los tiranos que gobernaron en muchos países latinoamericanos parecen ramas del mismo árbol que caracteriza el caudiIlismo y la carencia de instituciones sólidas.

Nuestra historia, convertida en novela, tiene valor universal.

Por lo tanto, cuando se escribe «dominicano se puede leer latinoamericano, y en una visión más amplia, «humano». En ese sentido ya lo expresó el genio de Honoré de Balzac: «Parece que la historia de todos los hombres no será más que una novela».

El tirano del Prado más que la historia hecha novela, es la novela hecha de la historia. Una inquietante chispa que despierta en nuestro interior, las ansias de conocer los detalles y secretos del pasado que otros se han callado.

RAMÓN MESA/ Editor.

El drama y la profundidad con que el autor narra hechos como el fusilamiento de María Trinidad Sánchez, Antonio Duvergé y Francisco del Rosario Sánchez, eleva la historia a nivel de las grandes epopeyas. La ficción le permite a Leonel Martínez vislumbrar dos caras de una misma moneda: Pedro Santana. El tirano del Prado es una novela en la que se pone de relieve no solo a un gran conocedor de la historia patria, sino también, a un narrador de fuste, que la crítica habrá de ponderar en su justa dimensión.



LEONEL MARTĺNEZ

El autor es oriundo de la comunidad de Sainaguá, San Cristóbal, República Dominicana. Doctor en Derecho de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, (UASD). Ha estado ligado por más de 50 años al movimiento clubístico y cultural desde la Fundación Sol Naciente. A comienzo de los años 80 se desempeñó como profesor del Colegio Max Henríquez Ureña de San Cristóbal, en materias como: Historia Universal, Historia de América e Historia Dominicana. Desarrolló funciones en el Servicio Exterior como cónsul de República Dominicana en Cabo Haitiano, Haití. 

También ha sido docente de la Universidad Central del Este (UCE) y trabajó en el Departamento de Educación Permanente de la Universidad de la Tercera Edad (UTE). Ha ejercido el periodismo de manera empírica y en ese ámbito ha publicado centenares de artículos en medios impresos y digitales. En la comunicación radial ha participado en el programa La Opción de la Mañana, del Grupo Tele-micro. Trabajó en la revista Rumbo, y fue director del componente de comunicación del Programa de Apoyo a la Reforma y Modernización del Estado (PARME), un proyecto de la Unión Europa y el Gobierno Dominicano. Sus amigos más cercanos lo definen como un Filósofo de la Cotidianidad, por sus capacidades de explicar en profundidad detalles del diario vivir. Ha sido colaborador del programa televisivo, Objetivo 5, del periodista Geraldino González, para el cual produjo por más de 9 años Cápsulas Culturales. Se ha desempeñado como conferencista y charlista en diversas instituciones. Es autor de los libros Personajes universales y Escritores en extremo (2018). Productor del programa de You Tube, "Aprendiendo con el Dr. Leonel Martínez". 

EL TIRANO DEL PRADO/ Leonel Martínez. FLAM Editores. 311 páginas. Contactos:809-703-3812/ 809-961-6513/809-863-7034. flameditores @gmail.com, ysabelflorentinoromero@gmail.com, ramonmesaeditor@gmail.com.

domingo, 1 de junio de 2025

DE MI BIBLIOTECA: RENE JEANNE-CHARLES FORD / Marcial Báez.



RENE JEANNE

René Jeanne fue un actor francés , guionista e historiador de cine. Nació en 1887 y falleció en 1969. Jeanne estuvo casado con la actriz Suzanne Bianchetti. Se distinguió al servir como jurado en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 1937 y 1938.

CHARLES FORD

Charles Ford nació en Amberes (Bélgica) el 14 de mayo de 1908-5 dicciembre 1989 y debutó como crítico a los 17 años, para posteriormente convertirse en jefe de redacción de numerosas publicaciones especializadas en cine.

738. HISTORIA IUSTRADA DEL CINE 2. Rene Jeanne y Carles Ford. El Cine sonoro (1927-1945). Alianza Editorial S.A. 1974.

 



739. HISTORIA ILUSTRADA DEL CINE 3. Rene Jeanne y Charles Ford. El Cine de hoy (1945-|21965). Alianza editorial. S.A. 1974. 437 pags.355 págs.

