domingo, 4 de noviembre de 2012
jueves, 1 de noviembre de 2012
TENGO HERIDAS DE RABIA EN EL ALMA
Ligia Minaya
Denver, Colorado
No sé por qué hay tantos hombres violentos en Dominicana. ¿Será que esos asesinos ya no tienen entre sus piernas lo que debían tener? ¿Será que esos torturadores ya no pueden hacer lo que les toca hacer? Me refiero a la sexualidad. ¿Estarán envidiosos de lo que hoy somos las mujeres?
Sí, porque no entiendo por qué se mata a tantas mujeres. Si el que mata se da cuenta que eso mismo puede pasarle a su madre, a una hermana, a una hija, quizás piense y medite, y hasta se arrepienta y se aflija de solo pensarlo. La muerte de Miguelina Martínez, santiaguera, trabajadora, madre de dos hijos, me llenó el corazón de rabia. Me dejó cicatrices en el alma. Y yo pregunto ¿Por qué la jueza no dio orden de arresto contra ese asesino que en más de una ocasión la golpeó y otras tantas veces la amenazó? ¿Es que algunos jueces y fiscales no saben que en materia penal, aunque la víctima retire la querella, el proceso continúa y que solo en materia civil se desestima el caso? Y más aún, se ha visto que en miles de ocasiones, cuando la mujer retira la querella, por miedo, porque la familia y las amigas se lo dicen o se cansa de esperar que la justicia actúe, el peligro adquiere mayor fuerza. Es muy grave saber que Miguelina lo hizo por cansancio, hastiada de esperar y continuó trabajando, como lo hace una buena madre por sus hijos ¿Por qué la jueza no hizo lo que tenía qué hacer? Supongo que ahora su conciencia padecerá de temblores.
¿Y el caso de una jovencita de San Pedro de Macorís, de 16 años, a la que su ex-compañero, del que ya se había alejado y no quería volver con él, la raptó, la amarró de una silla y le tiró "ácido del diablo" en la vagina? Y usted me dirá, en qué mente sana, en qué hombre que se precie de ser hombre, como deben ser los hombres, puede caber tanta ignominia, tanta crueldad, tanta atrocidad, tanta barbarie, tanto sadismo, tanto salvajismo, tanta brutalidad, tanta tiranía, tanta violencia, y es para pensar que ese delincuente tan bárbaro, tan brutal, tan desalmado, pensó y calculó lo que iba a hacer. Porque ese tipo de acciones tan feroces hay que pensarlas con alevosía, calcularlas con atrocidad para llevarlas a cabo. El que hizo esa salvajada debe tener larga vida para permanecer muchos años en la cárcel, me gustaría que fuera de por vida. Y ojalá a quien le toque imponer la pena no deje de cumplir con la ley aunque se retire la querella y piense que eso le puede suceder a su madre, a una hermana, a una amiga. Ese caso, al igual que el de Miguelina y los de otras tantas mujeres han dejado heridas de rabia en mi alma.
No sé por qué hay tantos hombres violentos en Dominicana. ¿Será que esos asesinos ya no tienen entre sus piernas lo que debían tener? ¿Será que esos torturadores ya no pueden hacer lo que les toca hacer? Me refiero a la sexualidad. ¿Estarán envidiosos de lo que hoy somos las mujeres? Para eso hay que poner la conciencia a la puerta de la ley y la justicia. Nada de dejar pasar por alto ni una simple queja. Las cárceles deben esperarlos con los brazos abiertos y después cerrar sus puertas por mil años. Aun así, educar a esos hombres es importante. Si termina el amor, adiós te dije. Un desamor, una discusión, no deben llevar jamás a la violencia. Y ojalá así lo entiendan los hombres y también jueces y fiscales.
Diario Libre.com. Saudaces. 13 Octubre 2012.
MI OTRA MITAD EN EL ESPEJO (2002) / JESUS ARIAS
Palabras del autor
Para contar un cuento que cuenta con un lector pertinaz y solitario.
Contar es enumerar porque el cuento es sentencioso. El sentencia desde los hechos más extraordinarios hasta a más significantes del quehacer humano.
