domingo, 10 de mayo de 2009

Otras Angustias Cotidianas


Por: Cesar Mella.

Un día cualquiera el pintor me pidió “un avance” para comprar un esmalte.

No terminó el trabajo; el color no fue de mi agrado y los muebles quedaron peor que al inicio.

El electricista llegó tarde ese sábado cargado de herramientas. Por accidente se cruzaron en chispeo unos alambres y me explotó el televisor.

Un sujeto que me recomendó el compadre me explicó la diferencia entre un ebanista y un carpintero, el caso es que la puerta cuyo llavín acordamos cambiar salió tan costosa como comprarla de nuevo y la cerradura nueva es de peor calidad.

Alberto el que me asesora con la computadora, acudió presuroso a mi llamada de urgencia pues “los programas no bajaban bien y el antivirus estaba vencido”. No sé exactamente qué fue lo que hizo, pero le di mil pesos y él en todo de chanza me dijo: “yo solo le di un clic derecho con el ratón y todo volvió a la normalidad”.

Hace dos meses llamé a un herrero para que me formulara un estimado de gastos para instalar los protectores de hierro de la galería y las ventanas de mi apartamento. Ayer vino con su aparato de soldar. Los barrios residenciales han tenido que protegerse excesivamente contra los robos. Resulta que el presupuesto subió y hube de suspender el trabajo para días mejores. De todos modos sigo a expensas de que un escalador (hombre araña), se meta en casa a pesar de vivir en el exclusivo sector del Naco en un séptimo piso en la capital del país.

Hace días que el inodoro tiene un “salidero y no baja bien”. No conozco el plomero que me recomendó la vecina. Lo cierto es que el cobro me pareció excesivo y ahí esta de nuevo esa silla imprescindible llena de problemas.

Los servicios llamados a domicilio son caros, difíciles y llenos de incertidumbres. Localizar a un buen técnico es una odisea.


He dejado para otro artículo el tema del arreglo, chequeo o atención de una emergencia en tu automóvil y las trastadas y engaños a que nos someten los llamados mecánicos.


Antes se decía: Es necesario e imprescindible tener un amigo médico, un abogado y un militar “por si acaso”.


Un acucioso psicólogo agregó: “Lo más importante es tener un amigo político, pero con decreto y pegado en el Gobierno”.


Así las cosas, tendremos que volver a estudiar la revista Mecánica Popular para arreglar por cuenta propia todo lo que se dañe en la casa, pues de lo contrario viviremos repitiendo llenos de impotencia! “¡Y ahora… ¿quién podrá defendernos?”!


EL NACIONAL. COM. De salud y otras cosas. 9 Mayo 2009, 6:44 PM

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