La HISTORIA ILUSTRADA DEL CINE de RENE JEANNE y CHARLES FORD es una obra de consulta obligada para todas las personas interesadas por el séptimo arte. El primer volumen (LB 510) se ocupa del nacimiento y juventud de la actividad fílmica (1895-1930): el invento de los hermanos Lumiere, la rápida popularización del nuevo espectáculo en todo el mundo, las obras de los maestros del cine mudo (Eisenstein, Griffith, Abel Gance, Pudovkin, Lang, Von Stroheim) y de los grandes actores cómicos (Max Linder, Charlot, Buster Keaton, Harold Lloyd). El segundo volumen (LB 511) trata de las vicisítudes del cine sonoro entre 1927 y 1945: las posibilidades abiertas a los filmes musicales, la realización de los primeros clásicos del western (John Ford), la consolidación del "star system" (Greta Garbo, Marlene Dietrich), los años dorados de Hollywood, el gusto por las películas de horror (Drácula, Frankestein), las primeras creaciones de Walt Disney. El volumen tercero (LB 512) abarca el periodo que comienza con el retorno a la paz y concluye en nuestros días: las consecuencias de las innovaciones técnicas (sobre todo el color y el cinemascope) en el campo de la realización, la madurez de los grandes directores norteamericanos (Kazan, Wyler, Huston, Wilder) e italianos (Visconti, Fellini, Antonioni), el reto de la "nouvelle vague" francesa (Goddard, Truffaut), etc., etc. La edición española incluye un apéndice de Ricardo Díaz-Delgado (traductor de la obra) en el que se completan los datos para la historia del cine español y se suministra información general de última hora. La abundancia de ilustraciones hace aún más atractiva esta obra, a cuya utilidad contribuyen tanto los índices de actores y directores situados al final de cada volumen como la "biofilmografía" de grandes realizadores y la bibliografía que sirven de colofón al tomo tercero. 

 

 

DE MI BIBLIOTECA: FRANCOISE TRUFFAUT / Marcial Báez.



FRANCOISE TRUFFAUT.

(París, 6 de febrero de 1932-Neuilly-sur-Seine, 21 de octubre de 1984), conocido como François Truffaut, fue un directorguionistacrítico y actor francés. Fue uno de los iniciadores y uno de los principales representantes de la teoría del cine de autor y del movimiento llamado la nouvelle vague, si bien luego evolucionó de un modo muy personal.



740. EL CINE SEGÚN HITCHCOCK. Francoise Truffaut. Alianza editorial.1966. 320 págs.

 

EL CINE SEGUN HITCHCOCK, aclara FRANÇOIS TRUFFAL, es un libro del que no me considero autor sino tan sólo iniciador o, mejor aún, provocador». Constituye el resultado de una larga conversación de cincuenta horas (en la que el entrevistador se dirige al entrevistado «de la misma manera que Edipo consultaba al Oráculo»), preparada sobre un cuestionario de quinientas preguntas y centrada sobre la biografía cinematográfica del genial realizador: las circunstancias que rodean el nacimiento de los films, la elaboración y construcción de los guiones. los problemas de la puesta en escena, la estimación personal sobre el resultado comercial y estético de cada película.

A lo largo de esta prolongada charla la minuciosa reconstrucción cronológica de la filmografía hitchcockiana (que recoge multitud de anécdotas y aclaraciones sobre el rodaje de sus más famosas películas: “Rebeca», «Sospecha», “Sabotaje», «Recuerda», «Encadenados», «La ventana indiscreta», «Falso culpable», «Vértigo», «Con la muerte en los talones», «Psicosis», «Los pájaros», etc.) se atreverá con discusiones más generales acerca de estética cinematográfica (¿cómo expresarse de una forma puramente visual?, ¿cómo mostrar pensamientos y sentimientos sutiles sólo con la imagen y sin recurrir al diálogo?) y problemas técnicos de algunas de sus más célebres secuencias.