Contar es describir con elementos intranscendentes, de esos que habitan en los cotidianos esfuerzos que a veces pasan desapercibidos, para dar al traste con un acontecimiento de singular importancia en la individualidad del ser.
El cuento construye y destruye, hilvana y deshilvana, entrama y desentrama, duda y cree; jamás cuenta pasivamente las aventuras que le enrostra su destino de narra.
No importa los fantasmas de Sábato, ni los laberintos de Borges, ni la flecha de Quiroga, ni el tigre de Bosch, ni la esfera perfecta de Cortázar; para el cuento éstos son sólo instrumentos de reinventar todo lo que se ha inventado. Por eso tiene la magia de parir, de resucitar y de iluminar.
En estos catorces cuentos intento denudar el alma vivencial y su entorno. Tarto de libera el drama y el suspenso donde habitan los desengaños y las tristezas; y todas la derrotas que soporta el genero humano entre la vida y la muerte: Ellos, ni aun la muerte es un fin en si mismo, es mas de un eslabón del material divino que conformamos, reafirmándonos que somos algo mas que esos despojos descompuestos que sobreviven a la existencia. Por eso en este parto riesgoso con rostro de libro intento, con herramientas de unidad temática y textual, plantear que la solución vestida de felicidad y de paz es la respuesta dialéctica más próxima al fracaso.
“Mi otra mitad en el espejo”, es búsqueda constante presente en todos los cuentos escritos en este volumen y en los que están por escribirse, porque ella es la eterna intranquilidad de todo lo que tienen vida en el universo y que el escritor asume como un reto apasionado que abraza siempre en forma de primer amor.
JESUS ARIAS. Ingeniero y escritor. Nació el 9 de junio de 1962 en la ciudad de San Cristóbal; República Dominicana, siendo hijo de un matrimonio de inmigrantes banilejos. Realizó estudios, secundarios y técnicos, en el Instituto Politécnico Loyola de esa ciudad. Posteriormente se graduó de ingeniero electromecánico en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y luego realizó estudios de maestría en economía en la Pontificia universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM):
A la par de sus aprestos profesionales ha ejercido una militancia cultural que los llevo a ser fundador y participante en diversas organizaciones culturales y talleres literarios en su comunidad natal, entre ellas la Casa de la Cultura.
En el año 19998 participo en el concurso anual de literatura, en el género que organizó la Secretaria de Estado de Educación y Cultura, con el libro titulado: “Soledad, perfectamente sola”; otorgándole el jurado un voto de reconocimiento. Ha publicado poesías y ensayos en periódicos y suplementos culturales de circulación local y nacional.
AD VITAM AETERNAM
“A Tom Lluberes, porque Jesucristo vive en todo lo humano”.
_¡Un ladróóóóóóónnn!...
El barrio se invadió de pánico ante aquella voz aguda chillona; uniéndose a ellas a otras tantas no menos alarmantes: Se formaron varios coros desorganizados, pero bien definidos en cuanto al objetivo que perseguían furiosamente. Ese objetivo lo era un presunto ladrón callejero, de esos que roban enseres del vivir cotidiano. Su correteo desesperado apenas permitía definir con la mayor incertidumbre, aun hombre de tez negra y ropaje de pobre diablo, que lo hacia más vulnerable a la persecución..
Sin lugar a dudas, toda esa vocinglería había roto mi concentración ante las paginas del periódico, leyendo los sensacionalismos económicos, sociales y políticos que globalizaban al mundo de hoy; por lo que tome la resolución de dejar de leer todas esas barbaridades y observar este espectáculo anarquizado por gente que se unía desde otros barrios, sin saber hacia que objetivo corrían.
La obsesión por convertirme en observador omnisciente de este hecho me lanzo a correr tras la multitud y así poder ver como la torpeza del cansancio e aquel hombre le hizo tropezar bruscamente y caer de bruces sobre el pavimento. Una autentica desgracia para esta infeliz criatura del destino sobre el que cayeron toda clase de golpes, pedradas, garrotazos, puñaladas, puñetazos, patadas, hasta unos cuantos disparos de armas de fuego de policías. Todo esto hasta convertirlo en un esperpento humano irreconocible siquiera por una madre no abnegada de concebirlo.
Con el rostro desajustado a base de torturas y las manos abiertas casi destrozadas, este mortal permaneció boca arriba con los brazos tendidos cada uno a un lado. Yacía vergonzosamente muerto, por lo que fue necesario tirarle encima una sábana blanca para cubrirlo hasta de las miradas pavorosas que lo seguían matando.
Permaneció allí, cubierto completamente por espacio de tres días; junto a el la gente que cuidaba aquello de manera celosa por si daba señal de algún diferencial de vida, hasta que llego el fiscal de la jurisdicción a levantar el cuerpo. Deslumbro a todos la figura transformada de aquel hombre al levantar la sábana blanca. Entonces era otro. Eternizado de limpieza,. Tenía tez blanca y el rostro angelical, barbas y pelos lacios, una corona de espinas en su frente, un paño cubriendo sus partes púdicas; y bajo aquel frágil cuerpo una cruz de madera, sujetándolo a ella groseros clavos a través de sus tiernas manos y sus indefensos pies. Y por los siglos de los siglos es símbolo de reivindicación, redención y esperanza de los bienaventurados del género humano.
DECIMAS DE ESPERANZA EN TIEMPO DE CRISIS (1996) / ANGEL LUIS MALDONADO
INTRODUCCION
Diógenes Valdez
Realmente resulta sorprendente que en tiempos como los actuales un joven amante de la literatura haya elegido el arte de las “decimas” para dar a conocer sus inquietudes mas intimas, y tratando de encontrar una razón valida para tal propósito, suponemos que el autor de “Decimas de esperanzas en tiempos de crisis”, Ángel Luis Maldonado no se entretiene demasiado en los aspectos formales de su obra, sino el asunto que tiene que tratar y en la vi ama simple y expedita para llegar a determinados lectores que a el particularmente le interesan.
Tal vez Ángel Luis Maldonado piensa demasiado en sus lectores y no debería hacerlo, pero debido a su juventud, este es un contratiempo susceptible de ser superado con el devenir de los años, sobre todos si sabe acompañar este “envejecer” de buenas lecturas y de un ejercicio constante de arte de escribir; porque es bueno tenerlo muy presente, “antes de ser escritor, primeramente se tiene que ser un gran lector”.
Ángel Luis Maldonado ha elegido temas actuales como son: “la desforestación, los viajes de ilegales en yola rumbo a Puerto Rico, la crisis económica, el desempleo, y una secuela de males que aquejan a nuestra subdesarrollada sociedad; pero no todos sus mensajes son grisuras de cielos nublados, ni falsos espejismos; sus versos, en medio de todo un desierto de esperanza; por eso, nos invita a sonreír, nos recuerda la alegría que existe en el repique de una tambora y nos remite a un encuentro con nuestros ancestros cuando le hace versos al “gá-gá dominicano”.
De todas formas, yo salud esta primitiva forma de decir las cosas en forma poética, y exhorto a Ángel Luis Maldonado a superarse en este y en cualquier otro camino que haya elegido para andar por la vida.
ANGEL LUIS MALDONADO. Desde la edad de 12 años componía canciones e inicia sus estudios de Dibujo Artístico en el Liceo Musical Pablo Claudio de San Cristóbal, ciudad donde nació y actualmente reside.
Finalizo sus estudios secundarios en el Liceo Nocturno Manuel María Valencia obteniendo el titulo de bachiller en Filosofía y Letras 1980-1981.
En esa misma fecha se graduó de Perito en Electricidad Industrial en la escuela vocacional de las FFAA y PN. En 1987 egresa de la Carrera de Ciencias Agrícolas en la UASD.
Maestría en Procesos Sociales y Globalización • Educación • UASD. Santo Domingo
Ha sido miembro activo De las siguientes organizaciones:
Movimiento Juvenil católico (MJC), Asociación de estudiantes de San Cristóbal (CODENASC), entre otras.
Fue profesor del Colegio Taller Infantil y del Colegio Max Henríquez Ureña.
En el 1986 publico su primer folleto literario titulado “MEZCLA”.
Actualmente es docente en el Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola (IEESL).