En la conversación ocupa un destacado lugar el tema del «suspense»; el realizador que mejor ha filmado el miedo y ha seducido a los públicos de todo el mundo mediante el terror suministra las claves para atraer y mantener la atención del espectador: el trabajo del director debe consistir en alimentar una situación dramática (nacida por lo general de una coincidencia arbitraria pero no inverosímil), en anudarla cada vez más estrechamente y darle el máximo de intensidad y de plausibilidad, para luego hacerla estallar en un paroxismo y conducirla finalmente a un desenlace inesperado. Como apéndice al volumen figura una completa filmografía de Alfred Hitchcock desde su primera película hasta 1966. 

lunes, 26 de mayo de 2025

LA CASA DE LA CULTURA ES UN PROYECTO DE TODOS / Marcial Báez



La Cultura a través de las manifestaciones artísticas creadas por el hombre, ha sido puntal importante en el desarrollo de las ciudades, de los pueblos. El despertar al ritmo, a la organización, a la búsqueda de sí mismo dirigida hacia el bien común, ha dado origen a los adelantos que se van manifestando en la actualidad.

 Rene Huyghe nos amplia diciendo que: “El arte y el hombre son insociables. No hay arte sin hombre, pero quizá tampoco son insociables. NO hay arte sin hombre, pero quizá tampoco hombre sin arte. Por él, se expresa el hombre más completamente, se comprende y se desenvuelve mejor. Por él, el mundo se hace más inteligible y accesible, más familiar. Es el medio de un perpetuo intercambio con lo que nos rodea. Así el arte es solidario del hombre. Con tanta diversidad y ligereza como sus costumbres, cambia según los siglos y las latitudes”.

 Por ende, los movimientos culturales, particularmente LA CASA DE LA CULTURA, institución creada en el año 1982, sin fines de lucro, basada fundamentalmente en rescatar, amparar e impulsar las artes y las costumbres, para ser “el organismo rector y representante por excelencia de las actividades culturales de nuestro pueblo, San Cristóbal”, debe tener un espacio y una atención especial, de todos los estamentos sociales de esta comunidad.

 Aunque su duración fue efímera, este propósito tuvo bastante éxito, ya que los espectáculos que se realizaron fueron respaldados masivamente. A pesar del tiempo transcurrido, todavía se mantiene latente mediante el trabajo sistemático que realizan la mayoría de sus fundadores que, con su empeño y su crecimiento personal constituye un precedente a emular.

Los intentos por parte de sus miembros para volver a hacer realidad este recuerdo, habían sido numerosos. Una propuesta reciente pone sobre el tapete esa intención. Justa o no, la misma carece de los requisitos naturales que satisfacen a las expresiones artísticas, de cara a los mejores intereses culturales; y es que “el arte constituye un mundo aparte y este mundo tiene sus leyes propias a las que obedece, porque son irreductibles”.

LA CASA DE LA CULTURA respondiendo a lo que sería beneficioso para la sociedad, no debería pertenecer o tener vínculos con instituciones políticas, ni comerciales. Estaría financiada por el estado y algunas empresas caritativas, realizando así actividades no rentables, permitiendo a las masas participar gratuitamente, llevando la cultura y al arte a todos los rincones de la ciudad; dándole seguimiento a sus objetivos: “Creando los museos de arte, histórico y folclórico de San Cristóbal. Organizando cada año el carnaval, los festivales de teatro y atabales; los cursos periódicos de apreciación musical, de danza, de teatro y de bibliotecología; los talleres de serigrafía y de diseño gráfico; las clases de danza clásica, moderna y folclórica, de música y de artes plásticas; la organización de la cinemateca y de la fonoteca; la convocatoria a concursos de pintura, de novela, de cuento, de poesía y de ensayo”; fomentando la unidad, el resurgimiento de las peñas literarias y los clubes culturales.

LA CASA DE LA CULTURA es un proyecto de todos. Debemos hacerlo palpable; institucionalizándolo, inyectándole el dinamismo y la continuidad que amerita. Así como, clausurar la brecha que muchos han utilizado para su provecho político y personal, valiéndose del interés sano e incondicional de “los trabajadores del arte y la cultura”.