EL PLACER DE UNA FUMADA
El placer de una fumada
se ha llevado mucha gente
alguna de ella consciente
y otra tanta engañada
por creer que no era nada
consumir el cigarrillo
y como dedo al anillo
va el aroma y la emoción
dejando en el pulmón
el dolor y el tabardillo.
Verdadero disparate
aquella famosa maña
de que a los nervios se engaña
usando como acicate:
fumar, porque combate
el stress y las tensiones,
y otras mil razones
que los fumadores dicen
sin saber que maldicen
los nervios y sus funciones.
Por ninguna tesitura
es favorable fumar,
es lo mismo que cavar
nuestra propia sepultura
se actúa sin cordura
cuando se fuma tabaco,
un servicio muy flaco
se le da a la salud
por eso: el viejo y la juventud
no deben fumar tabaco.
PADRE JULIO CICERO (SS)
Un amigo sincero
en medio del desierto,
un libro abierto.
Fiel compañero,
llamado con cariño, Cicero,
Aerópago, Cantera, Asidero,}
Maestro verdadero,
Apóstol de la virtud,
Fuente de la juventud,
Sencillamente Cicero
¿SUICIDARSE PARA QUE?
La crisis en dominicana
ha puesto todo abrumado
el pueblo vive agobiado
porque su ilusión es vana
su cuerpo no tiene gana
de trabajar otra vez
mucho dudan tal vez,
de que esto pueda cambiar…
es la hora de preguntar…
¿SUICIDARSE PARA QUE?
Para Dios, creador de la vida
Somos su imagen y semejanza
Nunca estorbos, desconfianza;
Somos el punto de partida
De una vida compartida
con justicia y buena fe.
Para Dios, somos el Por qué
de su propia existencia…!
Tomemos todos conciencia!
¿SUICIDARSE PARA QUE?
Enfrentémonos a la vida
No temamos al fracaso.
Aunque este el son en el ocaso
se espera una nueva salida.
Una conducta suicida
ha sido siempre un revés
para algunos es tal vez
el final de un problema…
¡Enfrentamos al sistema!
¿SUICIDARSE PARA QUE?
EL PALO VA; A SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS
Agustín Perozo Barinas
La reforma fiscal, tributaria, ¿integral?, o como se llame, que luce inminente, es una malsana jugada que pondrá en manos de La Tríada (PLD+PRD+PRSC) enormes recursos a costa del trabajo de los dominicanos y dominicanas. La fórmula es simple. Todos trabajarán más (los que realmente trabajan) para generar más riqueza (PIB) y es de ésta, más la enajenación de activos públicos, que se extraerán esos recursos, vía impuestos, para financiar el pago de la deuda pública (negociazo dentro y fuera del país) y de un Presupuesto cada vez más abultado que se manejará como se ha hecho durante 50 años, pero específicamente desde 1966 a la fecha, sin abundar sobre lo evidente, que habla por sí mismo.
Políticamente, nos están ‘montando’ un PRI mexicano, encapsulado en La Tríada, con dos núcleos esenciales: PLD + PRD. Y como materia pegajosa un coqueto PRSC. Los partidos satélites desbordan esta tragedia. Claro, no es tragedia para los beneficiados del sistema. Esa nueva reforma succionadora de sangre, sudor y lágrimas, asegurará los activos necesarios.
Habrá mucha gente feliz. Políticos, empresarios, inversionistas, financistas, generadores eléctricos, mineras, sector turismo y zonas francas, ‘sindicalistas’, banqueros, burócratas, ‘emprendedores’, comunicadores... La sangre, el sudor y las lágrimas las aportará un pueblo que, aún soportando su condición impuesta, tendrá que despertar y madurar, tarde o temprano. Alcanzaremos un punto oscuro donde el dinero -sin respaldo material- no alcanzará para comprar tantas almas. Se debilitará este sistema y sus propuestas de arlequines.
Cuando ya sea insostenible lo que se busca hacer sostenible, este pueblo acéfalo buscará, y tendrá, en un hombre, no en estructuras partidarias, una voluntad de hierro para el cambio. Un cambio en el que importe la sangre, el sudor y las lágrimas de un pueblo expoliado hasta el alma y las costillas. ¿Tremendismo? Repasemos la historia latinoamericana, para no lamentar en el Muro. Mientras esto evoluciona, el palo va. A sangre, sudor y lágrimas.
jueves, 11 de octubre de 2012
EL COMPROMISO / BLANCA KAIS BARINAS
Prólogo
Diógenes Valdez
El cuento, en su transito hacia la modernidad-es decir, hacia su etapa actual-, tal como si fuese en un vía crucis, ha tenido que detenerse en diversa estaciones. En ocasiones, estas paradas han durado años, pero cada una de ellas ha salido reforzado en sus estructuras literarias, y ostensiblemente hermoseado.
Hay que consentir que entre una estación y otra han existido lugares de reposo que han dado la impresión de que le cuento se ha detenido en su evolución.
Olvidando el periplo que ha vivido el género desde su pretendido lugar de origen (india, Irán) hacia las otras regiones de mundo, el cuento literario se ha metamorfoseado de su forma folklórica a la expresión rural o criollista, a la modalidad, en el que el espacio donde acontece el hecho es el interior del personaje. Es decir, el genero ha obtenido dimensiones cada vez mas amplias en su camino hacia la expresividad literaria, pasando del reducido espacio de las tertulias verbales a las paginas del libro como expresión que reflejaba las condiciones de las clases sociales mas desamparadas- en la mayoría de los casos los campesinos y los marginados de los suburbios citadinos-, ampliado su espectro geográfico al incluir al proletariado y gran parte de la clase media obrera, hasta alcanzar la gran conquista que es el mundo psíquico de los personajes, debido a la inclusión del denominado “monologo interior”, aporte que se debe al intelecto del escritor James Joyce.
La otra gran conquista del cuento moderno es el final abierto, en contra posición al cerrado, en el que el desenlace se acomoda a una personal percepción del lector.
Los cuentos de la escritora Blanca Kais Barinas, recogidos en el volumen “El compromiso”, tienen la novedosa particularidad de que- aun siendo rurales- incorporan el espacio psíquico, con la adición del monologo interior y el final abierto. Por tanto, son cuentos modernos en todo el sentido del vocablo.
Y continúan siendo modernos cuando-en cada uno de los textos que componen la referida colección-se analiza la manera en que se expresan los personajes. Todos ellos-o casi todos-se manifiesta de la manera más correcta y solo el espacio geográfico permite adivinar que aquellos hombres y mujeres viven al margen de lao adelantos tecnológicos, a los cuales puede acceder el ciudadano que tiene su hábitat en las grandes metrópolis.
Con este libro, su autora ha querido dejar constancia de una vivencias que le resultaron muy cara en determinada época de su vida. Esa felicidad bucólica que proporciona el estar en contacto con la naturaleza se puede advertir en muchos de os textos que integran “el compromiso” a pesar de que en casi todos el aire de tragedia parece envolver a los personajes.
Hay cuentos d la autora Blanca Kais barinas de una belleza inefable, como el titulado “Lluvia Oquendo”, o como “El regreso”, cuya brevedad es como una herida abierta en la memoria.
La finalidad del prologuista difiera mucho de la de un crítico literario. El primero no tiene la obligación de hacer juicios de valor que de antemano condicionen al futuro lector. Sin embargo, resulta difícil mantenerse imparcial ante la lectura de textos que, en ocasiones, por su brevedad, se asemejan a relámpagos que con su luz intensa y fugaz iluminan oscuras zonas de la conciencia.
Y el lector tiene también la oportunidad de aprender mucho de la sabiduría tradicional del hombre del campo y mucho más. De su psicología, como de aquella costumbre de no dar nunca su nombre verdadero, porque el campo es terreno fértil para la creencia de que a través del nombre las fuerzas negativas puedan hacer mucho daño.
En suma, hay un gran acierto de parte de la autora, cuya voz literaria se une a los narradores que-con ímpetu-se abren paso como relevo de aquellos escritores que desde hace tiempo se han mantenido sobre pedestales ganados en base a un trabajo constante y de indiscutible claridad.