 ” Revista Desafío. San Cristóbal, RR. D. Del sábado 27 de agosto al viernes 2 septiembre 1994. Pág.8. / El Siglo XX quedó atrás (Marcial Báez). 2000.

viernes, 23 de mayo de 2025

EN EL MAR AZUL, EN EL AZUL CIELO


 

De Marcial Báez para Blanca Kais Barinas


 Retrocedí en el tiempo,

estático mirando al infinito

para mis adentros,

tu poesía se incrustó

en mis pensamientos,

en giros tus palabras

danzaron entre nubes,

en el mar azul, en el azul cielo.

 

Tu corazón se abrió

de par en par,

en su interior un cristalino recuerdo,

de batir alas de mariposa

con el colorido de sentimientos tiernos

de compartir sueños en versos

con ternura, con sencillez, con esmero.

 

Y al mírame en el espejo

que te dejó sin respuesta

a lo que llevabas dentro,

ser libre sin limitaciones,

llenos de paz, de ternura, de afecto,

vivo tus inquietudes

las que se llevó raudo el viento

en el mar azul, en el azul cielo.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


lunes, 12 de mayo de 2025

ABRILES QUE DUELEN/ Marcial Báez.




Hay abriles que duelen, calándote el alma, 

muy adentro, 

un tropel de lágrimas, 

te cercena la calma.


Este abril a borbotones, 

en un instante aplastó la alegría, 

se apoderó de sueños, 

de tiernos amores, convirtiéndolos en nada.


Abriles que duelen, desprendiendo la piel, 

en heladas madrugadas, calcinándote por dentro, amargándote la esperanza.


En este abril fulminante, 

las sombras nos acorralan, solo asfixiantes quejidos, 

por aquí, por allá, 

la incertidumbre crece, 

la desesperación nos abrasa.


Hoy, este abril turbulento, 

se ha llevado cientos de almas, nos arropa la tristeza, 

nos comprime, 

nos infarta, 

nos aferramos a la oración, 

a la solidaridad desbordada.


(11/4/2025).

sábado, 10 de mayo de 2025

LA LECTURA UNA DE LAS HERRAMIENTAS INDISPENSABLES PARA ESCRIBIR / / Marcial Báez.



(Palabras centrales en la presentación de los libros del Colegio Cooperativa Loyola 2025) .

Muy buenas noches tengan todos y todas, profesores, invitados especiales alumnos y familiares, especialmente a la Licenciada Gabina De La Rosa por invitarme a compartir con ustedes jóvenes estudiantes plenos de talentos a esta gran fiesta del libro: “BROADWAY. El escenario de la palabra”,  mi experiencia como escritor en el género de la poesía. Trataré de ser lo más breve posible y condensar en unos pocos párrafos mi caminata existencial por mi trayecto escritural algo atípico, ya que no le dedico bastante tiempo.

Esta experiencia le llamaría un proceso evolutivo que a veces se inicia a corta edad o cuando los años ya van mostrando las arrugas y el gris existencial de las vivencias que nos permiten tener la capacidad de penetrar en nuestras interioridades y las de los demás en una catarsis natural que sin proponérnoslo nos transmutamos en manifestaciones de  alegría, de tristeza, de júbilo, de paroxismo, de rabia, de justicia, conformando esos sentimientos que el ser humano va despertando en su caminata proyectiva y atemporal dependiendo de los avatares de la vida.

Y es que a todos no nos pasa igual sin importar la época o el continente cada uno tiene una historia, unas vivencias que lo hacen especial y único en el género que elijan. Pero hay una herramienta que es parte fundamental en el proceso del escritor y es la lectura para consolidar ideas que en su momento mostrarán y serán comunicantes en un ejercicio que le permitirá llegar a las sensibilidades de sus lectores transformadas en palabras para ser leídas.

Particularmente La lectura llegó y se quedó en mi modus vivendi al inicio de adolescencia después de leer las novelas de Marcial Lafuente Estefanía y cuando no tuve más acceso a libros terminé leyendo todas las novelas de Corín Tellado de las revistas Vanidades que coleccionaba mi ti madrina: después tuve la suerte de contar con un vecino que era amante de la lectura y pude compartir sus libros (Los Miserables de Víctor Hugo, El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas, Nuestra Señora de Paris de Víctor Hugo, La Madre de Máximo Gorki, El amante de Lady Chaterly de D.H.. Lawrence, grandes obras literarias. Después de agotar su mínima biblioteca tuve el privilegio de trabajar y entonces inicié la carrera incansable de formar la mía continuando con las características de las obras anteriores, de autores europeos sustancialmente, adquiriendo los 20 tomos de la enciclopedia Los Clásicos de la Editora Grolier, la cual me proporcionó un amplio conocimiento sobre las civilizaciones occidentales, la filosofía, la literatura, la historia, el arte, el humanismo con las obras de Rosseau, Aristóteles, Platón, Homero, Shakespeare, Garcilaso de la Vega entre otros.