Es realmente importante que entre los integrantes de ese relevo se distingan voces femeninas. Blanca Kais Barinas, con este aporte, suma su voz a la de las mujeres escritoras en condición de igualdad, aunque de antemano se que no existe una literatura “Machista” o “feminista”, solo existe la buena o la mala literatura, y la de esta escritora sancristobera pertenece a la primera categoría.
Saludamos con vehemencia la aparición dentro del panorama de las letras nacionales de este libro titulado “el compromiso” y a su autora. Este libro es un nuevo aporte literario que acaba de nacer y por dicho acontecimiento todos debemos regocijarnos.
Perfil mítico-rural en Blanca Kais Barinas
Orlando Alcántara
La narrativa de Blanca Kais Barinas en el cuento “El compromiso”, mención de honor en Casa de Teatro 2000, decanta en perfil mítico-rural al presentar un trozo de la cotidianidad campesina salpicada por la singularidad de un crimen doble por motivos pasionales. Este ultimo hecho no es mas que un simple leit motiv en todo el andamiaje verbal de silencios entrecortados, sugestivas inferencias y la expresión decidida de una escritora que domina el decir narrativo con verdadera sagacidad de quien cincela le mármol.
Blanquita es su adjetivación afirmativa destaca lo viril en todo momento de unos hombres decisoriamente míticos que se mueven acorde al ritmo tradicional del cuento de conflicto, nudo y desenlace; pero que son todo lo contrario de los personajes de Juan Rulfo en Pedro Paramo. Estos hombres no son fantasmas. Son más que reales. Están por encima de toda demarcación limitatoria. Son hombres de aliento mítico, acaso legendarios viviendo vidas cotidianas n el campo testigo inexorable de su compromiso. Hasta ese pedazo narrativo y feliz de la siembra, del convite en que todos participan con optimismo, es una excusa para presentarnos a estos dos hombres. José y Juan, como símbolos alegóricos del ego y el alter ego. Son disimiles y en su otra edad se encuentran el uno al otro plenamente. Ni aun al saber que ha habido un crimen, ninguno de los dos se perturba no ve menguada su amistad simbiótica. Así vemos que detrás de esta complicidad incólume se esconde el mito. Un mito acuciante y estremecedor cuando vemos que de por medio hay dos cadáveres, el del adultero que se identifica con nombre y apellido y el de la mujer de José que en todo el texto aparece como un auténtico fantasma de Juan Rulfo.
Lo que más me atrae de este cuento es la economía de recursos. Blanquita se torna parca desde el primer momento y con sobriedad pasmosa da pinceladas aquí allá que despiertan el alma. Entre esas cadencias verbales tenemos la siguiente sentencia:
“la mañana ya estaba totalmente presente, ruidosa, activa”.
Esta forma de expresarse entrecortado y grave me acuerda en cierto modo el verbo de Juan Ramón Jiménez en Platero y yo. Blanquita, por tu parte, es menos sentenciosas, menos hermética, mas prodiga. La limpieza verbal en Blanquita es una preocupación que presenciamos en todo el relato y da vida y agilidad a toda la trama.
Es una lectura concienzuda podemos desentrañar una capacidad metapoética en Blanca Kais Barinas. Su cuento se aproxima en algo a la Meta-Poesía; pues hay muchos giros soslayados en ese silencio entre José y Juan sugestivos matices a todo lo largo de la narración de la autora. Estos elementos son materia prima para la Metapoesía y se dan con naturalidad en Blanquita. Por eso avizoro un entronque futuro entre la actual narrativa de Blanca Kais Barinas, así como de su poesía recogida en el poemario “Las manos del tiempo”, y un quehacer cónsono con los cánones estecitos y éticos de la Meta-Poesía. Esperamos que mi pronóstico no se vea truncado. Mientras mas se acerque Blanquita a los textos metapoéticos por excelencia, más su pluma se adentrara por esos meandros de lo que no es Poesía Pura, Ni poesía de Vanguardia, sino, más bien, Metapoesía.
PALABRAS D E LA AUTORA
Tres Lugares guardan mis vivencias; San Cristóbal, tierra de mis raíces, donde realice gran parte d e mi educación y lugar de mi actual y larga permanencia; santo domingo, donde viví mis primeros años y parte de mi vida adulta; y Hato Mayor, lugar del que guardo imperecederos recuerdos y el que mayor huellas ha dejado en mi vida.