También abrasé el interés por la lectura cuando subrayaba cada frase interesante, títulos de obra y autores, cada lectura me fue indicando qué autores y qué libros comprar, leer la lista que publicaban las revistas o los diarios de los libros preferidos de autores consagrados pudiendo adquirir la mayoría los mismos y así tener una consideración más amplia de los temas que interesaron al autor en el proceso evolutivo de la determinación de su estilo.

Y les seré franco, leía muy pocos libros de poesía mi predilección estaba en la novela y el cuento. De repente un día sin saber porqué escribí una poesía sobre los aborígenes y que hasta hoy no la he publicado en ninguno de mis libros:

He pensado que sentado en este olvidado rincón

vuelvo a estar en la Historia

como aquellas figuras indígenas milenarias.

He ido al más allá de aquellas almas

con la sensación de estar perdido

en algún lugar conocido.

Y he vuelto

sin pensar siquiera

que uno es amado y también odiado.

Y como algo premonitorio años más tarde estaba involucrándome con un destacado grupo de munícipes de San Cristóbal por la preservación de las Cuevas del Pomier, viviendo la importancia de la literatura, de la poesía en la sensibilización del hombre hacia un bien común que nos remite a las lecturas de Don Pedro Mir un poeta social por excelencia y que tuve el privilegio de ser su alumno en la materia de Estética en la Universidad Autónoma de Santo Domingo cuyas cátedras formaron parte de mi espaciado trayecto hacia la poesía incluido su icónico poema “Hay un país en el mundo”, como también recibir clases de la excelsa escritora Aida Cartagena Portalatín profesora de Historia en el Colegio Universitario, leyendo su obra “Una escalera para Electra”.

Otra de las herramientas en este proceso fue el estudio de la Comunicación Social, que nos ayudó a investigar y a condensar en un tris cualquier tema o idea para desarrollar provocándonos investigar, analizar y escribir casi a diario sobre las problemáticas de nuestras comunidades publicadas en algunos periódicos y revistas de la época, en Santo Domingo y San Cristóbal.

Y es en el año 1996 cuando de repente me surge la idea de publicar unos poemas, después de realizar una selección entre muchos, se los facilité a algunos amigos entre los que se encontraba el escritor Diógenes Valdez nuestro Premio Nacional de Literatura 2005, para su lectura y corrección, como decimos les dio el visto bueno y recordé que me dijo “cuando vayas a publicar un libro de poemas o de cuentos si más de la mitad lo consideran bueno entonces manos a la obra”. ese día me bautizaron como escritor. Ya he escrito cinco libros con la satisfacción de incluir en el más reciente. “MIXTURAS. Poemas en el tiempo” algunos poemas de mi madre Servantina Cabrera Salazar.

El tiempo es corto pero antes quisiera resumir este proceso en un dialogo educativo y coloquial haciendo de este resumen, una guía para tomar en cuenta y colocarla en las miles de experiencias de millones de escritores en sus diferentes géneros, en mi caso particular la poesía, las satisfacciones que me ha dado continuar escribiendo de mis expresiones y de las impresiones que me rodean, de lo que quiero o no, de lo que percibo o no, de lo que siento o no, de lo que extraño o no, de la paz que me pueda suministrar y tal vez de lo que puedan sentir mis lectores al leerla.

Por último, les invito a leer “El Decálogo del Escritor” de Augusto Monterroso y “Los Diez derechos del Lector” por Daniel Pennac deseándoles éxitos y aunque no se dediquen a escribir, continúen haciéndole loor a la poesía, así como a la lectura que es una herramienta indispensable no solo para el escritor sino para el ser humano en general.

Gracias.