Llego allí con pocos años cuando mi padre, roñando el medio siglo, decide hacer realidad su sueño de siempre, y dejando atrás su vida citadina, se traslada a lo que era entonces una remota región del Este del país, adquiriendo una propiedad rural, donde estableció su residencia.
Nadie entendió nunca como dejaba atrás una existencia que parecía realizada, para vivir en un entorno donde la vía de acceso era en ese entonces un camino vecinal, que solamente podía transitarse en vehículos d motor en los tiempos de sequía.
Agradezco a mi padre el mágico regalo que dio a mi infancia y, por ende, a mi vida, al poner a mi alcance desde pequeña ese mundo ya casi perdido que eran los campos de mi país, un lugar en varias ocasione fuera d mi hogar, y refugio que dio a mi espíritu las experiencias más profundas y duraderas.
A esas vivencias se deben estos cuentos, pues sin haber conocido y compartido todo aquellos, no hubiera podido escribirlos.
Lluvia Oquendo
Lluvia Oquendo llegó al poblado con la infancia a rastras y una madre que parecía estar en otro mundo. Nadie recordaba quien las trajo, pero quien fuera los abandonó; así que se quedaron en el viejo bohío al final del camino. No se sabía nada de ellas, porque nunca hablaron de sus vidas, detenidas en un silencio lejano.
Fue el tabaquero, que de tanto andar por los caminos se enteraba de muchas cosas, quien contó que la madre era de la frontera, que una crecida del río se llevó a su familia, quedándole sólo un hermano, quien con el tiempo se perdió no se sabe donde. Que rodando de casa en casa la embarazaron a la fuerza, y de esa manera nació Lluvia Oquendo. También dijo que el nombre de la niña se debía a que nació bajo la lluvia sin límites.
Con este pasado en su pequeño cuerpo, Lluvia Oquendo se hizo parte de ese entorno, siempre igual en el dolor y el hambre: Cuando, sin esperarlo, su madre muere mas del cansancio que de enfermedad, siguen pasando por el rancho esas sombras raudas que no dejan rastro; y así Lluvia Oquendo se hace una mujer rotunda y silenciosa, familiar para todos en el poblado.
Duerme todo el día, porque amanece recostada en la pared del bohío, en la vieja silla de guano. Conoce todos los secretos de la noche, pero nunca ha salido una palabra de su boca para contarlos. Cuando alguien le deja un cigarrillo, fuma con lentitud y deleite, mientras piensa que todo cuanto ve es su destino para siempre.
Protegida por la oscuridad casi adivinó a José Valerio acercarse. Lo vio todo, porque cada noche vive la espera de que se detenga ante su puerta; por eso sabe el más mínimo detalle del hecho.
José Valerio caminaba mirando el suelo, tratando de ver el trillo que va al lado del camino. Silbaba quedamente y su paso era lento y cuidadoso: vio la sombra detrás de él y el brazo alzado y contundente que se abatió sobre su espalda una y otra vez sin darle tiempo a nada. El cuerpo se curvó hacia atrás y después hacia delante, antes de caer. Luego, la sombra huyó veloz, tropezando con las piernas.
Lluvia Oquendo se revolvió en su asiento espantada, con un grito detenido a la fuerza, y entonces los ojos del hombre se posaron en ella. Sintió un pavor inmenso ante esa mirada que se convirtió en una expresión amenazante, reconociendo a quien se decía había cobrado a buen precio cada muerte misteriosa ocurrida en esos lugares.
Con un escalofrío que le recorrió la espalda, se supo condenada. Se sumergió en el terror y se vio habitando el miedo cada noche, esperando la mortal estocada que hiciera eterno su silencio.
Entonces, Lluvia Oquendo-empujada por el miedo y sabiendo que ya José Valerio no se detendría ante su puerta-dejo su pasado en las paredes del bohío, echo su presente en un bulto cualquiera y- tomando un camino sin futro-se fue como vino.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













